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El Consell ignora si cumplirá el objetivo de déficit previsto en 2011

Rambla remite a Economía pero dice que la financiación autonómica es mala

El presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps.
El presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps. EFE

El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, corrió ayer para ponerse en primera fila de la manifestación que reclama austeridad a los Gobiernos autonómicos. Dos días después de que Mariano Rajoy exigiese medidas de contención en el gasto a los presidentes autonómicos del PP, y solo horas después de que el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, instase a las autonomías a no buscar excusas para incumplir el objetivo de déficit fijado en 2011, el vicepresidente de la Generalitat, Vicente Rambla, compareció ayer para pregonar las medidas de austeridad incluidas en el programa electoral de Camps. Unas medidas que se convertirán en el eje del discurso de investidura del presidente de la Generalitat, que presumiblemente tendrá lugar dentro de 15 días.

Rambla explicó que, pese a presidir un Gobierno en funciones, Camps no ha dejado de trabajar en la aplicación de medidas para combatir la crisis económica y contener el gasto en la Administración valenciana.

El vicepresidente primero y consejero de Industria, tras recordar que esta semana la cúpula nacional del PP había planteado medidas para mejorar la gestión, aseguró que “la mayor parte de esas iniciativas ya son una realidad [en la Comunidad Valenciana]” y que en los próximos meses se pondrá paulatinamente en marcha un nuevo conjunto de medidas en la misma dirección.
Enunciados que están en el programa electoral de Camps y que, sin que se pueda cuantificar el alcance de las medidas, pasan por recortar los gastos, reestructurar la Administración y las empresas públicas, dar entrada a la iniciativa privada donde se pueda y reducir la burocracia. Las propuestas anunciadas por Rambla sí incluyen la recomendación del comisario de la Competencia de la Unión Europea, Joaquín Almunia, de limitar el gasto mediante una norma “legalmente vinculante”, así como un contrato programa para controlar la gestión de los altos cargos.

Sin embargo, Rambla, que ayer compareció con la portavoz Paula Sánchez de León, no pudo confirmar si esas medidas serán suficientes para cumplir el objetivo de déficit fijado por el Ministerio de Economía para 2011. El vicepresidente primero remitió al titular de Economía, Gerardo Camps, para conocer los detalles de la situación.

El año pasado el Consell cerró el ejercicio con un déficit superior al previsto del 2,4% en el plan de estabilidad para la Comunidad Valenciana. Y 2011 no se sabe aún cómo acabará, aunque las cifras difundidas hasta ahora no permiten ser muy optimistas.

Según datos del Ministerio de Economía, en el primer trimestre del año, la Generalitat acumuló un déficit presupuestario del 0,67% y el objetivo anual está en el 1,3%. La Comunidad Valenciana se colocó en el primer trimestre entre las seis peores de todo el Estado.

Ante este panorama, Rambla optó ayer por buscar el indicador más positivo. Así, se refirió a la reducción del gasto público del primer trimestre por parte de la Generalitat, que se situó en un incremento del 2,36%, frente al 5,4% de la media estatal.

“Si no reducimos más el gasto es por la insuficiente financiación autonómica”, aseguró Vicente Rambla, que añadió: “Si los ingresos no están equilibrados [con los gastos] y no responden a los cinco millones de habitantes de la Comunidad Valenciana, difícilmente lograremos el equilibrio”. Y remachó: “Los ingresos no están al nivel que corresponde y Camps seguirá reivindicando una financiación adecuada”.

Para el vicepresidente primero, que está llamado a ser uno de los hombres fuertes del nuevo Consell de Camps, la Comunidad Valenciana “está conteniendo el gasto y manteniendo las inversiones”.