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IU se dispara por la debacle socialista

Cayo Lara sube hasta los 11 diputados y recupera el grupo parlamentario

“Devolvemos a la militancia la alegría que se le negó”, afirma la dirección federal

Explosión de euforia en la calle Olimpo de Madrid, sede de IU, haciendo honor a su nombre. Tras 15 años de pérdida constante de votos, la tercera fuerza política española le ha dado la vuelta a su historia reciente en estas elecciones, y a lo grande: obtiene 11 escaños, frente a los escuálidos dos (uno de ellos, compartido con ICV) que tuvo en la última legislatura. Gana 700.000 votos —hasta sumar un total de 1,7 millones— y pasa del 3,8% de apoyo al 6,9%.

Todo eso supone recuperar el grupo parlamentario perdido en 2008 (lo que implica una inyección de dinero, más visibilidad y más capacidad para presentar iniciativas) y vencer, por fin, a su bestia negra: el “voto útil de la izquierda” esgrimido desde siempre por el PSOE. Esta vez, todo indica que el trasvase de votos ha ido en dirección inversa.

Hoy termina una larga etapa de travesía del desierto para IU

El resultado conseguido por Cayo Lara, coordinador federal y cabeza de lista por Madrid, aun siendo espectacular —y la primera buena noticia en IU en muchos años—, se queda lejos del obtenido por Julio Anguita, que dio a IU su techo electoral en 1996: 2,6 millones de votos (10,5%) y 21 diputados. Antes, en 1979, el PCE había logrado 23 parlamentarios y el 10,7% de las papeletas (pero menos votos: 1,9 millones).

Es, eso sí, el mejor resultado desde 1996, y uno de los mejores en los 25 años de la formación, fundada en 1986 con el PCE como fuerza nuclear (sigue siéndolo). IU, que quintuplica su presencia en la Cámara baja, registra la mayor subida porcentual en escaños de todos los partidos (exceptuando la irrupción en tromba de Amaiur). Al asiento de Lara por Madrid se añaden otros dos en esa provincia y tres por Cataluña (en coalición con ICV), y se recuperan diputados en cuatro comunidades más: Andalucía (un escaño por Sevilla y otro por Málaga), Asturias (uno: Gaspar Llamazares), Comunidad Valenciana (uno en Valencia) y Aragón (uno en Zaragoza, con la Chunta).

“¡Lo que se agradece de vez en cuando una alegría en la casa de los pobres!”, comenzó Cayo Lara su comparecencia pasadas las 22.30, recibido por su equipo con aplausos y gritos de “¡Aquí está la izquierda de verdad!”. No hubo ni un lamento por el poder omnímodo atesorado por el PP, solo alegría por el éxito propio. Tras prometer que construirá “la izquierda alternativa” abriéndose a todo el que la busque —“solos no podemos”—, Lara tuvo palabras para los dos grupos a los que se ha dirigido en campaña: los votantes del PSOE que se han pasado a IU —“a los que nos votan por primera vez les digo que nos comprometemos solemnemente: no les vamos a defraudar”— y el 15-M. “No nos vamos a institucionalizar. Vamos a seguir en la calle. No somos clase política”, aseguró. “Hoy termina una larga travesía del desierto”, había dicho antes Ramón Luque, su jefe de campaña.

Lara recordó que IU va a tener 11 escaños pero debería tener 25: los otros 14 se los “roba” la Ley Electoral. La formación sube en todas las provincias menos las tres vascas; donde más, en la Asturias de Llamazares. La única mancha para Lara de esta noche electoral es que UPyD supera a IU como tercera fuerza en Madrid.

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