Columna
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No me toques

Durante mucho tiempo en la brisa, en las flores, en los besos, en el sexo, en el vino de alegres sobremesas, en todos los placeres estará siempre presente el coronavirus como un cruel invitado

Dos personas conversan a distancia durante el quinto de la Fase 1 del plan de desescalada en Sevilla.
Dos personas conversan a distancia durante el quinto de la Fase 1 del plan de desescalada en Sevilla.María José López / Europa Press

El distanciamiento social había sido hasta ahora el que existe entre el pobre y el rico, entre el que vive en una chabola y el que habita un dúplex de lujo, entre el que consigue a duras penas llenar el estómago gracias a la caridad y el que saluda a los amigos con una cigala en la mano. Guardar las distancias había sido hasta ahora una actitud de clase que indicaba cierta displicencia con que el de arriba miraba a la chusma, pero hoy significa esa separación física de dos metros que debemos observar entre las personas al salir del confinamiento para evitar ser contagiados por el virus. Aunque...

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