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Iglesia, Comunidad y PP critican la marcha laica que pasa por Sol

La Conferencia Episcopal llama “parásitos” a los manifestantes y les acusa de “aprovecharse” de la visita del Papa a Madrid

La manifestación laica tiene fecha, hora, lugar y polémica. Cruzará la Puerta del Sol el 17 de agosto, un día antes de la llegada de Benedicto XVI a Madrid y en mitad de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), con la que la jerarquía católica espera reunir a más de un millón de personas en la capital. Tras vetar tres itinerarios, la Delegación del Gobierno aprobó ayer una marcha por calles amplias del centro de la ciudad, casi como pedían los convocantes.

Tras el permiso oficial, ayer arreciaron las críticas. El PP pidió que se aplace una celebración que promueve “el enfrentamiento entre ciudadanos”, según el portavoz popular en la Asamblea de Madrid. Íñigo Henríquez de Luna calificó de “atentado a la libertad religiosa y la convivencia democrática” el plácet de Delegación a la protesta. La Comunidad de Madrid, que se ha opuesto a su celebración desde el principio, exigió al Gobierno “todos los mecanismos” para que la manifestación no afecte “al pacífico desarrollo” de la JMJ.

Pero la reprobación más dura llegó de la jerarquía eclesiástica. “Estos grupúsculos minoritarios lo que hacen es parasitar, aprovecharse de una gran ocasión, un gran escaparate, una gran pantalla para España y para el mundo, para promocionar su programa anti”, señaló ayer el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, en declaraciones a 13Tv recogidas por Servimedia.

Los convocantes —un centenar de asociaciones entre partidos y sindicatos de izquierda, iglesias de base, laicos y ateos—sostienen que la marcha no es una protesta contra la visita de Benedicto XVI si no una crítica al “boato y gasto público" que implica su desarrollo. La JMJ dispone de un presupuesto de 50,5 millones sufragado con fondos propios, según datos de la organización. Con ese dinero, recaudado principalmente de las cuotas de los peregrinos, pagan el montaje de infraestructuras y la manutención de los visitantes, entre otras partidas. El montante no incluye el coste de la cesión de edificios públicos o la rebaja en abonos de transportes que supondrá una merma de 20 millones de euros a las arcas públicas.

El párroco Evaristo Villar, portavoz del Foro de Curas que aglutina a 120 sacerdotes de las parroquias más pobres de Madrid, lo resumió ayer de esta manera: "Un evento de esta categoría no cabe en una sociedad con cinco millones de parados".