Tribuna
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Ni héroes ni villanos

Largo Caballero y Prieto son las últimas víctimas de la polarización maniquea del pasado. Si la memoria histórica no se estuviera convirtiendo en una limpieza de sangre, deberían tener un lugar destacado en ella

EDUARDO ESTRADA /

El polémico concepto de memoria histórica nos ha devuelto a los tiempos de la limpieza de sangre, con todos los riesgos que ello comporta, porque es muy difícil que un personaje histórico presente una ejecutoria irreprochable que le permita ingresar, sin tacha alguna, en ese Parnaso democrático que al parecer se trata de crear. Cuando se pone tan alto el listón de la ejemplaridad histórica, resulta inevitable que desde el bando contrario se exija el mismo rigor en el escrutinio de la vida de políticos e intelectuales que dedicaron poemas a Stalin, que se vieron envueltos en episodios que hoy c...

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