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Monterrey, sede mundial de la carnita asada

La cultura del asador se prepara para la Copa del Mundo con el estadio, negocios y familias listos para recibir a miles de aficionados

Asadores de carne cerca del Estadio BBVA en Guadalupe, el 21 de marzo.Emiliano Molina

En Monterrey sobran los pretextos para prender el carbón. “Porque es cumpleaños de alguien, porque es sábado, porque es miércoles. Aquí hasta porque cumple años el perro se hace la carnita asada”, explica Rubén Ramírez, electricista regio de 50 años. Comer carne es parte esencial de la identidad de la gente de Nuevo León. “Es el pretexto para unirse, para ver a los sobrinos, a la visita. Y cómo no, para una cheve”, dice. Para este experto de la parrilla, en un asado no puede faltar la salsa borracha, el chorizo argentino, las cebollas ni las papas asadas, y lo más importante: el fútbol. Con el Mundial a la vuelta de la esquina, esa tradición cotidiana se convertirá en una experiencia cultural para el medio millón de visitantes que las autoridades proyectan que llegará a la ciudad. “[Ciudad de] México tendrá sus museos y Guadalajara el mariachi y el tequila, pero aquí hay carnita asada y la hospitalidad regia que está con madre”, se enorgullece Ramírez.

Es sábado y juega Rayados. Faltan todavía unas cuatro horas para el silbatazo inicial, pero el humo ya flota sobre el estacionamiento del estadio BBVA. Las hieleras abiertas, la música norteña y el brinco del carbón marcan el ritmo de la previa. En Carnita Rayada, un servicio del recinto para los aficionados, los grupos se reparten en las mesas plegables y asadores encendidos. La previa, que es casi tan importante como el juego, incluye banda en vivo, venta de comida, bebidas y un ambiente que mezcla picnic y fiesta futbolera. “Hay que entrar ambientados, aprovechar, comer y estar listos para el partido”, dice Omar Ríos, de 45 años, que no se pierde un encuentro en el Gigante de Acero. Esta tradición imita el ritual de los estadios estadounidenses, donde los aficionados comen y beben en los estacionamientos antes de entrar. “Pues sí, se parece a como lo hacen los gringos allá, nada más que mejor. Es más, aquí les vamos a enseñar cómo se hace”, bromea Ríos. Es la única de las tres sedes mundialistas en México que cuenta con esta atracción, y estará disponible para la Copa del Mundo. La renta oscila los 10.000 pesos y tiene disponibilidad para 10 personas.

El ritual sigue aun cuando ya no hay fútbol. Al salir del estadio, los tacos no pueden faltar. Las Delicias, un negocio familiar con 42 años de historia, ya estaba en el municipio de Guadalupe mucho antes que el BBVA. Una vez inaugurado el Gigante de Acero, estos tradicionales tacos de carne asada y barbacoa se convirtieron en parada obligatoria por el sabor y la cercanía. Los aficionados con el jersey de Rayados hacen largas filas al salir del juego de su equipo. Eric Islas, encargado del lugar, comparte que la venta se dispara hasta tres veces más que un día sin partido. “También depende del marcador. Si pierden los Rayados, la afición se va, se van enojados y ya nada más los vemos que pasan caminando. Cuando ganan, los tenemos aquí sentados platicando del partido”, relata. “Para el Mundial, primero estoy esperando a que venga a ayudarme mi primo que sabe inglés. También estamos preparando los menús en distintos idiomas y creemos que subirán mucho las ventas. No será solo el día del juego, habrá gente que venga al Fan Fest, a conocer la ciudad o el estadio y se le antoje unos taquitos”, anticipa.

La expectativa es mucha. Las autoridades de Nuevo León prevén que la ciudad reciba a unos 500.000 turistas durante la Copa del Mundo, que impactarán directamente al sector restaurantero y a los comercios vinculados a la carne. “Yo no tengo boletos porque está imposible comprar, pero claro que vamos a hacer carnita asada y disfrutar del Mundial así sea en familia”, dice Sol Campos, de 22 años. La derrama no solo se concentrará en hoteles y transporte, sino también en supermercados, carnicerías y restaurantes, donde la tradición del asador forma parte de la experiencia local que buscan los turistas. El ejemplo son otros eventos que atraen visitantes, como los festivales de música en el Parque Fundidora.

Otros lo viven desde casa. Son las 10.00 horas en día de partido y las tiendas de Carnes Frías San Juan ya están repletas de gente. Los carritos llenos de aguja norteña, carbón y salsas avanzan lentamente hacia las cajas en tiendas tan grandes como un supermercado. Las 14 sucursales de esta cadena de carnicerías tienen todo lo necesario para echar a andar el asador: utensilios, verdura, salsas y condimentos. Los días que más venden son significativos: “El 31 de diciembre porque es común despedir el año con carne asada y el día del clásico [Tigres vs. Rayados]. Se dispara hasta el 150%. Lo que más se vende es la aguja norteña y el rib eye”, cuenta Marta Tello, del área administrativa. Para el Mundial, esperan ventas incluso superiores a esas fechas. “Calculamos que habrá reuniones desde temprano y durante toda la semana, no solo el día del partido”, añade.

Incluso los negocios más grandes se han tenido que adaptar a la logística del asado. Los fines de semana en la tienda estadounidense HEB, salen clientes con la carne recién comprada y se detienen en el estacionamiento, donde hay asadores y parrilleros que ya tienen las brasas listas. “Por comodidad, ahorro, tiempo, limpieza… hay mucha gente que se evita la fatiga de prender el carbón y ensuciar, por eso aquí nosotros les hacemos la carne y ya nomás llegan listos para comer”, explica Juan Carlos Sánchez, de 42 años, mientras voltea unos cortes sobre la parrilla. El olor invade el lugar y atrae a más clientes que se suman a la fila improvisada.

Nuevo León es uno de los Estados que más consume carne en México, con un promedio de entre 30 y 35 kilos de carne de res por persona al año, más del doble del promedio nacional, que ronda los 15,2 kilos. Este hábito, arraigado en la vida cotidiana, se intensifica con eventos deportivos y se amplificará durante el Mundial, cuando Monterrey sea sede de cuatro partidos entre el 14 y el 29 de junio, además de dos partidos de repechaje, esta semana. Los líderes del sector hotelero esperan una ocupación total en ese periodo. Para muchos negocios será una oportunidad económica: la Federación Mexicana de Fútbol proyecta una derrama de hasta 3.000 millones de dólares en el país.

La carnita asada es el ritual social que define la convivencia en Monterrey. “No se trata solo de la comida, sino del espacio con los familiares, los amigos y los vecinos. Estaremos invitando a uno que otro turista que ande por acá para el Mundial”, concluye Ramírez.

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