Columna
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Fuga hacia la realidad

De tanto mediatizar nuestra recepción de mensajes, de tanto aislarnos y de tanto convencernos de que la revolución sería televisada o tuiteada, hemos dejado de lado la única estampa objetiva de nuestro tiempo: la calle

Vista general de la manifestación por la salud y la sanidad pública, el pasado 17 de octubre en el centro de la capital madrileña.
Vista general de la manifestación por la salud y la sanidad pública, el pasado 17 de octubre en el centro de la capital madrileña.Víctor Lerena / EFE

Fue un error llamarlo la nueva normalidad. Porque no existía la antigua normalidad. Pongamos un ejemplo. En los días en que se derribó militarmente al Gobierno de Bolivia y acontecían terribles situaciones por casi toda Latinoamérica, leí una tribuna muy persuasiva en la que se venía a decir que el único modelo para el continente era Chile. Sus datos macroeconómicos lo situaban como ejemplo de gestión. Y sin embargo, a los tres días estalló una revuelta generalizada en Santiago. Tras la fachada había termitas y un destrozo generalizado de la igualdad, con sectores vitales como el sanitario y e...

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