El Valle de México suspende la contingencia ambiental tras dos días de alarma

La decisión se produce tras una reducción en los niveles de ozono gracias a la pérdida de intensidad de un sistema de alta presión

El cielo de Ciudad de México,  el 4 de mayo de 2022.
El cielo de Ciudad de México, el 4 de mayo de 2022.Galo Cañas (Cuartoscuro)

La Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) ha suspendido este miércoles la contingencia atmosférica por la mala calidad del aire que se había registrado durante dos días consecutivos en la zona metropolitana de la capital de México. Las concentraciones máximas de ozono, un contaminante altamente dañino para la salud, se han reducido gracias a la pérdida de intensidad de un sistema de alta presión en el Valle de México, lo que ha favorecido “mayor ventilación” y “mejor dispersión del ozono”. En los últimos días las alertas se habían encendido en las estaciones de monitoreo de Ciudad de México, con registros superiores a las 150 partes por billón (ppb), muy por encima del límite de 95ppb establecido en la norma oficial NOM020. En cualquier caso, las autoridades han invitado a la población a no utilizar el automóvil para evitar el riesgo de una nueva contingencia en los próximos días.

La dependencia había activado ese mecanismo “con el fin de proteger la salud de la población ante la exposición a niveles altos de contaminación”. Sin embargo, este jueves el sistema de alta presión se desplazó hacia el Golfo de México, lo que dio un respiro a la calidad del aire del Valle de México. “Es importante tener presente que en temporada de ozono, la intensidad y el desplazamiento de los sistemas meteorológicos de alta presión cambian de manera continua, lo que puede originar nuevos incrementos en la concentración de ozono”, alertó en su último comunicado.


La Fase 1 de la contingencia ambiental, decretada desde el martes, se había prolongado a lo largo del miércoles para intentar reducir el exceso de contaminantes que ponen en peligro a los ciudadanos. Las medidas de emergencia incluyeron la restricción del tránsito de las 5.00 a las 22.00 horas de una parte del parque vehicular. No pudieron circular los autos con engomado rojo que tuvieran cierto holograma de verificación y terminación de placas, según los criterios del programa de contingencias de la CAMe. Entre otras restricciones, tampoco pudieron hacerlo algunas unidades de reparto de gas LP y de transporte de carga.

Las autoridades advirtieron estos días a la población de no exponerse ni hacer ejercicio en exteriores, especialmente entre las 13.00 y 19.00 horas. Además, recomendaron facilitar el trabajo a distancia para reducir viajes, así como realizar compras y trámites en línea. Así como evitar el uso de aromatizantes, aerosoles, pinturas, impermeabilizantes o productos que contengan solventes, y recargar gasolina después de las 18.00 y antes de las 10.00, y no cargar más combustible después de que se libere el seguro de la pistola de llenado.

El ozono es un contaminante secundario que se genera en la atmósfera por la reacción entre los compuestos volátiles, el óxido de nitrógeno y los rayos ultravioleta. Los primeros se desprenden de la gasolina, el gas LP y los solventes, mientras que el segundo se genera por la quema de cualquier combustible o incendio. Según explica la directora de calidad del aire de WRI Mexico, Beatriz Cárdenas, sus efectos en la salud comienzan mucho antes de que se declare una contingencia. “Ni siquiera cuando no estamos en contingencia los niveles son buenos”, advierte.

Al ser un oxidante muy fuerte, los efectos más visibles de las máximas de ozono son picazón e irritación en la piel y en las vías respiratorias, señala la experta. “Si el nivel máximo que permite la norma oficial mexicana son 95 ppb por hora y la alerta se levanta cuando llegamos a 155, eso quiere decir que la población ha estado expuesta a niveles altísimos”, apunta. “Con una población que ha pasado por la covid y posiblemente tiene secuelas, el impacto en el sistema respiratorio es mayor”, agrega.

Además de las restricciones viales, la especialista considera que se deben reforzar las prohibiciones a la industria que también genera gran parte de los contaminantes. “Ciudad de México es la única que tiene una norma para el uso de solventes, pero en el Estado de México no la hay y la contaminación que transporta es muchísima”, observa. Muchas industrias en los alrededores de la ciudad emiten contaminantes que reaccionan con la luz del día y circulan por la atmósfera durante horas, ejemplifica. Sin embargo, muchas veces topan con las montañas y no consiguen dispersarse en el ambiente.

En cuanto a este sector, las autoridades suspendieron durante la contingencia las actividades que generen emisiones fugitivas al aire por uso de solventes y recubrimientos en los comercios y servicios, por ejemplo, aguarrás, pintura, laca, barniz, tinta u otro tipo de recubrimiento base solvente. Además, la refinería de Tula, en Hidalgo, no pudo operar a más del 75% de su capacidad, y se aplicó una reducción del 30% del consumo de combustóleo en la Central Termoeléctrica Francisco Pérez Ríos, en la misma ciudad.

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María Julia Castañeda

Redactora en EL PAÍS México. Enfocada en contar historias con perspectiva de género. Es graduada en Periodismo por el Tecnológico de Monterrey y Máster de Periodismo UAM-EL PAÍS.

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