Adiós al sexismo en los juguetes: “No se trata de que los niños tiren a ‘Hulk’ por la ventana y las niñas a su muñeca a la basura”

Aprovechando la época navideña, el Ministerio de Consumo lanza una campaña para promover que “jugar no tiene género”. Las expertas recomiendan a las jugueteras y a la publicidad que si quieren fomentar un valor social, este debería ser el de la igualdad

La Navidad es una magnífica oportunidad para educar en igualdad en casa, y los juguetes que regalemos a nuestros hijos pueden ser el camino. ¿Cómo? Evitando que estos sean sexistas, o lo que es lo mismo, que las niñas solo reciban princesas y los niños, superhéroes. Con este objetivo en la cabeza, el Ministerio de Consumo ha lanzado esta semana una campaña en la que enfatiza que “jugar no tiene género”. A través de un videocomunicado, publicado el pasado jueves 9 de diciembre, los juguetes anuncian que están en huelga: “Juguetes del mundo. Llevamos años soportando que nos encasillen, que nos digan que fuimos creados solamente para jugar con niños… o únicamente para jugar con niñas”.

Además, estos hacen un llamamiento a la sociedad para que este domingo 12 de diciembre se produzca una huelga simbólica con la que exigir “su derecho a jugar con el 100% de los niños y niñas”, y lanzan una convocatoria en el Retiro de Madrid que se puede secundar también online con la etiqueta #Huelgadejuguetes. El objetivo de este ministerio es concienciar sobre el riesgo de reproducir roles y estereotipos sexistas en la publicidad, aprovechando la campaña navideña. Y para los expertos es necesario.

Según el último informe del Instituto de la Mujer, titulado Publicidad y campañas navideñas de juguetes: ¿Promoción o ruptura de estereotipos de roles de género?, del Instituto de la Mujer (2020), el 38,5 % de anuncios de juguetes muestra a las niñas en arquetipos femeninos de belleza o de cuidadora y madre/esposa. Y añade que la publicidad de juguetes refuerza la segregación profesional por sexos: “El 34% de los anuncios relacionados con profesiones y dirigidos a niñas se asocian con el sector de peluquería y estética, y de los dirigidos a niños, el 50 % lo hace con la actividad de piloto, policía o militar/policía (...). En cuanto a los códigos de colores, mediante el uso predominante del color rosa para niñas y colores oscuros para niños, siguen plenamente vigentes. Además, todavía hoy, el 11 % de los anuncios de juguetes sexualiza a las menores”. No obstante, también recalca que en los últimos tiempos se está notando un cambio tímido hacia la igualdad.

Marián Moreno Llaneza, técnica en coeducación del Instituto Asturiano de Mujer, explica que la campaña del ministerio le ha gustado mucho: “Es una campaña divertida que conecta con la infancia. Recuerda un poquito a Toy Story, en el sentido de dar vida a los juguetes, y todos los niños y niñas hemos dado vida a nuestros juguetes”. “Me parece que engancha”, prosigue, “que puede conectar con la infancia y, por otro lado, es muy bonita”. “Este tipo de iniciativas son importantísimas, porque yo creo que la sociedad no ha dado todavía la relevancia necesaria al juego infantil”, sostiene Moreno. “El juego se ve siempre como un momento de ocio, de libertad, un momento en el que la persona adulta no debe entrar mucho y en el que ellos hagan lo que les dé la gana. Como si eso realmente existiera”, añade.

Según expresa Moreno, muchas veces no nos damos cuenta, como sociedad, de que “todos los juegos son entrenamientos de lo que es la vida presente y futura del niño: aprendemos, a través de ellos, a comunicarnos, a resolver conflictos…”. “Además”, continúa, “aprendemos a saber cuál es nuestro papel en la vida. Entonces, si tú siempre, por ser niña, juegas a mamás, pues aprendes que ese es tu papel en la vida. Y si tú, como niño, nunca juegas a papás, también lo aprendes”. La experta comenta que la consecuencia de esto es que cuando estos menores llegan a la adolescencia se nota: “Por ejemplo, cuando preguntas a los chicos, en tercero o cuarto de la ESO, cómo se ven dentro de 15 años, casi ninguno de ellos se ve como padres. Pero ellas, casi todas, se ven como madres. Entonces, algo estamos haciendo en esa socialización. Y el juego es esencial”.

Promover la igualdad en los juguetes “permite que los chicos jueguen alejados de los estereotipos y, por lo tanto, naturalicen que ya no hay cosas de chicos y chicas, sino que tienen más posibilidades, que el abanico es mucho más amplío. Y este cambio a futuro es un cambio en profesiones, en actitudes… A ver, la desigualdad se aprende, sin embargo, la igualdad también”, incide Moreno. Por eso, si entrenamos para la igualdad también desde los juguetes, según informa, “estaremos creando un camino más rápido para conseguir que los hombres y las mujeres sean iguales”.

La responsabilidad de los padres en cuanto a la igualdad es mucha: “Aunque a mí no me gusta cargar en las familias, estoy convencida de que el 99% de ellas lo hacen lo mejor que saben y lo mejor que pueden; quieren lo mejor para sus hijos e hijas. Ahora bien, es cierto que no nos han formado para la igualdad”.

