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Sánchez asume el riesgo de impedir que EE UU use las bases españolas

España mantiene una posición diferente a Francia, Reino Unido y Alemania porque cree que Trump actúa a la desesperada, sin medir las gravísimas consecuencias

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El Gobierno niega "rotundamente" que bases de Morón y Rota asistan a EE UU en el ataque a Irán
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la cena oficial de inauguración del Mobile World Congress (MWC) Barcelona 2026, este lunes. Foto: Kike Rincón (Europa Press) | Vídeo: epv

Pedro Sánchez ha tomado una decisión de fondo y está dispuesto a asumir las consecuencias políticas que pueda tener. El Gobierno español no contribuirá de ninguna manera a una guerra, la de Donald Trump y Benjamín Netanyahu en Irán, que considera un despropósito de consecuencias impredecibles para el planeta y sin aval de Naciones Unidas y ni siquiera del Congreso de EE UU. Por eso Sánchez, respaldado por el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, y la de Defensa, Margarita Robles, ha ordenado no autorizar el uso de las bases estadounidenses en España de Rota y Morón para las operaciones en Irán.

El Gobierno español cree que EE UU tiene ahora otras preocupaciones y además conoce la posición española, que se apoya en el hecho de que esta guerra va contra el derecho internacional, y por tanto está convencido de que no habrá represalias, según distintas fuentes consultadas al máximo nivel. De momento tampoco ha habido quejas oficiales. Pero en cualquier caso Sánchez está dispuesto a asumirlas.

Desde La Moncloa y Exteriores rechazan la idea del PP de que España tiene que estar en esto con Alemania, con Francia o con el Reino Unido, mucho más complacientes con este ataque de Trump. De hecho la negativa del Gobierno español a ceder el uso de las bases se conoce después de que estos tres países europeos abrieran la puerta a lanzar “acciones defensivas proporcionadas” contra Irán.

“¿Dónde está escrito que tenemos que estar con ellos aunque se equivoquen? Se están equivocando. Mucha gente piensa como nosotros en toda Europa, y también en EE UU. Esta guerra no tiene sentido y no está pensada para llevar la democracia a Irán. Estamos hablando de un político como Trump que está a la desesperada, con riesgo de un batacazo en las elecciones de medio término, que acaba de sufrir el varapalo de los aranceles, y que se puede llevar al mundo por delante”, resume un miembro del Ejecutivo.

“Nuestra posición es la expresada por el secretario general de ONU, otros muchos países europeos y también buena parte de la opinión pública estadounidense. Aún no se sabe cuál es el objetivo de esta guerra. Primero dijeron que era cambio de régimen, ahora que es acabar con capacidades nucleares, algo que en teoría ya habían logrado con la operación anterior”, señalan al máximo nivel en La Moncloa.

En el Gobierno están muy molestos con Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, que está apoyando la operación porque cree que es una “buena noticia la caída de un tirano”. El PP rechaza incluso poner en cuestión la operación por no respetar el derecho internacional. “Defendemos la democracia, el respeto a los derechos humanos y a la libertad. Y tenemos muy claro que no vamos a estar nunca con un régimen que ha pisoteado la dignidad de las mujeres y que en las manifestaciones de la oposición mataron a más de 38.000 personas. Feijoo está con las democracias liberales”, ha remarcado Carmen Fúnez, la vicesecretaria del PP, informa Elsa García de Blas.

El Gobierno español no apoya el régimen de Teherán, pero el propio Sánchez dijo que se puede “estar contra un régimen odioso como el iraní y a la vez estar en contra de una intervención militar”. Pero la decisión de rechazar el ataque de EE UU e Israel ha sido aplaudida por el embajador de Irán en España, Reza Zabib. “Han rechazado la agresión y eso es valioso para nosotros”, señaló. Eso llevó al PP a utilizarlo contra Sánchez. “Qué bochorno...”, escribió la portavoz, Ester Muñoz, en las redes. “La postura de Sánchez: en contra del ‘régimen odioso de Hitler’, pero también del desembarco de los aliados en Normandía”, afirmó.

Israel ha reprochado al Gobierno de Sánchez los agradecimientos que ha recibido por parte de Irán o Hamás. El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, aprovechó esta posición de Irán sobre España para criticar a Sánchez. “Primero Hamás agradece a Sánchez. Despues los hutíes. Ahora Irán. ¿Eso es estar en el lado correcto de la historia?”, cuestionó, haciendo así mención a lo que dijo la actriz estadounidense Susan Sarandon, que defendió que Sánchez, “siempre está en el lado correcto de la historia”.

El senador republicano Lindsey Graham, defensor de Trump, ha cargado contra la posición española. En un mensaje en X, Graham, que a mediados de los años ochenta estuvo destinado en bases aéreas estadounidenses en España, ha aseguardo que a pesar de sentir “una gran admiración por el pueblo español, que ha sido un gran aliado en el pasado”, su actual gobierno “se está convirtiendo en el modelo a seguir de un liderazgo europeo patéticamente débil, que ha perdido el rumbo, aparentemente reacio a condenar al régimen terrorista de Irán y que solo tiene críticas para Estados Unidos”. Graham ha comparado la invasión de Ucrania y el ataque a Irán: “Los españoles sienten una indignación justificada por la invasión de Putin en Ucrania, como es debido. Pero cuando se trata del sufrido pueblo iraní, parece que España es, en el mejor de los casos, indiferente. En momentos como estos, uno descubre la verdadera naturaleza de sus aliados”. “Espero que este actual gobierno español sea una aberración, no la norma. La historia marcará dónde se encontraba España cuando el POTUS [presidente Trump] y otros intentaron derrocar al régimen más sanguinario desde la II Guerra Mundial. Qué triste”.

