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Barcelona cifra en 240.000 euros los desperfectos de la acampada 15-M

Los Mossos desalojan de madrugada la plaza de Catalunya en una hora

Hereu cree que "por respeto" al 15M era necesaria la operación

El campamento en la plaza de Catalunya ha llegado a su fin en la madrugada de hoy. Un fuerte dispositivo de los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana ha acordonado la plaza pasadas las dos y los indignados que aún acampaban en el lugar, una treintena, lo han abandonado por su propio pie. Unos ocho camiones se encargaron de la limpieza de la plaza.

El Ayuntamiento de Barcelona ha valorado en 240.000 euros los daños causados en la plaza de Cataluña desde el inicio de la acampada de los 'indignados'. La tercera teniente de alcalde en funciones y responsable de Seguridad, Assumpta Escarp, ha explicado que debe restituirse mobiliario urbano y la jardinería, además de la capa de protección del suelo en forma de estrella que los 'indignados' han dañado parcialmente. El alcalde en funciones de Barcelona, Jordi Hereu (PSC), ha considerado que "por respeto" al 15M era necesario normalizar la situación de plaza Cataluña y que se recuperara como espacio público, y ha remarcado que los últimos acampados no tenían nada que ver con el movimiento.

El ambiente era tenso antes de que se iniciara la operación. Los rumores de la intervención no tardaron en llegar a los oídos de los acampados, que en ese momento se mostraron dispuestos a plantarle cara a los efectivos de seguridad. En la plaza estaban los manifestantes que no aceptaron desmantelar el campamento la primera semana de junio, como lo acordó la Asamblea del Movimiento 15-M en Barcelona.

Un acampado se encara con un mosso, anoche en la plaza de Catalunya. ampliar foto
Un acampado se encara con un mosso, anoche en la plaza de Catalunya.

El ambiente también lo había caldeado un supuesto pacto sellado el martes entre algunos representantes del movimiento y el Ayuntamiento de Barcelona. Se había acordado desalojar la plaza a cambio de la instalación de un módulo permanente de información. Un grupo de los acampados aseguró ayer que era una decisión tomada por un grupo que no los representaba y rechazaron el módulo al considerarlo muy pequeño. Roto el diálogo el desalojo era ya inminente.

Cuando el fuerte dispositivo hizo su entrada en la plaza, algunos de los acampados huyeron ante los primeros gritos. Los Mossos no confirmaron el número de furgonetas ni de efectivos, pero acordonaron el recinto completamente. Los antidisturbios sacaron a los acampados de sus tiendas y los reunieron en el centro de plaza. Luego, con un altavoz, se les comunicó que el alcalde en funciones Jordi Hereu había firmado un decreto para autorizar el desalojo y les avisaron que tenían 15 minutos para tomar sus cosas y marcharse.

La policía anunció que las cosas de valor que se encontraran podrían ser reclamadas

Su primera reacción fue convocar una asamblea exprés para tomar una decisión. La mayoría decidió marcharse por su propio pie. A las 3.20 de la madrugada ningún indignado estaba en la plaza. Los últimos salieron escoltados por agentes de la Guardia Urbana.

La ocupación de la plaza comenzó el pasado 16 de mayo. Una muestra de la degradación de la acampada fue que esta vez, a diferencia del primer intento de limpieza de la plaza del pasado 27 de mayo, no hubo efecto llamada para defender la ocupación. Ese día los Mossos entraron a la plaza para, según el consejero de Interior de la Generalitat, Felip Puig, sacar objetos peligrosos que pudieran generar disturbios después del partido de la Champions Leage.

Muchas personas acudieron al centro tras los mensajes que se publicaron en las redes sociales. El dispositivo se complicó, los antidisturbios cargaron contra la multitud y Puig terminó en el Parlamento catalán compareciendo por los errores del operativo.

El dispositivo de ayer lo completaron varias grúas, que se encargaron de desmontar las cabañas que habían sido construidas en los árboles que rodean la plaza. El resto del campamento fue echado abajo por los encargados de la limpieza, que transportaron los restos en ocho camiones. La policía anunció que las cosas de valor que se encontraran podrían ser reclamadas posteriormente por los indignados.

Durante el día de ayer se vivieron varias discusiones acaloradas entre exacampantes y los que continuaban en la plaza. “La acampada no puede ser un fin en sí mismo”, decía un hombre que aseguraba que llevaba acampado desde el principio. “Hay indigentes durmiendo aquí porque tenemos que ser ejemplo de integración”, aseguraba uno de los que ayer a última hora abandonaba la plaza.

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