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Coordinado por Fernando Casado

¿Pueden los fondos de inversión descarbonizar las ciudades?

Los fondos de capital riesgo se lanzan a financiar ‘gigacornios’, empresas que logran reducir una gigatonelada anual de carbono al año. Objetivo: transformar la sociedad

Manifestantes contra las minas de carbón en la ciudad de Brisbane, Australia.
Manifestantes contra las minas de carbón en la ciudad de Brisbane, Australia. Glenn Hunt

Después del éxito descafeinado de la COP26, sigue vigente el objetivo global de lograr una sociedad con cero emisiones netas de carbono para el 2050. António Guterres, Secretario General de Naciones Unidas, fue rotundo en su discurso: “Hay que poner fin a los subsidios de los combustibles fósiles, eliminar el carbón, poner precio al carbono y cumplir el compromiso de financiación climática de 100 mil millones de dólares”.

Ello implica, simplemente, cambiarlo todo. Desde la manera en que nos movemos, cómo producimos y cómo nos alimentamos, a cómo están construidas las viviendas, las ciudades y las principales infraestructuras que sostienen a la sociedad.

También parece claro que los Estados, por sí solos, no podrán financiar una transición que algunos ya llaman la nueva revolución industrial. La financiación privada será determinante. En Glasgow, 500 empresas de servicios financieros acordaron alinear 130 billones de dólares (que representa alrededor del 40% de los activos financieros del mundo), con objetivos establecidos en el Acuerdo de París, incluida la limitación del calentamiento global a 1,5 grados centígrados.

Parece claro que los Estados, por sí solos, no podrán financiar una transición que algunos ya llaman la nueva revolución industrial. La financiación privada será determinante

Si realmente se logra este objetivo, cambiará radicalmente los modelos de financiación global y el acceso a inversión privada sería uno de los principales motores de la transición ecológica a sociedades más sostenibles. Ante estos retos globales, la Conferencia NOAH ha decidido centrar su temática este año con el lema “Digital, Sostenible y Rentable”.

Sala principal de ponencias de la Conferencia NOAH, Zurich.
Sala principal de ponencias de la Conferencia NOAH, Zurich.Cortesía de NoahConference

NOAH se ha convertido en una de las referencias globales de incubación de startups exitosas desde 2009. Cuna de compañías como Skype, Spotify, Just Eat o Trivago, durante los últimos 12 años ha logrado reunir empresas de nueva creación en el sector tecnológico que colectivamente han aumentado sus valoraciones en 35 veces y cuyo valor combinado supera los 600 mil millones de euros.

“La sostenibilidad ha pasado de ser una opción a una obligación que como inversores hemos de asumir”, comenta Marco Rodzynek, fundador y director de la conferencia. “Hemos de asegurarnos que los emprendedores sostenibles tengan toda la financiación que necesiten para innovar y transformar nuestras ciudades”.

“Hemos creado este fondo para asumir el mayor desafío de sostenibilidad del planeta: construir negocios que están cambiando la forma en que se diseñan y construyen nuestras ciudades sin emitir carbono
Jacbo Bro, Fondo 2150

Una de las principales organizaciones que participaron en la Cumbre fue el Fondo de Capital Riesgo 2150 que acaba de reunir 300 millones de euros para hacer que las ciudades sean más sostenibles y emitan menos carbono. “Hemos creado este fondo para asumir el mayor desafío de sostenibilidad del planeta”, comenta Jacob Bro, uno de sus fundadores, “que es construir negocios que están cambiando la forma en que se diseñan y construyen nuestras ciudades sin emitir carbono”.

Bro comenta que el objetivo principal del Fondo 2150 es financiar los próximos gigacornios para transformar las ciudades. El concepto de gigacornio se ha adaptado del tradicional unicornio, empresa tecnológica que alcanza un valor de mil millones de dólares, para ser el de una empresa que logra reducir las emisiones de CO₂ en una gigatonelada al año.

“Solo financiamos a aquellas empresas que liderarán el proceso de descarbonización de las próximas décadas”, explica Laura-Marie Töpfer, fundadora de Extantia, otro de los principales fondos en busca de gigacornios. “Ello va a permitir beneficiar a miles de millones de personas, creando valor comercial pero con el objetivo principal de reducir gigatoneladas de emisiones”.

El fondo más grande de tecnología climática actualmente en Europa es WorldFund, que ha logrado recaudar 350 millones de euros para invertir en empresas europeas líderes de la nueva economía sostenible. “Invertimos en empresas que garanticen que puede ahorrar al menos 100Mt de emisiones de CO₂ por año”, detalla Daria Saharova, socia fundadora del Fondo.

“La economía del mañana se basa en las decisiones de inversión de hoy. Creemos que es hora de que el capital riesgo asuma su responsabilidad
Nick de la Forge, Planet A Ventures

Tim Schumacher, otro de sus socios fundadores, fue de hecho el fundador de Ecosia, un buscador ecológico que compite con Google y dona el 80% de su beneficio a programas de reforestación (ha plantado 140 millones de árboles desde su creación). “Vamos a revolucionar los sectores con mayores oportunidades de descarbonización en el contexto urbano, como son la energía, la alimentación y la agricultura, la manufactura, la edificación y el transporte”, asegura Schumacher.

“Nos queda claro que la economía del mañana se basa en las decisiones de inversión de hoy”, enfatiza también Nick de la Forge, uno de los fundadores de Planet A Ventures. “Creemos que es hora de que el capital riesgo asuma su responsabilidad”.

Para ello, Miki Yokoyama, gestora principal del fondo climático Pirate Ventures ha creado un manual para convertir al gestor de fondos de capital riesgo tradicional en inversor sostenible: “Nuestro objetivo es que todos los inversores de capital riesgo tengan criterios de sostenibilidad y contribuyan a modelos de crecimiento regenerativos con la naturaleza”.

Recientemente, Larry Fink, el director general de BlackRock, afirmó que los próximos 1.000 unicornios serán de hecho gigacornios de tecnología climática. Y aunque para muchos su predicción parecía descabellada, en los pasillos de NOAH no parecía sorprender.

Las soluciones que se proponen por esos pasillos pasan a ser desde tecnología para la extracción de energía geotérmica, a producción de lignina (el constituyente intercelular de las células fibrosas de los vegetales) para erradicar el plástico; de producción vegetal alternativa a la carne manteniendo su nivel de proteínas, a modelos de ecoeficiencia inteligente en viviendas o sistemas de movilidad eléctrica para sacar a los coches de las ciudades.

Muchas de estas soluciones ya existían antes, pero los fondos de inversión quieren lograr un doble objetivo. Primero, que se centren en transformar las ciudades, donde se consume el 78% de la energía mundial y se produce más del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero, representando menos del 2% de la superficie de la Tierra. Y segundo, que sean accesibles para toda la ciudadanía global, no solamente para una élite económica.

Lo que queda claro es que habrá más capital que nunca, tanto público como privado, para financiar la transición a ciudades sin carbono. Ahora falta ver si las soluciones que surgen son realmente viables y, sobre todo, si podrán aplicarse a todas las ciudades, no solo a aquellas que se lo puedan financiar.

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