El día Q
¿Qué datos encriptados se están robando, perdiendo o interceptando hoy para descifrarlos con la tecnología del futuro?


En 1994 el matemático Peter Shor, hoy catedrático del MIT, anticipó un problema que no existía y eso lo hizo mundialmente famoso… entre los físicos. El algoritmo de Shor explicaba cómo un futuro ordenador cuántico podría romper varias de las técnicas criptográficas más utilizadas en la actualidad, como la de curvas elípticas o la factorización de grandes cifras en números primos. Esta última la explicaba la investigadora Alba Cervera a este periódico: “Multiplicar dos números primos es muy sencillo. Pero si nos dan el producto de esa multiplicación y tenemos que averiguar qué dos números primos multiplicados dan ese resultado, la operación puede resultar realmente compleja: una tarea que a un superordenador común, y dependiendo de lo grande que sea el número dado, le puede tomar miles de años resolver”. Shor mostró que un computador cuántico nos podía desnudar, rompiendo los sistemas de cifrado aún inexpugnables bajo los que operan las firmas digitales, Whatsapp, Bitcoin o buena parte del sistema financiero, y a ese momento en el que una tecnología fuera capaz de dejar los secretos del mundo al descubierto se le llamó el Día Q, por quantum (cuántico).
Si nos adelantamos treintaytantos años hasta llegar a este martes, nos encontraremos con que los humanos están más preocupados por la escalada bélica mundial o la falta de entradas para ver a Rosalía en concierto que por la computación cuántica. Y entonces Google publica uno de sus papers. Hay que estar pendientes de ellos: el “Attention is all you need” de 2017 impulsó el boom de la inteligencia artificial que ahora vivimos. En esta última publicación, Google advierte de que el algoritmo de Shor puede ser ejecutado con menos recursos de los que se creía. Es decir, se necesitaría inventar un ordenador cuántico mucho menos potente de lo que estaba previsto para romper la seguridad de Bitcoin, por ejemplo. Una vez puesto en marcha este teórico ordenador, nueve minutos serían suficientes para acceder a un monedero a través de su clave pública. Aunque, como algunos advierten en X, ese sería el menor de los problemas si nuestros secretos privados, industriales y nacionales se ven expuestos. A pesar de que lo poscuántico suena lejano para los no iniciados, muchas personas ya trabajan en todo el mundo para implementar sistemas de encriptación más seguros y que esto no suceda. Pero Google está acelerando la transición a toda velocidad: la semana pasada advirtió en otra publicación de que esos ordenadores podrían llegar antes de lo previsto, y que hay que estar listos para 2029.
Hasta aquí, podría parecer todo una especie de efecto 2000 a lo grande, una amenaza solucionable fácilmente por los equipos técnicos de Bitcoin y de las empresas y organizaciones. Excepto por dos detalles inquietantes. El primero, la estrategia conocida en ciberseguridad como “store now, decrypt later” (almacena ahora, desencripta después) sobre la que habla Google: ¿quiénes han robado, perdido o interceptado ya datos cifrados que, aunque ahora mismo están seguros, se revelarán fácilmente en unos años con la tecnología del futuro? El segundo detalle es una frase del informe destacada por algunos expertos: “Es concebible que la existencia de los primeros ordenadores cuánticos criptográficamente relevantes se detecte primero en blockchain, en lugar de ser anunciada". Es decir, que nos enteremos del Día Q no por la rueda de prensa de un competidor en la carrera cuántica, sino porque las cripto empiecen a esfumarse.
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