La obra que amenaza Xochimilco, el último humedal de Ciudad de México

El Gobierno de la capital ha iniciado la construcción de un polémico puente de seis carriles que destruirá parte de un humedal Patrimonio de la Humanidad y clave para la sostenibilidad de la ciudad

Vista aérea de las obras de construcción del puente. En vídeo, corto documental sobre el impacto del proyecto.FOTO | VIDEO: Teresa de Miguel

Cuando Claudia Sheinbaum se hizo con las riendas del Gobierno de la capital de México, ecólogos y ambientalistas celebraron la victoria. Una científica que formó parte del panel de expertos sobre cambio climático de la ONU (IPCC) impulsaría la transformación que tanto necesitaba la congestionada y contaminada megalópolis. O eso pensaron.

En febrero de 2019, tres meses después de tomar posesión, la jefa de Gobierno anunció un plan que chocaba frontalmente con esa idea: la construcción de un puente de seis carriles que destruirá al menos tres hectáreas del humedal de Xochimilco, un área crucial para la resiliencia de la ciudad debido a su papel como regulador hídrico y de temperatura.

La obra ya había sido planteada en las últimas dos Administraciones de la ciudad, pero cayó en saco roto debido a que la zona cuenta con múltiples herramientas de protección. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, se integró a la lista Ramsar de humedales de relevancia internacional en 2004 y es Área Natural Protegida (ANP) de México desde 1992. De hecho, el programa de manejo de esa ANP prohíbe específicamente cualquier obra de infraestructura. Tampoco permite la tala de árboles, pero el proyecto contempla derribar más de 650.

“Todos estos mecanismos nos deberían ayudar a proteger estas zonas frente a la especulación”, lamenta el doctor en biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Luis Zambrano, quien ha dedicado buena parte de su vida a proteger el ajolote, una de la especies endémicas del humedal. “Si se pasan por el arco del triunfo todo esto, está en peligro todo”.

Una aplanadora cubre con piedra la parte del humedal donde se instalará el puente.
Una aplanadora cubre con piedra la parte del humedal donde se instalará el puente.Teresa de Miguel

Las autoridades de la ciudad adjudicaron la obra en agosto de 2019 por 680 millones de pesos (30 millones de dólares). Un mes después, modificó la normativa local para agilizar el proceso de evaluación de impacto ambiental de todas las obras públicas. Si antes ese trámite hubiera implicado una revisión exhaustiva por parte de la Secretaría de Medio Ambiente que podía tardar meses, con el cambio consiguieron la autorización en dos semanas. Despejado el camino, la construcción inició en febrero de este año.

El principal argumento que esgrimen las autoridades para justificar el proyecto es que la zona donde se construirá el puente ya se encuentra degradada. A principios de los años 90, la mayor vía rápida de la capital, Periférico, fue ampliada y pasó por encima del humedal.

Para mitigar el impacto de la obra, la Administración de la ciudad decidió entonces separar los dos sentidos de la carretera y dejar en medio un camellón con humedal que permitiese el paso de fauna y mantuviese el flujo hídrico entre un lado y otro. Ese camellón es el que está siendo destruido ahora para levantar los seis carriles del puente. EL PAÍS solicitó una entrevista con la encargada de evaluación de impacto ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente local pero no obtuvo respuesta.

Lo que más preocupa a académicos y ambientalistas es que esa vía elevada de casi dos kilómetros de largo va a dividir en dos Xochimilco. “Esta fragmentación condenaría a desaparecer la zona norte, que es la más pequeña y más presionada para la urbanización”, se lee en un estudio del Laboratorio de Restauración Ecológica de la UNAM.

Un grupo de manifestantes bloquea Periférico a la altura de las obras.
Un grupo de manifestantes bloquea Periférico a la altura de las obras.Teresa de Miguel

La oposición al puente no ha tardado en dejarse escuchar. El 15 de marzo, decenas de personas cerraron Periférico a la altura de las obras al grito de “Sí al humedal, no al ecocidio”. Una semana antes, un activista de la organización Xochimilco Vivo increpó a Sheinbaum por estar “destruyendo un Área Natural Protegida”, a lo que ésta respondió que “eso ya no es Área Natural Protegida”. La propia información de la Secretaría de Medio Ambiente indica lo contrario.

La última demostración de fuerza la hizo un grupo de pueblos originarios de Xochimilco. El 7 de mayo interpusieron un amparo alegando que la construcción del puente pondrá en riesgo a las generaciones presentes y futuras porque dañará un área crucial para contrarrestar los efectos del cambio climático en la ciudad. Un juez federal admitió a trámite el amparo.

Por delante se espera una larga batalla judicial de la que dependerá la supervivencia de este humedal, el último resquicio de lo que alguna vez fue el gran conjunto de lagos del Valle de México.


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