“La segunda ola de coronavirus en India ha provocado algo espantoso: el aumento del abuso infantil y la trata”

El sacerdote Franklin Menezes, director desde hace nueve años del centro Seva Kendra Calcuta, analiza las dramáticas consecuencias sociales y económicas para los niños de la pandemia en el país

Una niña vende ciruelas en un puesto de carretera en Nueva Delhi, el pasado 30 de junio de 2021.
Una niña vende ciruelas en un puesto de carretera en Nueva Delhi, el pasado 30 de junio de 2021.SAJJAD HUSSAIN (AFP)

Nota a los lectores: EL PAÍS ofrece en abierto la sección Planeta Futuro por su aportación informativa diaria y global sobre la Agenda 2030. Si quieres apoyar nuestro periodismo, suscríbete aquí.

A principios de mayo, la mirada informativa sobre la expansión de la covid-19 se focalizó en India. El país asiático vivía una segunda ola mucho más virulenta que su primera, con hospitales desbordados, falta de oxígeno y con crematorios que no daban abasto para quemar los cuerpos de los fallecidos por la pandemia. La región alcanzaba el pico más alto hasta ahora: más de 20 millones de contagios, 400.000 positivos y 4.000 muertos a diario. Ahora, que los ojos del mundo han dejado de mirar allá, y la curva ha descendido hasta los 43.000 casos y los 2.000 decesos, son las consecuencias sociales y económicas, además de la situación dramática en la que se queda la infancia, lo que preocupan a muchos en el subcontinente.

Más información
La mortalidad infantil y materna en el sur de Asia aumenta por la covid-19
“La crisis de oxígeno que vivió la India podría expandirse al este de África”
Ayudemos a la India, ahora

“La segunda oleada ha dado lugar a otra experiencia espantosa para los niños, sobre todo en esta parte del Este de India. La pandemia los ha puesto en peligro, hasta el punto de que algunos se han visto empujados a practicar el sexo transaccional, lo que significa que son utilizados como trueque por alimentos y otros productos básicos... El abuso infantil y la trata han aumentado”, denuncia desde Calcuta en videollamada Franklin Menezes (Mangalore, 1951). El sacerdote católico es director desde hace nueve años de Seva Kendra Calcuta, el centro de servicios sociales de la archidiócesis de Calcuta. Desde esta organización, en la que trabajan más de 200 personas, el religioso atiende las necesidades de las personas más empobrecidas y vulnerables, y también lidera un programa junto a Manos Unidas para prevenir el tráfico de personas en las zonas fronterizas.

Pero la alerta que lanza Menezes no es nueva. Ya desde el pasado mayo, Unicef viene advirtiendo de que muchos niños y adolescentes están perdiendo a sus progenitores a causa de la covid-19, dejándolos en una situación de absoluto desamparo. Esto unido, a que en las redes sociales aparecen con más asiduidad peticiones de adopción ilegal tras el incremento de huérfanos en el país, la situación coloca a los menores de edad en una posición más vulnerable a la trata y el abuso.

Franklin Menezes, en la izquierda de la imagen, visita uno de los 'slums' de Calcuta.
Franklin Menezes, en la izquierda de la imagen, visita uno de los 'slums' de Calcuta.Manos Unidas

“Les ofrecen una cantidad de dinero muy atractiva a unos padres pobres que no tienen nada. Les aseguran que los llevarán a Delhi o Bombay y les darán un buen trabajo. Estas mafias les hacen creer que son sus salvadores, pero lo que están haciendo es destruir a su familia y llevarse a sus hijos”, lamenta el sacerdote. Según Menezes, en el pasado mes de mayo se perdieron más de 15 millones de puestos de trabajo en India, afectando principalmente a inmigrantes, vendedores ambulantes, trabajadores informales y del campo. “Era insoportable ver la difícil situación de los migrantes que caminaban miles de kilómetros hasta sus casas, llevando a sus hijos sobre los hombros y sus escasas posesiones a la espalda, soportando el calor y el hambre. Muchos murieron en el camino. Estas imágenes nos perseguirán durante los próximos años”, se queja.

