Tribuna
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Poner los servicios digitales al servicio de los europeos

Los intereses comerciales y políticos de un puñado de empresas no deben dictar nuestro futuro. Europa tiene que establecer sus propios términos y condiciones

Margrethe Vestager|Thierry Breton
YouTube en un ordenador.
YouTube en un ordenador.Unsplash

Incluso en medio de la mayor crisis jamás vivida por la mayoría de nosotros, los servicios digitales nos ayudan a seguir trabajando, hacer negocios, aprender, mantenernos informados, comprar, entretenernos, socializar y seguir en contacto con nuestros amigos y familias en todo el mundo.

Las plataformas en línea -grandes y pequeñas- se han convertido en un elemento central de nuestra economía y sociedad. Incluso de nuestra democracia.

Si bien los servicios digitales ofrecen oportunidades sin precedentes, los riesgos también son reales: intimidación en línea, discursos de odio, noticias falsas, elecciones sesgadas, productos inseguros o falsificados, ser excluido de oportunidades de negocio si se es un jugador pequeño - la lista es larga.

Hemos escuchado el llamamiento de ciudadanos y empresas. El mensaje es claro: los intereses comerciales y políticos de un puñado de empresas no deben dictar nuestro futuro. Europa tiene que establecer sus propios términos y condiciones.

Así que, al igual que hemos hecho en el mundo físico, es hora de organizar nuestro mundo digital.

Nuestras normas sobre los servicios digitales en Europa - el Mercado Único más codiciado del mundo - se remontan al año 2000. La mayoría de las plataformas en línea apenas existían entonces. Tenemos que actualizar nuestra caja de herramientas y asegurarnos de que nuestras reglas y principios se respetan en todo Europa. Tanto en el mundo físico como en línea.

El 15 de diciembre presentaremos una revisión de nuestras normas sobre los servicios y mercados digitales con dos importantes actos jurídicos que van de la mano.

La Ley de Servicios Digitales (Digital Services Act) impondrá nuevas obligaciones y responsabilidades a todos los intermediarios en línea, principalmente a las plataformas, en relación con el contenido que albergan, independientemente del lugar de la UE en el que se encuentren. La legislación sectorial se insertará en ese marco horizontal y definirá, en particular, lo que constituye un contenido ilegal -como la incitación al odio, el terrorismo, la pornografía infantil o la venta de productos ilegales o falsificados-, así como los recursos específicos.

También debemos asegurarnos de que los mercados digitales sigan siendo abiertos y justos. La Ley de Mercados Digitales (Digital Markets Act) se centrará más específicamente en el comportamiento económico de las empresas que se han vuelto sistémicamente relevantes. Porque con el tamaño viene la responsabilidad. Las plataformas (las llamadas gatekeepers) tendrán que respetar una serie de prohibiciones y obligaciones bien definidas para evitar que se comporten de forma injusta. Y al igual que en nuestras carreteras un conductor se enfrenta a una serie de sanciones (sanciones financieras, retirada temporal o incluso permanente del permiso de conducir), la DMA preverá sanciones proporcionadas y graduales, pero fuertes y disuasorias.

Con un marco claro y previsible para el Mercado Único, poderes de intervención preventiva rápida y la posibilidad de imponer sanciones, podremos prevenir los comportamientos perjudiciales incluso antes de que se produzcan.

Al igual que las normas de tráfico no nos impiden llegar a nuestro destino de viaje. Sólo garantizan un viaje más seguro para todos.

Margrethe Vestager es comisaria europea de la Competencia y vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para una Europa adaptada a la Era Digital. Thierry Breton es comisario europeo de Mercado Interior.


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