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CiU y PNV vuelven a salvar in extremis la negociación colectiva del Gobierno

Los nacionalistas catalanes y los vascos entraron al hemiciclo con el no en la cabeza

Después de horas de negociación, se han decantado por la abstención

La convalidación se ha aprobado con los 169 votos a favor del PSOE

Valeriano Gómez, de espaldas, habla con Emilio Olabarria, del PNV.
Valeriano Gómez, de espaldas, habla con Emilio Olabarria, del PNV.

En el último momento, CiU y PNV han vuelto a salvar al Gobierno. Esta vez para abstenerse en la convalidación del decreto de negociación colectiva que está ya en vigor, pero que ahora se tramitará como proyecto de ley para incluir cambios.

Los nacionalistas catalanes y los vascos entraron al hemiciclo con el no en la cabeza, después de horas de negociación infructuosa y solo en el último momento se decantaron por la abstención, que hace que el decreto haya salido solo con los votos favorables del PSOE. Perder la votación le hubiera dejado al Gobierno en una situación de extrema debilidad y hubiera acelerado el final de la legislatura. Hasta el último momento se mantuvo la negociación. La convalidación salió adelante con los 169 votos de los diputados socialistas, frente a 159 en contra y 20 abstenciones.

El rechazo al decreto supondría un duro revés político para el Gobierno y redoblaría de la presión de los mercados sobre España

Todos los grupos, salvo el PSOE, arremetieron con dureza contra el texto del Gobierno. Unos por considerar que limitan derechos de los trabajadores y otros por entender que es insuficiente y es una reforma que no responde a las necesidades del mercado laboral español.

El Gobierno tenía una cita vital en su plan de reformas. Estuvo negociando contra rreloj un acuerdo hasta la hora de la votación. Pero CiU no estaba dispuesta a abstenerse si no se retiraba el artículo que da prioridad a los convenios estatales sobre los convenios autonómicos. Los nacionalistas catalanes y vascos exigían un compromiso escrito antes de la votación de que se modificará el decreto durante el trámite parlamentario.

Si el Gobierno hubiera perdido la votación, hubiera quedado en una situación de máxima debilidad, por eso la propia vicepresidenta Elena Salgado tomó anoche las riendas de la negociación, junto con el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez. En el caso de que CiU no se hubiera sumado a ese acuerdo al final, el PNV, otro de los posibles socios disponibles, tampoco se abstendría, podría votar también en contra, como seguro hará el PP, y el Gobierno no sacaría adelante ese decreto y se vería abocado a una situación tremendamente crítica.

Porque un rechazo a ese decreto que pretende flexibilizar más los convenios colectivos en estos momentos hubiera supuesto no solo un duro revés político para el Gobierno, cuya principal razón para agotar la legislatura es precisamente culminar las reformas, como ayer reiteró José Luis Rodríguez Zapatero en el Senado. Además, hubiera redoblado la presión de los mercados sobre España.

Pero CiU y PNV habían mostrado su disposición a votar en contra, lo que hubiera tumbado al Gobierno. El PNV, por no tener respuesta para que se retire el artículo que da prioridad a los convenios estatales, y CiU, porque no quería ser de nuevo el único partido que en solitario salvara al Gobierno.

En su primera intervención, el ministro Valeriano Gómez ha defendido "la aplicación urgente de la reforma" por la coyuntura económica, que ha tildado de "problemática", y por la necesidad de generar confianza en la economía española. Además, ha subrayado que la ley contempla medidas para reducir la jornada o modificar las condiciones de trabajo cuando así lo exijan las circunstancias económicas que lo justifiquen, con el objetivo último de mejorar la flexibilidad interna de la empresa. 

El ministro ha lamentado en su intervención que no se haya podido cerrar un acuerdo entre los sindicatos y la patronal y ha pedido el apoyo a la ley de la Cámara para obtener más productividad, flexibilidad y participación en las relaciones laborales.

Sin embargo, ha tenido en contra al portavoz de IU, Gaspar Llamazares, que ha asegurado que la reforma evidencia "la debilidad del Gobierno" y que refleja "el peor escenario político y social posible".

El portavoz de ERC, Joan Ridao, ha concluido que el Gobierno "estropea todo cada vez que legisla a espaldas de los sindicatos" y ha avanzado que votarán en contra del decreto ley, porque le disgusta la estructura territorial. En este sentido, ha afirmado que los convenios autonómicos se quedan con "un papel de comparsa", que favorece a la empresa. Sin embargo, Ridao ha admitido que a su partido le gusta el arbitraje.

Rosa Díez, portavoz de UPyD, anunció también el voto en contra del Grupo Mixto y calificó el decreto como "el primer fracaso de la era posZapatero". A lo que ha agregado: "Todo el ajuste se ha producido vía empleo y se ha perdido un tiempo precioso. Esto es un desastre y una tragedia".

Igualmente, Coalición Canaria ha anunciado durante su intervención su abstención, por "coherencia", según ha dicho Fernando Ríos. Coincide, eso sí, en que es necesaria una reforma en la negociación colectiva, pero con consenso.

Por parte de CiU, Carles Campuzano ha discrepado con otros portavoces que creen que esta es una reforma fruto de presiones exteriores. Campuzano ha citado los problemas del actual proceso de negociación colectiva y ha asegurado que cree en la modernización. "Una reforma es imprescindible", ha asegurado.

Los votos anunciados

El portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, había anunciado ayer la abstención de su grupo por entender que el texto que propone el Gobierno es "insuficiente, muy deficitario y simplemente un maquillaje". Pero anoche CiU estaba pendiente de lo que hiciera el PNV, porque no quiere aparecer como el partido, además del PSOE, que apoyó el decreto de negociación colectiva.

El portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, ha advertido que el PNV no puede apoyar el decreto, aunque no ha dicho si su grupo se abstendría o votaría en contra en caso de no conseguir el compromiso del Gobierno de que va a retirar el artículo en el que se da prevalencia a los convenios estatales sobre los autonómicos.

Los nacionalistas vascos, ha explicado, no pueden asumir la actual "prevalencia" que en la estructura de la negociación colectiva tiene el espacio negociador estatal en detrimento de los autonómicos. "Va en contra de nuestra filosofía política y es un planteamiento que de esa manera no podemos aceptar", ha insistido. Por ello exige un compromiso "firme, claro y por escrito" de que va a cambiar este aspecto en caso de que la reforma se tramite como proyecto de ley.

ERC se debate todavía entre votar en contra o abstenerse, pero en cualquier caso su portavoz, Joan Ridao, ha dejado claro que esta formación no va a apoyar la convalidación del decreto.

Esquerra decidirá si vota en contra o se abstiene en función del compromiso que pueda adquirir el Gobierno para mejorar la iniciativa en su tramitación parlamentaria.

Ridao ha señalado que hay dos puntos contenidos en la reforma con los que ERC no está de acuerdo: la prevalencia de los convenios de empresa sobre los sectoriales y la de los convenios autonómicos porque a su vez pueden ser superados por los estatales.

Ambas medidas impiden a ERC, según Ridao, respaldar el nuevo modelo de negociación colectiva, pero todavía espera que el Ejecutivo pueda dar alguna garantía de mejora en la tramitación de la reforma como proyecto de ley, en cuyo caso se abstendría.

El portavoz reveló que ha hablado con los máximos dirigentes de UGT, Cándido Méndez, y CCOO, Ignacio Fernández Toxo, sobre este asunto, y los ha visto "muy preocupados" con la "presión" que pueda ejercer el PP durante la tramitación parlamentaria.

Por su parte, IU e ICV votarán en contra del decreto, como ha apuntado la diputada de Iniciativa, Nuria Buenaventura. "No nos parece lo justo", ha señalado Buenaventura, quien ha recordado que el texto no se parece a lo que estaban negociando los sindicatos con la patronal antes de romperse el acuerdo.