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Alemania intensifica los controles contra la migración irregular en las fronteras polaca y checa

El Gobierno de Scholz responde al desbordamiento de las llegadas de solicitantes de asilo con una mayor vigilancia policial, aunque no establecerá puestos fijos que amenazaban la actividad económica

A suspected illegal migrant is searched after he was detained by German police during their patrol along the German-Polish border to prevent illegal migration, in Forst, Germany, September 20, 2023
Un presunto migrante ilegal es registrado tras ser detenido por la policía alemana en la frontera germano-polaca, el 20 de septiembre en Forst (Alemania).LISI NIESNER (REUTERS)

Alemania se ha propuesto atajar la ola de migración irregular que le llega a diario por la frontera de más de 1.000 kilómetros del flanco este, la que limita con Polonia y la República Checa. La policía intensificará los controles para dar con los traficantes de personas que introducen a los migrantes por las carreteras y autopistas que unen Alemania con sus vecinos. La ministra del Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser, ha ordenado a la Policía Federal que establezca controles adicionales y prioritarios en las rutas de contrabando, que serán “flexibles”, ha asegurado en una comparecencia este miércoles en Berlín. Esto significa que, al menos de momento, no se instalarán los controles fijos contra los que había protestado el principal sindicato policial y que suponían una amenaza económica al perturbar la libre circulación de personas y mercancías.

La orden de Faeser es de efecto inmediato y supondrá la llegada de más efectivos a la frontera este. A partir de ahora, la Policía Federal deberá intensificar la vigilancia y tratar de adelantarse a los traficantes para localizar sus rutas y dificultar los trayectos. El número de agentes federales destinados al control fronterizo ha ido en aumento en los últimos meses y también los Estados federados han reforzado sus plantillas. “Debemos poner fin al cruel negocio de los traficantes que ponen en peligro vidas humanas para obtener el máximo beneficio”, ha señalado la ministra.

“Mi objetivo es poner la máxima presión investigadora sobre los traficantes y la protección de las personas que a menudo son introducidas a través de las fronteras sin agua y sin apenas oxígeno”, ha añadido Faeser.

Alemania prepara un giro en política migratoria ante el sustancial incremento de inmigrantes y solicitantes de asilo. Los Estados federados más afectados por este flujo de personas que necesitan ayuda aseguran estar desbordados y presionan al canciller, el también socialdemócrata Olaf Scholz, para que intervenga cuanto antes. Por un lado, reclaman más fondos para darles alojamiento y asegurar su integración. Por otro, exigen medidas en las fronteras para reducir las llegadas.

Entre enero y agosto, la Oficina Federal de Migración y Refugiados (BAMF, en sus siglas en alemán) registró más de 204.000 solicitudes iniciales de asilo, un aumento del 77% con respecto al mismo periodo del año pasado. Las nacionalidades más numerosas son la siria, la afgana, la turca y la iraquí, por este orden. A ello hay que sumar a los más de un millón de ucranios que han buscado protección en Alemania por la guerra de agresión rusa sin tener que solicitar asilo.

Alemania mantiene controles fronterizos fijos en el límite con Austria desde 2015. Si un Estado miembro decide restringir de ese modo la libre circulación de personas y mercancías consagrada en el espacio Schengen debe comunicárselo a la Unión Europea. Pero en el caso actual, la comunicación no es necesaria, aunque la Comisión Europea ha remarcado este miércoles que ha estado en contacto con Berlín y que está al corriente de la medida.

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Una portavoz del Ejecutivo comunitario asegura, además, que Alemania lo ha hecho “en coordinación” con las autoridades polacas y checas. Bruselas insiste en que la medida aprobada por Berlín no supone una restricción del espacio Schengen. “Es un tipo de medida alternativa que consideramos útil. La Comisión ha promovido el uso de estas medidas alternativas temporales desde 2017″, ha dicho la portavoz, informa María R. Sahuquillo.

Despistar a los traficantes

Berlín está en contacto con Polonia y República Checa para agilizar los controles. Faeser ha asegurado que ha hablado ya con su homólogo checo y que abordará la cuestión con el responsable polaco en la reunión de ministros del Interior de la Unión Europea que se celebra el jueves en Bruselas. El objetivo de las conversaciones es permitir que los controles “flexibles y móviles” sean ágiles y cambien de lugar con rapidez para despistar a los traficantes. Las palabras de Faeser parecen confirmar que los controles fijos se han descartado para evitar el enorme impacto que tendrían sobre la movilidad de las muchas personas que viven y trabajan en lados distintos de la frontera y sobre el comercio y las rutas de mercancías. Pese a ello, el aumento de los controles tendrá efectos en el tráfico transfronterizo, ha reconocido la ministra.

Hasta hace pocas semanas Faeser aseguraba que los controles existentes eran suficientes, pero la presión de los Estados federados fronterizos y de la oposición ha obligado al Gobierno de coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales a anunciar nuevas medidas. Los agentes federales no solo harán controles en la línea fronteriza, sino que también entrarán en territorio polaco o checo para colaborar con sus policías, ha adelantado el Ministerio del Interior alemán.

Faeser ha resaltado que la solución al problema es “europea”. Para reducir significativamente la inmigración irregular, lo decisivo es el sistema europeo común de asilo, ha destacado. Alemania quiere que quienes lleguen a las fronteras exteriores de la UE sean controlados y registrados, algo que ahora no sucede. La mayoría de los solicitantes de protección llegan a Alemania sin ningún documento previo de su paso por otros Estados. Berlín quiere también que quienes sean rechazados puedan ser devueltos directamente desde allí.

Lo que ocurre ahora es que nacionales de terceros países que piden protección ya en Alemania son remitidos a centros de acogida para examinar su petición de asilo o los posibles traslados a otros Estados miembros de la UE, de acuerdo con el reglamento de Dublín. Según este convenio, el Estado responsable de tramitar las solicitudes es aquel al que llega primero el demandante, pero países como Italia se niegan a ejecutarlo, lo que ha provocado tensiones con el Gobierno alemán, que ha suspendido “hasta nuevo aviso” la acogida voluntaria de solicitantes de asilo procedentes de Italia.

La Policía Federal alemana ha detectado en lo que va de año unas 71.000 entradas no autorizadas en todo el país. Según sus datos, casi uno de cada cuatro ciudadanos de terceros países que entran en Alemania sin permiso lo hace de forma clandestina. Solo en los ocho primeros meses de este año, la Policía Federal registró un total de más de 1.550 operaciones de tráfico de personas y detuvo a unos 1.700 sospechosos. Preocupa especialmente, como ha destacado Faeser, el llamado “contrabando de contenedores”, porque pone en peligro la vida de las personas al trasladarlas durante horas en un espacio cerrado sin comida, agua ni ventilación. “Los traficantes son cada vez más despiadados y brutales con las personas objeto de tráfico”, asegura el Ministerio del Interior en una nota.

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Sobre la firma

Elena G. Sevillano
Es corresponsal de EL PAÍS en Alemania. Antes se ocupó de la información judicial y económica y formó parte del equipo de Investigación. Como especialista en sanidad, siguió la crisis del coronavirus y coescribió el libro Estado de Alarma (Península, 2020). Es licenciada en Traducción y en Periodismo por la UPF y máster de Periodismo UAM/El País.
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