Muere Lionel Jospin, ex primer ministro socialista de Francia
El político francés fue jefe de gobierno durante el periodo de cohabitación con el presidente conservador Jacques Chirac


El ex primer ministro socialista francés Lionel Jospin ha fallecido a los 88 años de edad. Jefe de gobierno del presidente de centroderecha Jacques Chirac entre 1997 y 2002, fue el hombre de las 35 horas laborales. Respetado y admirado hoy por su capacidad de diálogo, se erigió también el símbolo de la cohabitación, ese modelo de gobierno en el que el presidente de la República, entonces Chirac, y su primer ministro, Jospin, pertenecían a partidos distintos. Ocurrió entre 1997 y 2002, los años en los que Francia comenzaría un cambio político y social imparable. Luego, fue dos veces candidato socialista a la elección presidencial. Hasta que su último intento terminó en un desastre ante la ultraderecha, cuyas consecuencias siguen impregnando hoy la sociedad francesa.
Jospin fue un político constante y efectivo. Hacía. Redujo la jornada laboral, amplió la asistencia sanitaria gratuita e introdujo las uniones civiles, que otorgaban a las parejas no casadas -tanto homosexuales como heterosexuales- los mismos derechos que a las casadas. Aunque era un político progresista, abogó por la austeridad fiscal y vendió más activos estatales al sector privado que cualquiera de sus predecesores, un término medio resumido en su eslogan “Sí a la economía de mercado, no a la sociedad de mercado”.

A pesar de sus esfuerzos, el socialista nunca se ganó el cariño de los votantes. Su actitud seria, unida a su matrimonio con la filósofa Sylviane Agacinski, alimentó la imagen de un primer ministro formal y reservado, más cómodo con la burocracia que con las emociones que emanaban de la política esos años.
Su ascenso político terminó aquel 21 de abril de 2002. Ese día, la izquierda cayó en la primera vuelta contra Jean-Marie Le Pen, líder del Frente Nacional (FN), un partido fundado por exmiembros de las SS y deudor de un inventario de viejos rencores que echaban raíces en Vichy y el colaboracionismo con los nazis. La derrota fue la antesala de una época en la que el Frente Nacional, convertido luego en Reagrupamiento Nacional (RN), pasaría a ser la principal fuerza política del país. La semilla de la Francia actual.
Jospin fue contestado y, a veces, vilipendiado mientras ejercía la política. Pero su muerte deja ahora un reconocimiento unánime a su figura. En declaraciones a France Info, el actual líder del Partido Socialista, Olivier Faure, expresó su “profunda tristeza” y “gran emoción” por el fallecimiento de Jospin, a quien designó como un maestro. “Él era el elegido. Nos educó y nos formó a todos. Todos pertenecemos a esa generación que se forjó con Lionel Jospin, con la izquierda plural. Y fue él quien nos apoyó con su bondad. Fue él quien participó en cada lucha y quien fue un referente, un modelo a seguir para muchos de nosotros”, declaró Faure.

Político íntegro, como le recordaba el actual líder del partido, responsable, se retiró de la vida política después de su fracaso en las presidenciales de 2002. Su resultado en 2002 -un 16,18% frente al 16,86% de Jean-Marie Le Pen- acabó con sus esperanzas de llegar al Elíseo. Si bien Le Pen perdió rotundamente la segunda vuelta frente a Chirac, Jospin nunca volvió a la primera línea de la política. En 2012, el presidente François Hollande le nombró presidente de su comisión para la renovación y la ética en la vida pública, encargada de erradicar la corrupción de la política francesa.
Nacido en Meudon, un barrio residencial a las afueras de París, el 17 de julio de 1937, Jospin fue el menor de una familia protestante en la que dominaba la figura del padre, un gran orador, recordaba Le Figaro esta mañana. Robert Jospin era un personaje singular, heredero de esa corriente libertaria y humanista que atravesó el siglo pasado. Su padre, Robert Jospin, fue maestro de escuela y organizador de la Sección Francesa de la Internacional Obrera, predecesora del Partido Socialista que Jospin acabaría liderando. Su madre, Mireille Dandieu, fue comadrona y más tarde se convirtió en enfermera y trabajadora social escolar.
Jospin ingresó en 1956 en el Instituto de Estudios Políticos de París, y se graduó en la Escuela Nacional de Administración (ENA), en Estrasburgo, donde se convirtió en trotskista. Se unió a la Organización Comunista Internacionalista y adoptó el nombre en clave de Camarada Michel. Entró en el Ministerio de Asuntos Exteriores francés en 1965, pero, en medio de las protestas estudiantiles contra el presidente Charles de Gaulle en 1968, dimitió y se fue a estudiar a Estados Unidos.
Al regresar a Francia en 1970, impartió clases de economía en una universidad de París durante más de una década. Se afilió al Partido Socialista en 1971. Tras ascender en sus filas, se convirtió en uno de los colaboradores de confianza del presidente François Mitterrand y orientó a figuras más jóvenes, entre ellas el futuro presidente de Francia François Hollande.

Pero en la década de los noventa, Jospin se situó al frente de un grupo crítico con los años de Mitterrand. En 1995, perdió por un estrecho margen su primera candidatura presidencial frente a Chirac. Dos años más tarde, Chirac convocó unas elecciones parlamentarias anticipadas que dieron a la izquierda el control de la Asamblea Nacional y obligaron al presidente a convivir con un gobierno de tendencia política opuesta, liderado por Jospin.
Hombre reservado y de convicciones firmes, Jospin deja la imagen de un dirigente que cumplió a rajatabla el papel que le fue asignado, fiel a una cierta idea del Estado y del servicio público. Sin florituras. Su vida, forjada entre grandes logros y una caída tan cruel como definitoria de un tiempo, es un reflejo nítido de las esperanzas y las crisis que ha atravesado la izquierda francesa en este cambio de siglo.
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