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La contaminación por arsénico en la Comarca Lagunera también aumenta el riesgo de diabetes y obesidad

El investigador mexicano Martín Soto-Jiménez pide, en entrevista con América Futura, atención especializada a los efectos que ese elemento que se presenta de manera natural en algunos acuíferos tiene en la salud

contaminacion de rios en torreon
El río Nazas a su paso por Torreón, en la Comarca Lagunera de Coahuila, en una imagen de archivo.Alberto.G.Cisneros

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Desde hace décadas, se sabe que algunos de los grandes acuíferos de México están expuestos de manera natural a altos niveles de arsénico, lo que representa una amenaza para la salud pública. Una de las zonas que más sufre esta afectación que se atribuye a procesos geológicos es la Comarca Lagunera, entre los Estados norteños de Coahuila y Durango. Ahora, una investigación de Martín Soto Jiménez, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha revelado que las altas concentraciones de ese elemento influyen en las enfermedades metabólicas.

La contaminación por arsénico de las lagunas de la zona no es un problema nuevo, pero la población sigue expuesta sin que el Estado le garantice el cumplimiento del derecho al agua y al saneamiento. “Nueve municipios en los Estados de Coahuila y Durango, con alrededor de 1,75 millones de personas, han sido afectados por arsénico en el agua subterránea durante casi siete décadas”, dice Soto-Jiménez. Entre las consecuencias está la prevalecencia de hidroarsenicismo crónico endémico regional (Hacre), una enfermedad asociada al consumo de agua subterránea con elevadas concentraciones de arsénico, en este caso hasta 70 veces superiores a los niveles permitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta dolencia puede provocar ulceraciones, manchas en la piel, distintos tipos de cáncer, esterilidad o abortos espontáneos, según han revelado diversos estudios.

La investigación de Soto-Jiménez, publicada en junio pasado en la revista Nature, confirma ahora que el consumo de agua contaminada con arsénico aumenta el riesgo de contraer obesidad y sobrepeso, diabetes tipo 2 e hipertensión entre la población. Para hacer su investigación, el ingeniero bioquímico evaluó la exposición al metaloide en el agua potable y midió las concentraciones en la orina de una muestra de 250 habitantes de la Comarca Lagunera.

Los resultados cobran relevancia por la prevalencia de enfermedades metabólicas en México: tres de cada cuatro adultos tienen sobrepeso y obesidad, la diabetes tipo 2 es la segunda causa de muerte y 12% de la población sufre hipertensión. En el país, existen otros Estados con altas concentraciones de arsénico en el agua como Hidalgo, San Luis Potosí y Guanajuato por lo que Soto-Jiménez pide que se tomen “acciones adicionales” que incluyan “estudios epidemiológicos para conocer el número de personas afectadas y proporcionar atención médica especializada a los efectos del arsénico en la salud humana”.

Pregunta. ¿A qué responde la presencia de arsénico en el agua de la Comarca Lagunera?

Respuesta. Su origen en el agua subterránea es natural. Los dos ríos con cuencas endorréicas [que desembocan en el interior, no en el mar] convergen en la Comarca Lagunera, son el río Nazas y el río Agua naval. Sus descargas lavan rocas en su paso y, cuando se evapora, concentran entre otros solutos el arsénico. También hay presencia de aguas que vienen de antiguas actividades volcánicas que aportan algo de arsénico.

P. ¿Tiene que ver la mano del hombre también?

R. Sí, por la alteración del ciclo del agua. Cuando se construyó la presa Lázaro Cárdenas, se represó a uno de los ríos más importantes, el río Nazas. Sus aguas ya no inundaban la Comarca y las lagunas que eran efímeras dejaron de formarse hasta extinguirse. Por otro lado, los ejidatrios y los usuarios del agua empezaron a construir pozos de extracción. Se estima que son 4.000 pozos operando en la región. El agua del acuífero empezó a disminuir y aumentó la extracción sobre todo para sostener la actividad lechera. La demanda de agua para sostener esa actividad es de entre 1.000 y 3.000 litros por cada litro de leche que se produce.

P. ¿Entonces la leche que toma la población puede tener arsénico?

R. No podríamos asegurarlo en tanto no hagamos el estudio, pero la probabilidad de que haya presencia de arsénico en los productos lácteos es alta. De ahí que uno de los siguientes estudios que es deseable realizar es el de la transferencia trófica de arsénico.

