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Columna
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El papa Francisco y la extrema derecha

El pontífice se convierte en tendencia por una entrevista recuperada en la que habla de los ultras tras el triunfo de Milei, su opinión sobre el conflicto palestino-israelí y una vista trans al Vaticano

Javier Milei y el Papa Francisco
Javier Milei y el papa Francisco.EFE

Las escrituras están para interpretarlas. El papa Francisco se pregunta si es comunista, como en alguna ocasión le han planteado. Y el argentino se responde: “Mirá, mi carta de identidad es Mateo 25. Lee Mateo 25 y al que dijo eso, vos decís, comunista. ¿Quiénes van a entrar en el cielo? Tuve hambre, me diste de comer; tuve sed, me diste de beber; estaba desnudo y me vestiste... Esa es la regla de conducta”. El Papa cita el Evangelio según San Mateo para afirmar que “la justicia social” es el antídoto contra el ascenso de la extrema derecha en una entrevista con el periodista Gustavo Silvestre para la televisión argentina C5N. Una entrevista concedida hace siete meses que cobra actualidad y se ha difundido de nuevo recortada en X con motivo del triunfo del ultra Javier Milei en Argentina, lo que ha contribuido a convertir al Papa en tendencia en la red social, junto con sus recientes declaraciones tras recibir a víctimas israelíes y palestinas —”No es una guerra, es terrorismo”— y su invitación a un grupo de transexuales a almorzar en el Vaticano por primera vez.

Jorge Mario Bergoglio recordaba el ascenso de los nazis para advertir del peligro de la ultraderecha, una fuerza “centrípeta” que “se recompone siempre”, y “no crea hacia fuera posibilidades de reforma”. “Recomiendo el Síndrome 1933 que narra un poco el internismo tremendo que había en Alemania. No encontraban quien llevara adelante las cosas, se presentó un político nuevo, que hablaba lindo, sedujo a la gente y se llamaba Adolfo… y todo mundo dijo ‘probemos con este que nadie lo conoce, no conoce sus raíces…’. Lo votaron y así terminamos. Yo le tengo miedo a los salvadores sin historia, cuando te viene un salvador sin historia, sospechá”, dice el Papa, que en ningún momento menciona al que será el próximo presidente de su país de origen. Algún tuitero ha aprovechado para criticar el papel del Vaticano durante el nazismo.

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Antes de su victoria la pasada semana y citando en su caso el Evangelio según San Lucas, Milei cargó con su dureza contra el pontífice, al que calificó de ser el “representante del maligno en la tierra”, de estar al lado al de “comunistas” y de “dictaduras sangrientas” y defender “la justicia social, que es un robo”. Pero el cargo y la realpolitik se imponen o, simplemente, las fuerzas conservadoras sistemáticas que le auparon al final han atemperado su furia verbal. Tras las elecciones, Milei contó en la cadena La Nación+ que acababa de recibir una llamada del Papa, al que definió como “el argentino más importante en la historia” con el que mantuvo una “charla amena” en la que “Su Santidad”, otrora “imbécil de Roma”, le felicitó por su elección y al que invitó a visitar el país.

A sus 86 años, el representante de Dios en la tierra, según la Iglesia católica, tiene una relación complicada con algunos sectores de feligreses que se refleja en los comentarios vertidos en X por su reciente recepción a “un grupo transgénero”, tras permitir el Vaticano el bautizo de las personas transexuales. “Occidente, en nombre del “amor de Dios”, está normalizando esta degeneración”, apunta uno. “¿Qué queda de la Iglesia católica?”, se pregunta otra.“Y mientras se islamiza Europa, el papa Francisco recibe a un grupo transgénero en un almuerzo en el Vaticano”, lamenta otro. No todos los mensajes son de este cariz ultra.

También ha generado tráfico en la Red la afirmación papal que venía a englobar bajo la misma categoría los ataques de Hamás y la respuesta del ejército de Israel. La conversación se suscitó a raíz, por ejemplo, de la noticia publicada por este periódico, y recoge puntos de vista muy diferentes: “Lo llamativo no son las palabras del Papa, lo llamativo es que sea noticia decir la verdad sobre el genocidio en Gaza”; “El Papa que diga misa”; “No esperaba más de un racista antisemita” o “Terrorismo de Estado se llama”.

Sobre la firma

Ferran Bono
Redactor de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Con anterioridad, ha ejercido como jefe de sección de Cultura. Licenciado en Lengua Española y Filología Catalana por la Universitat de València y máster UAM-EL PAÍS, ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria periodística en el campo de la cultura.
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