_
_
_
_

Aislamiento y represalias: el obispo Rolando Álvarez cumple un año en prisión por plantar cara a Ortega y Murillo

El régimen sandinista intenta paliar el aluvión de reclamos por la liberación del líder católico convocando a Nicaragua a Cash Luna, un pastor con nexos con el narcotráfico

Wilfredo Miranda Aburto
El obispo Rolando Álvarez, en mayo de 2022 y en su parroquia de la diócesis de Matagalpa.
El obispo Rolando Álvarez, en mayo de 2022 y en su parroquia de la diócesis de Matagalpa.MAYNOR VALENZUELA (REUTERS)

El obispo nicaragüense Rolando Álvarez ha cumplido un año en prisión este 4 de agosto. Desde su violenta captura en la sede de la diócesis de Matagalpa, al norte de Nicaragua, el prelado ha transitado por el régimen de casa por cárcel, fue condenado a 26 años de prisión por “traición a la patria”, trasladado al sistema penitenciario y se ha resistido en dos ocasiones a ser desterrado “de su patria”. Bajo total aislamiento en la prisión La Modelo, el líder religioso se ha erigido como el símbolo de resistencia más sólido que enfrentan Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Monseñor Álvarez resulta un preso político muy molesto para la pareja presidencial que, en dos intentos por deshacerse de él, han pujado por forzarlo al exilio. Sin embargo, la coherencia del obispo sobre permanecer en su país ha sido inamovible. Primero, se negó a subirse al avión del destierro en el que viajaron a Estados Unidos 222 presos políticos en febrero pasado. Y luego, una negociación entre el régimen sandinista y el Vaticano encalló por la misma negativa del religioso. Tal como había adelantado EL PAÍS a principios de julio pasado, el papa Francisco le pidió al presidente de Brasil, Lula Da Silva, que intercediera para poder liberar al obispo.

“Seguimos, estamos tratando de negociar”, dijo el Pontífice a la revista digital de temas religiosos Vida Nueva. Fuentes diplomáticas han relatado a EL PAÍS que monseñor Álvarez insistió en que él solo aceptaría salir de prisión si era para quedarse en Nicaragua, al mismo tiempo exigió al régimen cesar la persecución hacia el catolicismo. Al no haber acuerdo entre las partes, el Vaticano no decidió obligar al obispo a exiliarse, como sí lo hicieron con el obispo auxiliar de Managua Silvio Baéz en abril de 2019. La Santa Sede ha valorado que Álvarez, símbolo de una iglesia perseguida, es demasiado popular y mantiene a flote la fe de unos devotos cuya libertad de culto está seriamente limitada en Nicaragua.

Diversos sectores políticos, religiosos y sociales se han pronunciado este 4 de agosto por el primer año de encarcelamiento de Álvarez. El movimiento Acción Dale Vida Nicaragua lanzó una jornada de oración y una campaña, llamada Eucaristía para monseñor Rolando Álvarez, en la que invita al “pueblo nicaragüense a mostrar su apoyo y exigir que se permita” al religioso “recibir la comunión y celebrar la eucaristía, ya que este 4 de agosto marca un año desde que no ha podido realizar estos actos sagrados”.

“Como dice San Pablo, la palabra de Dios no está encadenada. Contigo también comparten el aislamiento injusto y la soledad algunos sacerdotes de nuestra sufrida Iglesia, que solo han querido ser fieles a Jesús anunciando la verdad de Dios y estando al lado del pueblo más sufrido”, señaló monseñor Baéz desde su exilio en Miami, que junto a Álvarez es otro de los obispos más aborrecidos por los Ortega-Murillo.

