Columna
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Gran Alborán

El ídolo al que le tiran bragas a escena admite a corazón abierto que el ropero, por muy cómodo que sea, nunca es lo bastante amplio para quien lo habita a la fuerza

Pablo Alborán, horas antes de un concierto en Madrid.
Pablo Alborán, horas antes de un concierto en Madrid.

Un día, antes del virus, las pavas de mis hijas me llamaron al curro con mucho misterio, me convocaron a una cumbre urgente y me dejaron en vilo. Al llegar a casa, pensando ya en soluciones a abandonos de estudios, acosos escolares, embarazos adolescentes o todo eso junto, las muy hijas de su madre me soltaron supersolemnes y cariacontecidas: “Mamá: somos hetero”. Mira, casi las mato, primero a gritos y luego a besos. Resulta que habían visto la escena en la serie Sex Education y me habían montado el numerito para concienciarme de lo fácil que lo tenemos algunos y lo difícil que lo tien...

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