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El destino más tranquilo de una veterana

Ainhoa Fernández, de 32 años, había trabajado para ONG en zonas aparentemente más peligrosa

Ainhoa Fernández.
Ainhoa Fernández. EFE

Ainhoa Fernández de Rincón, uno de los tres secuestrados la noche del pasado sábado al domingo en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, es una cooperante veterana. “Había estado trabajando para otras ONG en Líbano, Camerún... Siempre decía que este era su destino más tranquilo. Se sentía segura en el Sáhara”, explica el vicepresidente de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Extremadura, Antonio Ríos, a la que pertenece Fernández.

“Ha tenido muy mala suerte porque en los 36 años que llevan los refugiados en ese campamento no había ocurrido nada, ni un solo problema de seguridad”, asegura Ríos. “En el momento del secuestro, había entre 30 y 50 cooperantes, se llevaron a tres y una fue ella. Muy mala suerte”. En los últimos 15 años, 55 cooperantes españoles han sido secuestrados cuando realizaban labores humanitarias.

Madrileña de 32 años, Ainhoa Fernández llevaba algo más de un año trabajando para la organización prosaharaui. Esta no era la primera vez que visitaba los campamentos de refugiados de Tinduf. “Este es su cuarto viaje, y cada vez que van suelen vivir allí unos tres meses, así que conoce muy bien la zona”, explica Ríos. “Ahora llevaba en los campamentos desde el 17 de septiembre. Casi nos cruzamos en el aeropuerto. Se iba muy ilusionada”.

El vicepresidente de la asociación extremeña de Amigos del Pueblo Saharaui recordaba ayer el momento en que vio a Ainhoa Fernández regresar de su primer viaje al Sáhara. “Volvió entusiasmadísima. Es una chica muy solidaria. Disfruta mucho de este trabajo”.

Ainhoa Fernández es licenciada en Derecho y había realizado un máster en cooperación internacional. Desde que entró en la asociación prosaharaui trabajaba en varios proyectos en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf. “Allí tenemos tres enormes huertos y además ayudamos en el hospital de heridos de guerra, donde hay muchos mutilados, llevándoles comida. Nosotros nos encargamos de la alimentación del hospital. Ainhoa también solía entregar alimentos familia a familia. Tiene contacto directo, muy bueno, con los saharauis y eso es muy gratificante”.

La asociación está en contacto permanente con los padres de Fernández. “Están destrozados, lógicamente”, relata Antonio Ríos. “El padre es militar retirado y se lo toma de otra forma. Nos ha dicho que está convencido de que todo va a salir bien”.

Sus compañeros de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, que la describen como una mujer “muy valiente y muy solidaria”, esperan que el secuestro se resuelva lo antes posible. “No queremos especular. Pero dicen que quienes tienen a los cooperantes pueden ser un grupo de islamistas del Magreb. Nos han dicho que al otro cooperante lo hirieron en una mano... No sabemos qué pensar ni queremos especular. Hay que ser prudentes y esperar”, zanja Antonio Ríos.

El consejero de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid envió ayer “ánimo y apoyo” a todos los cooperantes que sufren “el azote de la intolerancia”.