Desde La Moncloa contestan indignados que Feijóo y su equipo no están viendo las graves consecuencias del antecedente que está sentando Trump. En la guerra de Irak, recuerdan en el Gobierno, que la España de José María Aznar apoyó mientras Francia y Alemania se desmarcaban, al menos hubo un intento de convencer, hubo cuatro meses de debate internacional, se habló de armas de destrucción masiva, hubo reuniones en la ONU para intentar implicar a más aliados. Aquí no ha habido nada de eso. Es una guerra sin objetivo y sin cálculo, creen en el Gobierno español, que puede tener consecuencias desastrosas también para España y para toda Europa.

Un miembro del Gobierno se muestra convencido de que el tiempo les dará la razón. “¿Qué le va a decir Feijóo a la gente cuando se dispare la inflación por esta guerra? ¿Que es culpa de Sánchez o de Trump, al que está apoyando? Ya están llegando ataques a Europa. Trump va a dejar una inestabilidad de una década en la región y los que más la sufrimos somos los europeos. Esta guerra es un inmenso error y estamos muy convencidos de nuestra posición. No vamos a apoyarla ni a contribuir en nada. Y va a pasar igual que con Gaza. Al principio solo unos pocos países están con nosotros, pero cuando se vean las consecuencias devastadoras para la región y para el mundo de esta guerra, muchos acabarán viniendo a nuestra posición, como pasó con el reconocimiento de Palestina”, señala.

“Todos sabemos que esto no va de implantar la democracia en Irán y ayudar a sus mujeres. En ese objetivo estamos todos. Esto va del control de la región, del apoyo a Israel, la gran ganadora. Un gran mayoría de países piensa como nosotros, lo que hay que ver es si se atreven a decirlo”, remata otro miembro del Ejecutivo.

España se ha quedado como el país que más claramente condena la acción de Trump y Netanyahu, informa Silvia Ayuso. La mayoría de las capitales se ha concentrado en recriminar a Irán y sus réplicas en la región. Desde el domingo han aumentado las voces que, aunque reconocen tener “dudas” sobre la legalidad internacional de los ataques, afirman que el fin —acabar con un régimen como el iraní, que ha pisoteado durante décadas los derechos de su propio pueblo— justifica los medios. Así lo declaró el domingo el canciller alemán, Friedrich Merz, quien, pese a las “dudas”, dijo que compartía “muchos de los objetivos” del ataque y que, de todos modos, “no es el momento de dar lecciones” a los aliados. Con todo, España no está totalmente sola. Países como Irlanda, Suecia, Esolvenia o Dinamarca también fueron muy críticos con EE UU. Y en una dura declaración, el secretario general del Consejo de Europa, con sede en Estrasburgo, Alain Berset, advirtió: “Como hemos visto con la crisis en Venezuela, esta situación no puede reducirse a una elección binaria entre la condena y el apoyo, independientemente del liderazgo y la naturaleza del régimen en Teherán. Nos encontramos en una fase de deconstrucción del orden jurídico internacional, en la que los impulsos y el poder de los más fuertes tratan de regir las relaciones entre los Estados”.

No es la primera vez que España niega a Estados Unidos el permiso para utilizar las bases en una operación militar por no ser acorde a la legalidad internacional. En 1986, el Gobierno español, presidido entonces por Felipe González, cerró incluso el espacio aéreo a los aviones de combate estadounidenses que bombardearon Trípoli (Libia). Ello obligó a los aviones, procedentes de bases británicas, a dar un largo rodeo para no sobrevolar la Península. Sólo se permitió que uno de los aviones realizara un aterrizaje de emergencia por una avería.

“Cada país toma sus decisiones en política exterior. España tiene una posición muy clara: la voz de Europa tiene que ser en estos momentos una voz de equilibrio y moderación, de trabajar por la desescalada y para que se regrese a las mesas de negociación”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. “Una lógica de violencia como estamos viendo solo lleva a una espiral de violencia y acciones militares unilaterales fuera de la Carta de Naciones Unidas, fuera de cualquier acción colectiva, no tienen ningún objetivo claro. Europa debe defender el derecho internacional, la desescalada y la negociación”, ha insistido.

La negativa de España a prestar apoyo militar al ataque contra Irán ha provocado que el Pentágono retire una docena de aviones cisterna KC-135 desplegados en las bases de Morón de la Frontera (Sevilla) y, en menor medida, Rota (Cádiz) para suministrar combustible en el aire a sus cazabombarderos, según ha confirmado la ministra de Defensa, Margarita Robles. Tras asegurar “rotundamente” que España no ha dado ningún tipo de asistencia al ataque contra Irán, Robles ha explicado que el convenio de cooperación con EE UU, que sirve de paraguas a la presencia de tropas estadounidenses en España, “debe operar en el marco de la legalidad internacional” y en este momento lo que se están produciendo son acciones unilaterales, sin respaldo de una organización multilateral, como la ONU, la OTAN o la UE. “Las bases no van a prestar apoyo más que si fuera necesario desde el punto de vista humanitario. Hasta que no haya una resolución, el tratado no es de aplicación”, ha insistido.

Mientras, Exteriores intenta evacuar tanto por vía terrestre como por vía aérea al mayor número de españoles que se encuentran bloqueados en la zona. La mayoría de los países de la región tienen cerrado su espacio aéreo y la distancias por vía terrestre son enormes. “Se está en contacto con las compañías aéreas para aprovechar cualquier ventana de oportunidad de que los vuelos comerciales se retomen y dar posibilidad de salida también por esa vía al mayor número posible de compatriotas”, añaden las mismas fuentes.

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