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cartas al director

La excepción de defender la legalidad

Los lectores y las lectoras escriben sobre la postura ante los bombardeos en Irán, la importancia de vivir el presente, la política migratoria y los precios de los alquileres

Donald Trump, en las escaleras de acceso del 'Air Force One', en el aeropuerto de Palm Beach (Florida).Elizabeth Frantz (REUTERS)

La falta de pensamiento crítico me aterra. Ya no hay matices ni análisis razonado; todo es puro pensamiento dicotómico. Estamos viendo que es impensable que alguien pueda valorar que Irán es una dictadura teocrática repulsiva que se ceba con las mujeres y, a la vez, condene las acciones de guerra y el puro imperialismo de Israel y EE UU. Se acusa a España de “apoyar” al régimen de Teherán por no permitir que EE UU nos utilice como patio trasero para sus operaciones militares, que vulneran todos los tratados y leyes internacionales y persiguen, únicamente, los intereses económicos y políticos de Trump y sus aliados. ¿En qué momento defender la legalidad internacional se ha convertido en una excepción? Necesitamos debate y reflexión, porque de lo contrario tendremos violencia.

Sara Paz Suárez. Corvera de Asturias (Asturias)

A un segundo

Si el reloj del juicio final estaba en febrero a 85 segundos del apocalipsis, en estas fechas estará sin duda a un segundo. Nunca ha estado el mundo tan cerca del juicio final desde la Segunda Guerra Mundial por culpa de unos poderosos dirigentes enfermos de locura destructiva. El Gobierno español se resiste a que las bases de Rota y Morón sean utilizadas para que reposten los aviones estadounidenses, pero por esta lógica determinación también recibe críticas de unos y de otros, a derecha y a izquierda. Mantener la imparcialidad en esta situación es muy difícil. Lamentable.

Antonio Nadal Pería. Zaragoza.

Mallorquina, funcionaria, busca...

Soy una mallorquina, madre de una niña de 11, funcionaria con un sueldo de 2.400 euros netos al mes. Pero no puedo alquilar una vivienda en la isla donde nací y trabajo. No existen alquileres por debajo de 1.200 euros. Y por ese precio hablamos de pisos de una habitación. A ello se suman condiciones humillantes: sin hijos, sin mascotas... Aunque una decida asumir el esfuerzo de destinar la mitad de tu sueldo al alquiler, es descartada porque no cumple los ratios de solvencia. En Mallorca, la vivienda es un privilegio inalcanzable para quienes sostenemos los servicios públicos y pagamos impuestos. Y lo más indignante es que la respuesta institucional ante la especulación sea ofrecer ayudas públicas para que podamos pagar esos mismos precios abusivos: el dinero de todos para sostener un mercado desbocado, en lugar de regularlo. Cuando una madre trabajadora tiene que abandonar su isla porque no puede alquilar una vivienda, el fracaso no es individual. Es político.

Susana Gispert Terrasa. Palma (Mallorca)

El peso del futuro

Vivimos proyectando nuestra vida hacia el futuro: cuando tenga ese trabajo, cuando llegue el verano, cuando todo mejore. Siempre “cuando”. Y en esa espera se nos escapa lo único que realmente tenemos: el presente. Como estudiante de 2º de Bachillerato, lo noto especialmente. Nos piden decidir qué queremos ser, qué estudiar, qué camino tomar, como si el futuro dependiera de cada elección inmediata. Es difícil no vivir con la mente puesta en lo que vendrá. Tal vez el problema no sea la incertidumbre del mañana, sino que, por miedo a equivocarnos, olvidamos disfrutar el ahora.

Pablo Renes Roig. Barcelona

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