El pastor Cash

Conocer lo que pasa fuera, es entender lo que pasará dentro, no te pierdas nada.
SIGUE LEYENDO

Para intentar contrarrestar la conversación generada por el aniversario del encarcelamiento de monseñor Álvarez, el régimen ha organizado en Managua una “cruzada evangelista”, llamada “noches de gloria”. Varios pastores evangélicos llegaron al aeropuerto de Managua a participar en el evento, pero entre ellos resaltó Cash Luna. Este pastor guatemalteco es el más controversial ya que, según una investigación de Univisión, sacó adelante su iglesia, Casa de Dios, con dinero proveniente del narcotráfico y lavado de dinero.

El Gobierno sandinista también ha enmascarado la persecución religiosa en las últimas semanas promoviendo celebraciones en diversas ciudades: desde bailes, toros y procesiones, mientras los ataques contra religiosos católicos continúan, con expulsiones del país y la confiscación de bienes. Al tiempo, el caso de lavado de dinero que la justicia sandinista impulsa contra la Iglesia católica se mantiene. Las acusaciones –hasta ahora presentadas sin prueba– alcanzan incluso al cardenal Leopoldo Brenes y a la diócesis presidida por el obispo Álvarez.

El exfuncionario del Poder Judicial y experto en administración de justicia Yader Morazán hizo un recuento este viernes “de las arbitrariedades” en el juicio y condena de monseñor Álvarez. “Aunque usted no lo crea, monseñor Álvarez se quedó esperando a que le hicieran aunque sea una simulación de juicio, pero ni él ni su abogada, ni los testigos fueron llevados a los juzgados ni a deponer mentiras, y supo de su condena de 26 años, hasta el día que lo exhibieron”, narró el jurista en el exilio.

Morazán tuvo acceso al expediente judicial usado contra el obispo y reveló que las pruebas en las que se basa la Fiscalía son tuits, videos, entrevistas del religioso y artículos de medios de comunicación que reseñaban las homilías críticas de monseñor Álvarez.

“Es importante resaltar que monseñor Álvarez lleva 365 días privado de su libertad física y religiosa, fue sometido a un proceso en ausencia el que se le negó hasta el derecho conocer de su condena y el derecho de Apelar. Todo por predicar con la verdad, acompañar a su rebaño y negarse a ser expulsado del país junto a 222 Presos Políticos”, criticó el abogado.

El obispo Álvarez es la figura católica de mayor calado que ha sido apresada por el régimen de Ortega y Murillo. Sin embargo, otros dos sacerdotes están presos y dos más permanecen bajo investigación. La embestida del régimen también ha obligado al menos a 80 líderes religiosos —44 varones y 36 mujeres— a salir de Nicaragua entre 2018 y 2023. De estos, 41 fueron expulsados del territorio nacional, 19 salieron del país por motivos de seguridad personal, a 12 se les negó el reingreso al país y ocho fueron desterrados y despojados de su nacionalidad nicaragüense.

“Tantas veces me he preguntado en este tiempo por qué estás ahí… Quienes, sedientos insaciables de poder y cegados de soberbia y de maldad, tienen sometida a Nicaragua, quieren mostrarte como responsable de delitos inexistentes que ellos mismos se han inventado”, lamenta Báez, que habló por última vez con su homólogo horas antes de ser apresado hace un año. “Han luchado por doblegarte y, al no poder, te han fabricado un caso con cinismo y calumnias, como hicieron Herodes y Pilatos con Jesús. Han luchado por callarte y, al no lograrlo, te han sometido a una farsa de proceso judicial que ni ellos mismos se creen, hasta encerrarte injustamente en una cárcel. Nos quieren engañar, pero los engañados serán ellos; quieren condenarte, pero se están condenando a sí mismos (...) Tu palabra y tu presencia incomodaba a los tiranos, por eso te han encarcelado”.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Wilfredo Miranda Aburto
Periodista nicaragüense. Colaborador de EL PAÍS basado en Costa Rica, donde está exiliado. Ha cubierto temas políticos, en especial sobre violaciones de derechos humanos: desplazamiento forzado, tráfico ilegal de tierras indígenas, medio ambiente y ejecuciones extrajudiciales en Centroamérica. Ha ganado el premio Ortega y Gasset y el Rey de España.

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_