Israel intercepta a parte de la Global Sumud Flotilla en aguas internacionales
La nueva misión humanitaria con ayuda para Gaza iba camino a desviar el paso de un carguero con destino a Israel


La Global Sumud Flotilla, que zarpó de Sicilia el pasado domingo con destino a Gaza, ha sido interceptada de forma parcial por la marina de Israel en aguas internacionales. Al menos ocho embarcaciones del convoy —incluida la nave nodriza SAF SAF— fueron abordadas mientras navegaban frente a la costa de Grecia. Registros de seguimiento y comunicaciones de la propia organización muestran que entre las naves interceptadas están, además de la SAF SAF, la SNAP y la EROS. Los reportes indican que los sistemas de comunicación y canales de emergencia fueron intervenidos antes del abordaje. La flotilla llegó a emitir alertas SOS e incluso a transmitir imágenes en directo del momento en que los soldados subían a las cubiertas.
El incidente ocurrió cuando el convoy intentaba desviar la trayectoria de un carguero con destino a Israel. Ante la inminencia de la maniobra, los organizadores instaron a los participantes a prepararse para la intervención militar. La interceptación se produjo en una zona próxima a jurisdicción europea, a más de tres días de navegación de las costas palestinas. Este movimiento supone una potencial vulneración del derecho internacional marítimo y de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), que limita las facultades de interdicción en aguas internacionales salvo en casos específicos como la piratería o con el consentimiento del Estado de bandera.
Aunque parte del convoy continúa su ruta hacia Grecia, ninguna de las embarcaciones ha entrado aún en aguas territoriales helenas. Las autoridades de ese país se mantienen en alerta ante la previsible llegada de los buques en las próximas horas.
La marina de Israel, autoidentificada en un mensaje de radio, se había aproximado más temprano el miércoles a diversos barcos de la flotilla en aguas internacionales frente a la costa de Grecia, en un momento en que se dirigía a intentar desviar el paso de un carguero con destino a Israel. Los sistemas de comunicación entre las naves y los canales de emergencia fueron intervenidos. La flotilla, que en un principio creyó que se trataba de una intervención completa, pidió a sus participantes que se prepararan para ser abordados por soldados.
A los botes se acercaron lanchas militares, autoidentificadas como “Israel”, apuntando armas con láser y ordenando a los participantes arrodillarse desde fuera de las embarcaciones. Debido a que las comunicaciones estaban bloqueadas, solo los barcos que acompañaban a la flotilla —entre ellos los de las ONG Open Arms y Greenpeace— recibieron un mensaje por radio de una de las naves militares israelíes que les ordenaba no continuar hacia Gaza. Cualquier intento de llevar ayuda a la Franja “iba en contra del derecho internacional” y debía dirigirse al puerto de Ashdod, aseguraba la marina israelí en el mensaje. En caso de continuar, el ejército israelí interceptaría de manera íntegra a la flotilla.
La flotilla había zarpado sin prever escalas terrestres —salvo el fondeo frente a Creta que fue interrumpido por el desvío de la flotilla hacia otra localización en Grecia. En el camino la flotilla planeaba combinar su objetivo de llegar a la Franja con acciones de presión en aguas internacionales, como el intento de desvío de cargueros vinculados a Israel. A la flotilla que ha salido de España —41 embarcaciones, junto a las de Open Arms y Greenpeace— se le había sumado una veintena de barcos de la flotilla italiana, entre ellos nueve facilitados por la delegación Sumud Nusantara de Malasia-Indonesia. Se prevé que se incorporen una decena más frente a Turquía. De llegar a Gaza, sería el mayor intento hasta la fecha de romper el bloqueo a la Franja.
La relatora especial de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, había pedido revisar la estrategia del movimiento tras los últimos intentos fallidos. El pasado 22 de abril, había cuestionado la eficacia de intentar llegar a Palestina debido a la alta probabilidad de interceptación por parte de Israel, sin impacto directo sobre la infraestructura material del conflicto: “Tenemos una oportunidad de reflexionar sobre lo que no ha funcionado. La performance sola no basta”, dijo en una asamblea interparlamentaria organizada por la flotilla en Bruselas, donde también había parlamentarios de otros continentes.
Albanese abogó por operaciones coordinadas dirigidas a cadenas logísticas, puertos y suministros. En la misma asamblea, cientos de parlamentarios firmaron una declaración que reafirma el derecho del pueblo palestino a acceder libremente a sus aguas y territorio, incluida la entrada de ayuda por vías internacionales. “Siempre decimos que las estrategias son diversas; las personas pueden dar prioridad a una acción u otra. Si quieren bloquear puertos, que lo hagan”, ha respondido Saif Abukeshek, miembro del comité de dirección de la Global Sumud Flotilla.
La flotilla se había puesto como objetivo la naviera israelí ZIM, empresa que está estrechamente ligada a la historia de Israel y a la consolidación del Estado. Durante los primeros años fue la encargada de transportar a miles de migrantes judíos y fue una de las principales proveedoras marítimas durante la guerra árabe-israelí. ZIM mantiene acuerdos con el Ministerio de Defensa para transportar carga militar y parte del material bélico procedente de Estados Unidos.
Antes del acercamiento de la marina israelí, algunos participantes —capitanes y tripulación— habían renunciado a la flotilla por la falta de transparencia en materia de seguridad. La dirección se había comprometido a compartir periódicamente informes, pero estos se han transmitido solo de forma oral. “Estamos arreglando los barcos y solo nos llaman para reuniones para gritar ‘Free Palestine’. Yo sé por qué estamos acá, y es para llegar a Gaza, pero muchos queremos más claridad sobre la información de seguridad”, ha explicado un capitán que, por normas internas, debe permanecer en el anonimato.
“Los riesgos no dependen de nosotros; hay riesgo de drones, de interceptación, de agresión de los soldados; dependen de cómo actúa Israel”, ha respondido Abukeshek, quien ha añadido que la seguridad de la flotilla depende en gran medida del acompañamiento mediático, estatal y de la sociedad civil.
Un borrador de uno de los primeros informes de seguridad, filtrado por la delegación estadounidense, advierte de que una posible escalada con Irán podría endurecer la respuesta israelí en caso de interceptación. El documento señala además que la menor implicación de fuerzas europeas en la zona ha reducido las posibilidades de supervisión o acompañamiento internacional, como en misiones anteriores.
Israel ha mantenido el bloqueo sobre Gaza durante casi dos décadas y, pese a la existencia de un supuesto alto el fuego, el ejército israelí ha matado a 800 personas en la Franja, según el último informe de Naciones Unidas sobre Palestina. El primer ministro israelí se reunió con su ministro de Defensa el pasado miércoles para abordar lo que este último ha calificado como “la flotilla de Hamás” y ha prohibido la entrada de ayuda civil desde el exterior. “No son bienvenidos”, ha afirmado. “Es una política de hambre planificada; la ayuda que Israel reparte lo hace bajo condiciones y es casi inexistente”, ha señalado Cele Fierro, parlamentaria de Buenos Aires a bordo de una de las embarcaciones.


























































