El alcalde de Vigo se apunta al 15-M

Abel Caballero cederá a los indignados un local... cuando tengan personalidad jurídica

 El alcalde de Vigo, Abel Caballero.
El alcalde de Vigo, Abel Caballero.Salvador Sas (EFE)

El alcalde de Vigo, Abel Caballero, no hace cuenta de la bulla que montaron los indignados en la constitución del actual Ayuntamiento, ni siquiera de la más directa, el pasado viernes, en O Calvario, donde la presentación de la candidatura socialista para el 20-N tuvo que competir en decibelios con un coche del movimiento 15-M que proclamaba: “Que no, que no nos representan, que esto no es democracia”. Caballero, no obstante, reiteró ayer su simpatía por el 15-M. Él mismo lo engrosaría, dijo, “si tuviera 24 años, como ya estuve en el Mayo del 68, que este movimiento me recuerda, con quienes después movilizamos la democracia en España”.

En su papel de oposición, el PP no se concede ni un minuto de tregua en el marcaje al regidor, al que cada día recuerda sus incumplimientos. Caballero cuenta con el BNG como en el anterior mandato, pero su portavoz, Santiago Domínguez, insiste en que los votos que le prestaron para su investidura en el actual “no son un cheque en blanco” y airea su malestar ante los “desprecios” de que son objeto porque Caballero ignora acuerdos plenarios y no les da parte en la elaboración de los presupuestos. El regidor, acusa Domínguez, olvida que posiblemente el PP gobernaría en Vigo “si el BNG no hubiera actuado con responsabilidad y lealtad y no callara muchas cosas”. Pero todo tiene un límite.

En este contexto de exaltación de la minoría de gobierno socialista, la agenda de Caballero dio el lunes una campanada: “El alcalde recibe a representantes vigueses del movimiento 15-M”: ¿qué, quiénes?, ¿para qué?, ¿para soltarles una filípica, para cimentar su gobierno en la indignación de la calle?, ¿es Caballero un indignado?... La intriga pronto se diluyó.

A los cuatro jóvenes, dos chicas y dos chicos, que acudieron ayer a la alcaldía les sorprendió, primero, el despliegue de medios, que nunca habían visto en otras convocatorias para contar su indignación. Después se apresuraron a señalar que ellos, sí, participan en el 15-M, pero que solo se representan a sí mismos, así que ni siquiera quisieron identificarse. Hace unas semanas habían planteado al concejal de Participación Ciudadana, Santos Héctor, la posibilidad de disponer de un local como sede del movimiento y ahora se encontraban en estas, blanco de flashes y televisiones, negociando el local con el alcalde y Carmela Silva —no está claro si en calidad de edil o de candidata— que así pudieron expresar su sensibilidad con el 15-M.

Silva solo se fotografió con ellos. El regidor insistió en que comparte “muchas ideas” del movimiento, como la necesidad de listas abiertas o de mayor proximidad de los partidos a los ciudadanos, se ofreció a impartirles una charla “como profesor universitario” sobre la crisis, sus causas y posibles soluciones, y se comprometió a depararles el local. Con un solo requisito: que se conformen en entidad con personalidad jurídica, como marca la ley. Adiós local.

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