Columna
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Sorprender al enemigo

Putin nos conoce bien y por eso nos corta el gas. No pretendo amargar tus vacaciones, pero sí me gustaría que tuvieras en cuenta todo esto cada vez que te apetezca hacer uso del aire acondicionado

Una mujer pone el aire acondicionado en su vivienda.
Una mujer pone el aire acondicionado en su vivienda.Víctor Sainz

El Gobierno cierra el curso político adoptando medidas para controlar el consumo de energía. España no tiene una alta dependencia del gas ruso, pero difícilmente podemos abstraernos de las medidas que los Estados de la UE tienen que implementar para resistir cortes de suministro, como el materializado ahora contra Letonia. Es obvio que Rusia nos conoce bien y no parece dispuesta a cejar en su empeño de minar nuestra capacidad de resistencia para, progresivamente, ir erosionando el apoyo de nuestras sociedades a cada una de las decisiones políticas que exige tomar partido en esta guerra.

La agresión rusa a la soberanía territorial de Ucrania es algo más que una guerra cruel en territorio europeo. El propósito de Vladímir Putin no está únicamente en tomar el control sobre un país independiente y soberano. En realidad, aspira sin complejos a romper las reglas sobre las que se asienta el orden internacional liberal bajo la firme convicción de que ahora es el mejor momento para lograrlo. El orden internacional, conviene tenerlo claro, no es una abstracción discursiva sin importancia. Es, en palabras de un diplomático al que escuché recientemente, el líquido amniótico en el que se desarrolla con éxito la vida en la Unión Europea. Y, desde ahí, yo añado: quien atente contra él, también atenta contra la propia Unión Europea.

La perspectiva descrita nos ayuda a entender las razones por las que estamos implicados de manera directa en las hostilidades, en condición de beligerantes. Los ciudadanos deben saber que nuestro bienestar económico y nuestra condición democrática se desarrollan en un ecosistema sustentado en la renuncia al uso de la fuerza y en el respeto a unos principios comúnmente aceptados. Ningún Estado puede aspirar a subvertir unilateralmente esta fórmula sin encontrar oposición. De ahí que nuestra participación en el conflicto no pueda ser descrita en términos de neutralidad ni tampoco encuentre explicación exclusivamente en un ejercicio de solidaridad con el pueblo de Ucrania. Hacer frente a esta guerra y orientar su resultado final en una dirección que favorezca nuestros intereses conectan de manera clara con la defensa de nuestro modo de vida.

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Desde este planteamiento, rescato por su utilidad una de las enseñanzas que expresó Sun Tzu en El arte de la guerra. El pasaje que, a mi entender, mejor se acomoda al momento en el que nos encontramos dice así: “Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, ni en 100 batallas correrás peligro. Si te conoces a ti mismo, pero no conoces al enemigo, perderás una batalla y ganarás otra. Si no conoces al enemigo ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla”. El enemigo nos conoce bien y por eso nos corta el gas. No pretendo amargar tus vacaciones, pero sí me gustaría que tuvieras en cuenta todo esto cada vez que te apetezca hacer uso del aire acondicionado. Y eso porque al enemigo hay que conocerlo, pero para vencerlo también hay que sorprenderlo y eso, nos guste o no, implica algún sacrificio. Feliz verano.

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Sobre la firma

Mariola Urrea Corres

Doctora en Derecho, PDD en Economía y Finanzas Sostenibles. Profesora de Derecho Internacional y de la Unión Europea en la Universidad de La Rioja, con experiencia en gestión universitaria. Ha recibido el Premio García Goyena y el Premio Landaburu por trabajos de investigación. Es analista en Hoy por hoy (Cadena SER) y columnista en EL PAÍS.

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