Columna
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La victoria, la Luna y la nada

Todos los inquilinos de la Casa Blanca quieren dejar tras su paso algo más que un montón de leyes. Lo llaman “el legado”

Monumento a Abraham Lincoln en Washington.
Monumento a Abraham Lincoln en Washington.J. Scott Applewhite / AP

Como si llegar a ocupar el Despacho Oval no fuera suficiente para colmar las aspiraciones personales de un político, en general los presidentes de Estados Unidos se marcan, más o menos abiertamente, el objetivo de dejar una impronta a su mandato por la que ser recordados en la historia de su país. O la del mundo. Es lo que llaman “el legado”. Un concepto difuso que va más allá de lo meramente material y que abarca también el carácter y la personalidad que cada uno imprime a su presidencia. En el fondo, es la vieja aspiración humana de ser recordados cuando ya no estemos y, a ser posible, que e...

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