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Zapatero pretende convocar las elecciones cuando amaine la crisis

El presidente esperará a fines de septiembre para ver si la estabilidad se consolida

Consultará entonces con Rubalcaba si se celebran en noviembre o marzo

José Luis Rodríguez Zapatero. Ampliar foto
José Luis Rodríguez Zapatero.

La última remodelación del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no predetermina su decisión de adelantar las elecciones al 27 de noviembre, dicen en La Moncloa. Zapatero sigue fijando su objetivo en marzo, pero está supeditado, sobre todo, a la evolución de la situación financiera y a su repercusión en España. La decisión la tomará a fines de septiembre, pero consultará con el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, cuyo equipo trabaja en la perspectiva de marzo, pero listo para el caso de que las elecciones sean en noviembre.

Zapatero confía en que en septiembre podrá disponer de un horizonte más claro sobre la situación financiera global, aunque la evolución de la crisis no lo garantiza. Pero será el momento clave para que Zapatero apure hasta marzo o adelante al 27 de noviembre porque pretende tomar esa decisión con una mayor estabilidad económico-financiera que la actual. “No está dispuesto a abrir un proceso electoral, con lo que conlleva de paralización de la política en medio de turbulencias financieras”, señala su entorno.

De ahí que, según su entorno, no tenga que ver el cambio de Gobierno con la decisión de Zapatero de adelantar en cuatro meses o agotar su mandato. Zapatero decidió remodelar el Ejecutivo cuando Rubalcaba le dijo el 30 de mayo, dos días después de que el Comité Federal del PSOE le propusiera como candidato, que no podía compatibilizar sus cargos en el Gobierno con la candidatura.

Rubalcaba argumentó a Zapatero que mientras preparaba el proyecto político del PSOE a largo plazo como candidato, no podía estar pensando en la gestión diaria del Gobierno como vicepresidente, portavoz y ministro del Interior. Y que también necesitaba tiempo para gestar el proyecto y recorrer España entera.

Rubalcaba le pidió que esperase a proceder al cambio de Gobierno a que él fuera proclamado candidato. De ahí que Rubalcaba anunciara el 8 de julio la renuncia de sus cargos, la víspera de ser proclamado oficialmente candidato. Fue una remodelación tan planificada que, por vez primera desde que Zapatero gobierna, el Rey y los interesados conocieron el cambio con cinco días de antelación. El presidente lo pudo hacer porque el relevo era mínimo y hasta previsible por continuista.

Zapatero anunció los cambios el lunes 11 de julio por la mañana en La Moncloa, tres días después de que Rubalcaba hiciera pública su retirada del Gobierno. El ministro de Fomento y vicesecretario del PSOE, José Blanco, así como el secretario de Estado de Interior, Antonio Camacho, fueron avisados, el martes 5 de julio, a través del teléfono por Zapatero que, al día siguiente, 6 de julio, informó al Rey en La Zarzuela.

Fue todo tan previsible que Zapatero, cuando le llamó a Blanco, el martes por la noche para notificarle su nombramiento, se limitó a decirle: “Vas a ser portavoz”. Los argumentos los dio Zapatero en público el día 11 en La Moncloa: “Tengo en él una confianza muy directa, muy trabada durante mucho tiempo y que facilita, sin duda alguna, la tarea de portavoz”. A Elena Salgado, que ha pasado de vicepresidente segunda a primera, y Manuel Chaves, de tercero a segundo, Zapatero ni siquiera se lo comunicó. Se limitaron a saber cómo iban a salir sus nombramientos en el BOE

Con la designación de Blanco, Zapatero no solo cuenta con un comunicador al que no necesita dar muchas explicaciones porque se conocen muy bien. También garantiza la comunicación entre el Gobierno y el candidato socialista, dada la complicidad entre ambos. Blanco está convencido de que no habrá contradicción entre la gestión diaria del Gobierno, que él va a comunicar, y la preparación del proyecto-programa del PSOE al que Rubalcaba va a dedicar todo su tiempo. En este sentido, no ve que esta nueva situación y el cambio de Gobierno prefiguren un adelanto electoral.

A fines de septiembre, Zapatero analizará la perspectiva económico-financiera. También dispondrá de otra clave: la disposición de sus socios, PNV y Coalición Canaria, a apoyar los Presupuestos. Importan menos las reformas pendientes pues las más importantes se aprueban para septiembre. En cuanto a la repercusión en las encuestas de las previsiones económicas, la cúpula del Gobierno cree que “poco cambiarán las cosas de noviembre a marzo; las cifras del paro no variarán”.