Estas mafias les hacen creer que son sus salvadores, pero lo que están haciendo es destruir a su familia y llevarse a sus hijos

La salud mental de los más pequeños por el confinamiento es otro de los elementos que preocupa al sacerdote católico, que también es secretario de la Sociedad para el Fomento de la Educación y el Desarrollo en Calcuta. “Al estar encerrados en las casas diminutas sin ir a la escuela, están experimentando aislamiento social, no tienen rutinas y no pueden jugar. Todo esto, ha afectado profundamente a su bienestar psicológico”, explica Menezes. Desde Seva Kendra han puesto en marcha un programa en el que apoyan con clases online a los niños de los barrios chabolistas de Calcuta y tienen una estrategia de comunicación con los padres, a través de WhatsApp, donde les mandan consejos y técnicas para que sepan lidiar con el encierro de sus hijos.

Información y sensibilización, factores clave

Franklin Menezes es consciente de que su trabajo desde Seva Kendra Calcuta es apenas una gota de agua en un océano para poder parar a las redes de trata y el abuso infantil que presencia en Calcuta y en India a diario. Sin embargo, ve “crucial” la labor de sensibilizar que realiza su organización para que toda la población más vulnerable, que vive con más riesgo de ser víctima de estas mafias, y en especial los niños, esté informada. Que ellos mismos sean capaces de ver la diferencia entre lo que está bien y lo que no y si están participando en algo ilegal. “Conocimos hace poco el caso de una niña de un barrio chabolista que llamó a Childline —un teléfono de ayuda y asistencia telefónica a la infancia— porque unos traficantes se llevaron a su hermana y quería denunciarlo. Los agentes de este teléfono avisaron a la policía, que se enteró de todos los detalles, y pudieron traerla de regreso”, explica contento el sacerdote.

Pero a pesar de la enorme implicación que rezuma al hablar, Menezes, que se ordenó en 1977 y se define como “más católico que el Papa”, nunca imaginó, tras ser profesor universitario de Teología durante seis años, que acabaría trabajando en el ámbito de la cooperación y el desarrollo. “Les dejamos algo claro a la gente: nosotros trabajamos por la justicia social, y no nos involucramos en política ni en conversiones religiosas“, asegura.

La organización que lidera Menezes ofrece cursos en energías renovables a mujeres, la mayoría de ellas analfabetas, para que obtengan un modo de vida alternativo con la construcción de linternas solares. Ya han capacitado a 440

El religioso, que se confiesa un apasionado por la sostenibilidad medioambiental, se ha involucrado en la promoción de las energías renovables, en la agricultura orgánica y en proyectos que conservación del agua desde hace 20 años. Y de manera más reciente, desde que lidera Seva Kendra, estas mismas estrategias las ha puesto en práctica en numerosos proyectos. Uno de los que está más orgulloso, es el que da formación a mujeres para ser técnicas en energías renovables. Con estos conocimientos, explica, las mujeres pueden ganarse la vida y aprender a construir elementos tan útiles para su día a día como linternas solares. “Muchas de ellas, que eran analfabetas, han encontrado en esto un medio de vida alternativo. Por eso se ha convertido en un proyecto insignia de nuestra organización. Con él hemos capacitado a 440 mujeres. Nuestra confianza está puesta en ellas”, explica Menezes.

Puedes seguir a PLANETA FUTURO en Twitter, Facebook e Instagram, y suscribirte aquí a nuestra ‘newsletter’.

Sobre la firma

Belén Hernández

Redactora de Estilo de Vida, ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS, donde escribe sobre cultura y tendencias, pero también sobre infancia, medio ambiente y pobreza en países en desarrollo. Antes trabajó en El Mundo y Granada Hoy. Es granadina, licenciada en Periodismo por la Universidad de Málaga y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS