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Más de 400 funcionarios de la Administración demócrata instan a Biden a exigir un alto el fuego inmediato a Israel

El malestar en 40 agencias del Gobierno de Estados Unidos va en aumento pese a los últimos llamamientos de Biden y Blinken a proteger los hospitales de Gaza

Alexandria Ocasio-Cortez y Rashida Tlaib
Las congresistas demócratas Alexandria Ocasio-Cortez y Rashida Tlaib (centro) piden un alto el fuego en Gaza, este lunes en el Capitolio.MICHAEL REYNOLDS (EFE)
María Antonia Sánchez-Vallejo

Pese a los recientes llamamientos a proteger los hospitales por parte del presidente Joe Biden y el secretario de Estado, Antony Blinken, el malestar en el seno de la Administración demócrata por el apoyo incondicional de la Casa Blanca a la ofensiva israelí en Gaza va en aumento. Más de 400 funcionarios, empleados en 40 agencias del Gobierno, han dirigido una carta de protesta a Biden por su postura en la guerra. El manifiesto insta a buscar un alto el fuego inmediato en la Franja y a presionar a Israel para que permita la entrada de ayuda humanitaria. La misiva remitida este martes a la Casa Blanca es la última de una ya larga lista de quejas, incluidos tres memorandos internos dirigidos a Blinken por docenas de trabajadores del Departamento de Estado, así como una carta abierta firmada por más de 1.000 empleados de la agencia para el Desarrollo Internacional (USAID, en sus siglas inglesas).

Biden dijo el lunes que espera “medidas menos intrusivas en relación con los hospitales”, en respuesta a una pregunta de periodistas en el Despacho Oval sobre si había expresado su preocupación a Israel por el alto número de bajas civiles. Los hospitales de la Franja “deben ser protegidos”, declaró Biden. “Mi esperanza y mi expectativa es que se adopten medidas menos intrusivas en relación con los hospitales”, agregó el presidente. Blinken, por su parte, dijo el viernes que debe hacerse “mucho más” para proteger a los civiles en Gaza y que “demasiados palestinos” han muerto en el conflicto.

Entre los firmantes de la carta hay una mayoría de cargos políticos, pero también funcionarios de carrera, representantes de diversas confesiones religiosas y empleados en numerosas agencias del Gobierno, incluidos el FBI, el Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento de Justicia. El manifiesto comienza denunciando los ataques perpetrados por Hamás el 7 de octubre en el sur y el este de Israel, que desencadenaron la guerra contra Gaza, para a continuación pedir a Biden que contribuya a detener el derramamiento de sangre. “Pedimos al presidente Biden que exija urgentemente un alto el fuego y la desescalada del conflicto actual garantizando la liberación inmediata de los rehenes israelíes y de los palestinos detenidos arbitrariamente; el restablecimiento del suministro de agua, combustible, electricidad y otros servicios básicos; y el paso de ayuda humanitaria adecuada a la franja de Gaza”, dice el texto.

El disenso entre el apoyo de la Administración de Biden a la guerra de Israel en Gaza y la opinión pública es una brecha que parece abrirse por momentos. Algunos de los firmantes de la carta se movilizaron en la campaña de 2020 que llevó a Biden a la Casa Blanca, y hoy, frente a sondeos de intención de voto adversos —el republicano Donald Trump le aventaja en cinco de los seis Estados clave—, recuerdan al mandatario que la masa crítica demócrata, al igual que una mayoría de los votantes, respira de otra manera sobre el conflicto. “La abrumadora mayoría de los estadounidenses apoya un alto el fuego”, afirma la carta, recogiendo una encuesta de octubre según la cual el 66% de los estadounidenses, incluido el 80% de los demócratas, creen que EE UU debería presionar a Israel para lograr una tregua.

En paralelo al clamor de la calle y de los campus, donde las manifestaciones propalestinas se suceden, el descontento es evidente también en el primer nivel de la Administración demócrata. La representante Rashida Tlaib, la única congresista de origen palestino, fue más allá en sus críticas y acusó recientemente a Biden de contribuir a un “genocidio” en Gaza con su apoyo a Israel. El comentario le valió un voto de censura en el Congreso, pero, sobre todo, mostró las crecientes divisiones entre el electorado. El apoyo a Israel, mayoritario al principio de la crisis, ha retrocedido entre la opinión pública estadounidense, especialmente entre los jóvenes demócratas y en la facción más progresista o izquierdista del partido. En representación de este grupo, las congresistas Ayanna Pressley (Massachusetts), Alexandria Ocasio-Cortez y Nydia Velazquez (Nueva York) y la propia Tlaib (Míchigan) participaron en la noche de este lunes en el Capitolio en una conferencia de prensa para debatir una medida legislativa en pro de un alto el fuego en Gaza,

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