La experta cree que estas campañas tienen un gran impacto en padres e hijos. “Yo pienso que, cuando ven este tipo de iniciativas, se dan cuenta de que lo tenían naturalizado, de que ni siquiera lo habían pensado: cosas como que mi niña lo quería todo rosa, y no me di cuenta de que se lo estaba metiendo yo. Lo importante para las familias es pasar de esa inconsciencia, de esa naturalización del sexismo, al análisis y a partir de ahí que decidan”, argumenta. Para Moreno, padres y madres no tienen ningún problema con la igualdad: “El problema es que la desigualdad todavía hoy está muy naturalizada. Nos hemos criado con ello, lo llevamos en nuestra propia mochila, y tú trasmites lo que has aprendido. Si llenamos las mochilas de igualdad, las familias van a trasmitirla. Por eso es esencial hacerlo desde todos los focos que podamos”.

¿Es posible una generación más igualitaria? “Estoy convencida de que sí. Yo ya veo avances desde mi infancia a la actual... Hay muchas familias que ya quieren educar en igualdad, y tenemos una juventud mucho menos estereotipada en muchas cosas, como en lo doméstico y en lo público, aunque en otras avanzan despacio: por ejemplo, el patriarcado que entra por otros canales, como pueden ser los temas relacionados con la sexualización, la pornografía, la importancia del físico…”.

“No estamos diciendo que las niñas olviden el rosa, en absoluto. Ni que los niños olviden el azul”, prosigue, “ni que los niños tiren a los superhéroes por la ventada o las niñas sus muñecas a la basura. No. Lo que estamos hablando es de catálogo, y nunca mejor dicho para los juguetes; de apertura de catálogo, que no te lleve a un pasillo determinado, sino que tú, como niño o niña, veas como natural elegir cualquiera de los juguetes que te apetezca sin que te hayan llevado a elegir unos determinados, de manera que tú puedas tener un muñeco de Hulk, y a la vez tengas una muñeca a la que puedas peinar. Sin importar tu sexo. Es eso”.

La experta reitera que no se trata de quemar nada, ni de tirar nada. Simplemente, es abrir el catálogo para que no haya una diferenciación entre ser niño o niña: “Si empezamos por los juguetes, a lo mejor sí podemos minar una cultura de discriminación, de desigualdad y de sumisión por parte de las mujeres en esta sociedad”. Y las jugueteras se han dado cuenta. “Yo creo que el cambio en la sociedad es lo que va a permitir también el cambio en ese consumo. Y se tienen que dar cuenta de que ya no se pueden dirigir a las familias de los años sesenta”. “Esa época ya no existe”, prosigue Moreno. “Y si además, la empresa juguetera y la publicidad quieren apostar por un valor social, que es lo importante, tiene que ser el de la igualdad. Por eso esta campaña es tan crucial. Es algo que lleva años haciéndose, pero esta puede que sea la más grande, por venir de más arriba, directamente del Gobierno, y puede llegar a más gente y tener más difusión, que es lo fundamental”, termina la experta.

Catálogos de juguetes libres de sexismo

El Ministerio de Consumo no es el único que está luchando para conseguir que jugar no tenga género. Toy Planet lleva 10 años luchando por la igualdad de género en su catálogo de juguetes. “Siendo los pioneros en luchar contra los estereotipos sexistas en nuestro sector, Toy Planet va a seguir trabajando en esta línea”, explica Ignacio Gaspar, su director general. “Nos complace escuchar iniciativas parecidas como señal de que ya está calando a la sociedad. Como nos han reconocido diversas instituciones durante todos estos años, como la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, cualquier iniciativa que fomente el juego libre para no condicionar la elección del juguete nos parece positiva”, añade. ¿Funcionan este tipo de iniciativas? “Sí, nuestro mensaje, tras una década de trabajo, ha llegado a la sociedad, tanto a nivel nacional como a nivel internacional”, prosigue Gaspar, “eso sí, sin olvidarnos de que la niña puede seguir jugando con una muñeca y el niño con un coche. Nuestros clientes así nos lo hacen saber a través de los diferentes canales de comunicación”.

La responsabilidad de los medios audiovisuales en la desigualdad

El medio audiovisual tiene mucha responsabilidad para conseguir la igualdad y fomentar la desigualdad. “Estos medios lo que hacen”, explica Marián Moreno Llaneza, experta en coeducación, “es que van directos a la emoción”: “Tiene tal relevancia que nos podemos poner en la piel del asesino si así el director de una película lo decide. Por ejemplo, siempre lo pongo, en El silencio de los corderos, casi todo el público de este filme quería que Aníbal Lecter se salvará, y era el caníbal. ¿Por qué ocurría esto? Porque vimos la película a través de él, es decir fue directamente a la emoción y nos hemos visto en él. Esa es la gran responsabilidad de los medios audiovisuales, entre ellos, la publicidad”.

Para la experta, este sector es algo rápido, son fogonazos: “Tú imagínate que hubiera ahora mismo un anuncio racista, sería rechazado por la sociedad, sería escandaloso o uno explícitamente homófobo, pasaría lo mismo. En cambio, hay anuncios explícitamente sexistas y aquí no pasa nada. Lo tenemos tan naturalizado que no nos llama la atención”. 

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Sobre la firma

Carolina García

La coordinadora y redactora de Mamas & Papas está especializada en temas de crianza, salud y psicología, y ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Es autora de 'Más amor y menos química' (Aguilar) y 'Sesenta y tantos' (Ediciones CEAC). Es licenciada en Psicología, Máster en Psicooncología y Máster en Periodismo de EL PAÍS.

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