Residencias ancianos

José Augusto García, presidente de la Sociedad Española de Geriatría: “Las residencias no se deben transformar en hospitales”

El médico afirma que España debería ser el primer país sin residencias de mayores y apunta que debería haber una mejor atención domiciliaria

José Augusto García Navarro es el presidente de la Sociedad Española de Geriatria. Foto: SEG
José Augusto García Navarro es el presidente de la Sociedad Española de Geriatria. Foto: SEG

La crisis del coronavirus ha revelado carencias fatales en el modelo de las residencias de mayores. Así lo cree José Augusto García Navarro, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, convencido de que este es el momento para repensar cómo deben ser los lugares que acojan a uno de los sectores más vulnerables de la sociedad. Con poco más de un año al frente de la organización, García Navarro (Ciudad Real, 53 años) es también director general del Consorcio de Salud y Social de Cataluña y ha gestionado el Hospital Universitario Sant Joan de Reus (Tarragona). El geriatra expone, en una entrevista realizada por correo electrónico, que España debería ser el primer país en no tener residencias de mayores. “El futuro está en la atención a las personas con dependencia en casa. Esto implica potenciar los servicios domiciliarios”, asegura.

Pregunta: ¿Deberían replantearse los cuidados médicos a las personas mayores, tanto en los hospitales como en las residencias, a raíz de la pandemia?

Respuesta: Sin ninguna duda. Hay que dotar al Sistema Nacional de Salud de servicios de geriatría en todos los hospitales para que traten a las personas mayores con afecciones más complejas, dando a cada una el tratamiento curativo, paliativo o de soporte que necesite. Es necesario, también, disponer de dispositivos de atención rápidos y completos para atender a las personas ingresadas en residencias de mayores. Nunca más tendríamos que sufrir la tragedia que hemos sufrido.

P: ¿Es necesario medicalizar las residencias de mayores?

“Se puede realizar una adecuada asistencia si se refuerzan los equipos de atención primaria, los de geriatría hospitalarios y si, además, se establecen normas claras de derivación”.

R: Hay que garantizar una asistencia médica adecuada a cada residente, en cada situación. Quienes ingresan en una residencia tienen cada vez mayor número de enfermedades y problemas crónicos, con una media de siete por persona, y consumen más medicamentos, un promedio de 11 diferentes. Esto exige repensar la asistencia médica a los más vulnerables. Pero no debemos transformar a las residencias en hospitales, esto sería un grave error. Se puede realizar una adecuada asistencia si se refuerzan los equipos de atención primaria, los de geriatría hospitalarios y si, además, se establecen normas claras de derivación. Sin olvidar que la telemedicina permite disponer del especialista en la misma residencia con una mínima inversión.

P: ¿Cómo debería manejarse médicamente un rebrote o una segunda ola?

R: Hemos elaborado recomendaciones para manejar un rebrote. Hacer pruebas a todos los residentes y sectorizar los espacios en zonas con coronavirus y sin coronavirus. Cuando la residencia no es sectorizable, no tiene habitaciones individuales o no puede dar un tratamiento, en los casos graves hay que trasladar a la persona a un hospital. Cada geriátrico de España debería tener un plan de contingencia aprobado por las autoridades sanitarias que tendría que ser público para que familiares y residentes lo puedan consultar.

P: ¿Cuánto material sanitario haría falta por usuario para hacer frente a un foco de infección dentro de una residencia?

R: No hay reglas fijas, pero se aconseja que cada residencia disponga de una reserva estratégica de material sanitario. Debería ser de cuatro semanas como mínimo. Es decir, multiplicar por cuatro el consumo que hubo en la semana más grave de la primera ola de la epidemia.

P: ¿Cuál debería ser la ratio de personal sanitario por usuario en una residencia de mayores para garantizar la seguridad?

R: Muy superior al actual. Solo para cumplir los protocolos de protección que exige la covid-19 algunas comunidades cifran un incremento mínimo de entre el 20% y el 25%. Las ratios de personal son insuficientes y se necesita aumentarlos radicalmente si queremos mejorar la atención. Por ejemplo, las personas ingresadas en residencias de mayores con dependencia severa reciben un tiempo de atención de enfermería que oscila entre cinco y 22 minutos al día. El de fisioterapeuta, entre uno y 12 minutos al día. Hemos analizado la normativa de las comunidades autónomas y la estatal y las cifras son para reflexionar.

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