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La guerra de los gemelos Caín

El enfrentamiento de décadas entre PSOE e IU ha llevado a una crisis que tiene en vilo el Gobierno de Extremadura ¿Agravios personales o distancia política?

Cayo Lara (izquierda) y Pedro Escobar, en la reunión mantenida en Mérida el 18 de junio. Ampliar foto
Cayo Lara (izquierda) y Pedro Escobar, en la reunión mantenida en Mérida el 18 de junio.

No han sido 28 años de mayoría absoluta. Hubo un paréntesis, un suspiro de debilidad en las casi tres décadas de dominio total del PSOE en Extremadura: en 1995, en plena crisis económica y con la marca socialista desplomada en toda España —como ahora—, el socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra perdió la mayoría. Y necesitó a IU para ser investido. Y, entonces sí, lo logró. El esfuerzo de acercamiento mutuo, si existió, duró apenas dos años. El resultado fue tan catastrófico que unos y otros lo recuerdan ahora con una mueca de arrepentimiento.

Es improbable que haya segunda parte de esa historia. Como entonces, los tres diputados extremeños de IU son claves en la investidura. Y han anunciado que se abstendrán, lo que significa que gobernará el partido más votado: el PP. La decisión de IU-Extremadura, que la ha enfrentado a su dirección federal en una crisis aún no resuelta, ha puesto sobre la mesa el odio acumulado entre socialistas y excomunistas en esa región durante tres décadas.

¿Son diferencias políticas las que han llevado a esta situación? ¿O es la venganza de IU, servida fría tras años de agravios del todopoderoso PSOE extremeño?

“La única que vez que el PSOE nos necesitó, no se acercó a IU sino todo lo contrario”, recuerda Teresa Rejas, exdiputada de IU y presidenta del Parlamento regional en 1995. “Aún hoy, Ibarra se jacta de no haber cumplido ninguna de las leyes que salieron en esos meses en los que estaba en minoría”, dice. Porque IU dio la investidura a Ibarra, pero después “se unió al PP para intentar gobernar desde la Mesa del Parlamento”, replica la portavoz socialista, María Asunción Murillo.

Los socialistas recuperarían la mayoría en 1997 con el apoyo de dos diputados tránsfugas, uno de ellos de Nueva Izquierda, que se marcharon —o fueron expulsados, según el PSOE— de IU. El caso es que la paz duró poco. “Ibarra nos ha insultado durante años: nos llamaba comunistas trasnochados, lo cual para nosotros no es un insulto, pero bueno... Llegó a decir que, si perdía la mayoría absoluta, prefería irse a su casa antes que pactar con IU. Puede que la gente no se fíe ahora de Fernández Vara por todo lo que ocurrió con Ibarra, aunque es cierto que no son iguales”, concluye Rejas.

IU acusa a los socialistas de haber tejido en la región una red clientelar

Pero si el Parlamento y la Junta tienen un peso en esta historia, tanto o más lo tienen los Ayuntamientos. Con apenas un millón de habitantes y casi 400 municipios —Madrid tiene 179, cuando la población es seis veces mayor—, Extremadura es una región muy rural, cuajada de pequeños pueblos. Allí, cualquier enfrentamiento es directo, cada desplante se sufre más. “La mayoría absoluta del PSOE ha ido tejiendo una red clientelar. IU se quedaba, por sistema, fuera de las mancomunidades: el PSOE siempre prefería que estuviera el PP.

"Los amigos de los socialistas copaban los cargos”, enumera Rejas, aunque admite que en ese “régimen”, que IU tacha de “caciquil”, no ha habido “grandes casos de corrupción”.

“Si a poner a alguien de tu confianza en un puesto de confianza se le llama caciquismo...”, contesta Murillo. A su juicio, la clave es otra: “Extremadura es una región de izquierdas y, para rascar votos, IU tiene que hacer un discurso muy enconado contra el PSOE. Atacar al PSOE más que al PP”.

Coincide con ella Ángel Calle. Edil del PCE y de IU desde 1979, dimitió en 1996 y acabó en el PSOE, con el que fue alcalde de Mérida en la pasada legislatura. “El PSOE ha cometido fallos, no solo en el trato a IU sino en el diseño de políticas de izquierdas. Quizá la mayoría absoluta ha generado vicios en los segundos o terceros escalones de poder, en los pueblos... Hay que analizarlo. Pero lo que ha ocurrido ahora no puede achacarse a eso. Es una irresponsabilidad. ¿El PP hará políticas de izquierdas?”, inquiere.

“Yo esto ya lo he vivido: en 1995, el tiempo de la pinza, dejamos pasar al PP en Mérida y se quedó 12 años. Fue un ejercicio de inmadurez, una locura, por eso dimití. IU se hundió después de aquello. Esto les va a pasar factura, igual que entonces”, augura el exalcalde, que sostiene que el “antisocialismo visceral” de IU tiene un siglo de vida. “El PCE sigue pensando aquí que es posible el asalto al Palacio de Invierno, cuando en Extremadura casi nunca hay invierno...”, ironiza.

Más allá de los agravios, del enquistamiento de las enemistades en los pueblos o de los revanchismos, está la política. Según Rejas, “el PSOE no ha hecho política de izquierdas”. “Se ha puesto sistemáticamente de acuerdo con el PP, ninguneando a IU. En la última legislatura, PP y PSOE pactaron el Estatuto, el Reglamento de la Asamblea, la Ley del Suelo, la de Educación...”. La socialista Murillo lo explica así: “Somos responsables y, en temas importantes, hemos preferido pactar con el PP. A pesar de tener mayoría absoluta”.