P. ¿La sobreexplotación del agua está ligada a las altas concentraciones de arsénico?

R. El hidroarsenicismo está ligado a la explotación intensiva de los suelos agrícolas, y también al uso y abuso de sustancias como pesticidas, plaguicidas, y fertilizantes, que contienen arsénico.

P. ¿Cuál es la relevancia de hacer esta investigación en estos momentos?

R. El estudio también será un antecedente de hasta dónde llegaron los daños del arsénico antes de que entre en vigor el programa Agua saludable para la laguna el próximo año.

P. ¿Y qué tiene que ver el arsénico?

R. Reportes científicos han demostrado en otras regiones del mundo que algunos contaminantes ambientales exacerban las enfermedades metabólicas y recurrentemente mencionan al arsénico. México es uno de los países con epidemia en sobrepeso y obesidad, diabetes tipo 2 e hipertensión, por una cuestión de genes, una dieta altamente calórica, y el sedentarismo. Las poblaciones expuestas al arsénico de manera natural en la Comarca Lagunera nos da una oportunidad para investigar. Estudiamos personas expuestas y las comparamos con poblaciones no expuestas de la misma región.

P. ¿Qué fue lo que analizaron y cómo lo hicieron?

R. Hace unos siete años, fuimos a esa región y recolectamos agua subeterránea que la población emplea para beber de varios municipios. Pudimos darnos cuenta en qué lugares rebasaban la recomendación de la OMS de 10 microgramos por litro. Luego entre 2020 y 2021 hicimos una segunda coleta e invitamos a la población a participar. Teníamos que esperar cinco años porque para que algo se considere crónico tiene que haber un tiempo de exposición de ese tiempo.

P. ¿En qué consistió la participación de la población?

R. Básicamente en que nos dijera qué agua tomaba, que nos diera tres muestras de agua en el tiempo, al igual que tres muestras de orina y que nos permitiera hacer encuestas sobre sus hábitos. Unas 857 personas aceptaron, firmando una carta de consentimiento. Pero al final nos quedamos con 250 que pertenecían a municipios (HACRE) como San Pedro y Lerdo, con niveles moderados y bajos de arsénico de 30-40 microgramos por litro, y otros sin evidencia de contaminación (no HACRE): Nazas, Cuencamé, Simón Bolívar y Mapimí.

Al final, nos quedamos con la población entre 50 y 60 años. Es el rango en el que se encuentran las personas con más riesgo de padecer diabetes tipo 2 o hipertensión. A esas les hicimos los estudios socioeconómicos, nutrición, análisis químico de arsénico en la orina y en el agua de consumo.

P. ¿Cuáles son los principales hallazgos?

R. Cuando una población vive en una región expuesta a arsénico, tiene entre un 30% a un 90% más de probabilidad de tener problemas de obesidad; entre un 50% hasta un 300% de padecer diabetes tipo 2, o entre un 40% a un 200% más de probabilidad de tener un problema de hipertensión por vivir en una región HACRE. El promedio mínimo es que por vivir en estos lugares tienes 30% más de probabilidad de tener cualquiera de los tres padecimientos.

P. ¿Qué impacto espera lograr con estos hallazgos?

R. La OMS dice que cuando tú demuestras que hay un efecto de salud por cualquier contaminante, lo primero que se tiene que dejar de hacer es exponer a la población a éste. El Gobierno tiene que participar para que la exposición se suspenda.

P. Pero desde los años 60 se reconoció las altas concentraciones de arsénico. ¿No debió de hacerse algo desde entonces?

R. Después de décadas de exposición crónica al arsénico en el agua potable, el Estado mexicano responde con el programa Agua saludable para la laguna (que entraría en vigor el próximo año) para sustituir el agua subterránea enriquecida con arsénico del acuífero por agua superficial del río Nazas. En el sexenio pasado, se invirtió en filtros para remover el arsénico. Sin embargo, no se completó la puesta en marcha de la mayoría y no se operaron. Hoy se encuentran abandonados esos equipos.

P. ¿La población no tendría que conocer los resultados?

R. El año que entra, que finalice nuestro proyecto, llevaremos a cabo actividades de difusión a la población donde hicimos los estudios, y a otras que también están siendo expuestas a arsénico para decirles lo que encontramos y qué pueden hacer.

P. ¿Qué sigue en la investigación?

R, Lo siguiente para nosotros es analizar si las fuentes de alimentación son también un riesgo de contaminación con arsénico: lácteos, cárnicos, vegetales, nueces... La transferencia trófica del arsénico en los alimentos también podrían comprometer la sostenibilidad económica, social y ambiental de la Comarca Lagunera.

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