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Putin ordena un alto el fuego navideño de 36 horas

El presidente ruso acepta la propuesta del patriarca de la Iglesia ortodoxa, que había reclamado una tregua entre el 6 y el 7 de enero. Ucrania acoge con frialdad la noticia

Dos vecinos trasladan este jueves el cuerpo de un joven de 20 años muerto durante un ataque ruso en Jersón. Foto: LIBKOS (AP) | Vídeo: EPV
San Petersburgo / Estambul -

Vladímir Putin ha ordenado este jueves un alto el fuego navideño de 36 horas en Ucrania. El presidente ruso ha instruido a su ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, para que paralice la guerra en todos los frentes durante la Navidad ortodoxa, entre las 12.00 horas (10.00 en la España peninsular) del 6 de enero y las 24.00 de la noche del 7. El mandatario ha justificado su decisión con la petición efectuada horas antes de una tregua por parte del patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa, Kiril, cuya propuesta fue catalogada inmediatamente por Kiev como una “trampa” y un acto de mera propaganda.

“Teniendo en cuenta el hecho de que un gran número de ciudadanos que profesa la fe ortodoxa vive en las zonas de combate, llamamos a la parte ucrania a declarar un alto el fuego y permitir la asistencia a los servicios de Nochebuena y del día de Navidad”, recoge la instrucción emitida por el líder ruso.

Ucrania ha recibido con frialdad el alto el fuego anunciado por Putin. Pocos minutos después de hacerse público, Mijailo Podoliak, consejero de la presidencia ucrania, aseguraba que solo cuando Moscú abandone los territorios ocupados tendrá una “tregua temporal”. “Quédate con tu hipocresía”, concluía en un mensaje de Twitter el asesor del presidente Volodímir Zelenski. El presidente de EE UU, Joe Biden, ha considerado que el anuncio es una “trampa”, un “gesto propagandístico” de un Putin que “está tratando de encontrar algo de oxígeno”, mientras que la ministra de Exteriores de Alemania, Annalena Baerbock, ha expresado su escepticismo al afirmar que si el líder ruso quisiera la paz, retiraría sus tropas de Ucrania. Los países bálticos han tildado la medida de hipócrita, al igual que el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y el secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que una tregua sería bienvenida, pero “no sustituirá una paz justa”.

El alto el fuego de Putin tampoco recibió buena acogida en el este de Ucrania ocupado por las fuerzas rusas. Denis Pushilin, líder ruso instalado en la provincia de Donetsk, escenario de los combates más intensos, escribió en Telegram: “No se puede hablar de tregua”. Afirmó también, según informó Reuters, que la orden de Putin solo implica el cese de las operaciones ofensivas: “No significa que no vayamos a responder a las provocaciones del enemigo. O dar ninguna oportunidad al enemigo en este momento festivo para mejorar sus posiciones en la línea de contacto”.

Kiril, uno de los grandes defensores de la guerra de Ucrania, había reclamado una tregua de día y medio para celebrar la Navidad ortodoxa, pese a que las comunidades ortodoxas de ambos países consumaron su cisma hace años. El religioso, que ha justificado en varias ocasiones la invasión, se ha dirigido indistintamente a Moscú y a Kiev, aunque esta ha rechazado la oferta al considerar que se trata de una “trampa cínica” y un “elemento de propaganda”, según el consejero de la presidencia ucrania. Menos ambiguo se ha mostrado el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que ha pedido por teléfono a Putin un “cese unilateral del fuego” para volver a la mesa de negociación.

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El patriarca ortodoxo, sancionado por Occidente por su apoyo al Kremlin, se ha dirigido “a todas las partes involucradas en el conflicto interno” al pedir su tregua temporal, defendiendo así el relato del Kremlin de que su enfrentamiento con Ucrania es una guerra civil y no la invasión de otro país soberano.

Apoyo de Kiril al Kremlin

La Iglesia ortodoxa rusa ha apoyado sin ambages al Kremlin en su cruzada sobre Ucrania. Al inicio de la guerra, su patriarca envió una carta al secretario general del Consejo Mundial de Iglesias, el religioso John Sauka, en la que acusó a la OTAN de provocar la guerra y enemistar “a pueblos hermanos”. En abril, en un acto en la catedral de las Fuerzas Armadas de Rusia junto a Putin, dijo que fue Rusia quien venció al fascismo en el pasado y que Dios les ayudaría a partir de ahora. En septiembre, Kiril dio otro sermón en el que aseguró que los soldados rusos “se sacrifican en el cumplimiento de su deber militar y limpian todos sus pecados”. Además, dijo rezar para que “acabe lo antes posible esta batalla” y para que mueran el menor número de hermanos en una guerra “fratricida”.

Kiev ha rechazado la propuesta del patriarca Kiril porque considera que es una estratagema de Moscú. “La Iglesia ortodoxa rusa no es una autoridad para la ortodoxia y actúa solo como un propagandista de la guerra. Pidió el genocidio de los ucranios, alentó las masacres e insiste en una militarización aún mayor de Rusia. Su mensaje de una tregua de Navidad es una trampa cínica y propaganda”, ha tuiteado Podoliak.

La iglesia ortodoxa vivió en 2018 su mayor cisma en el último milenio. El sínodo de Moscú rompió su relación con el patriarcado de Constantinopla después de que este revocara la excomunión del patriarca ucranio Filaret y concediera la independencia a la Iglesia de Kiev. Moscú veía así perder una de sus mayores herramientas para influir en Ucrania, una trama cuyo último capítulo se escribió en diciembre.

Hace un mes, el presidente Zelenski pidió que se prohibiera en su país toda la actividad de la Iglesia ortodoxa con lazos con Moscú. Las fuerzas de seguridad ucranias hicieron varias redadas a finales de noviembre en varios santuarios fieles al patriarca ruso ante las sospechas de que colaboraban con el enemigo, incluido un lugar tan especial para el mundo ortodoxo como el monasterio de las Cuevas de Kiev. Su superior, Pavel Lebed, replicó al mandatario ucranio que no vetase a su comunidad y le acusó de “querer quitar la fe a la gente”.

Turquía pide una tregua al Kremlin

Por su parte, el presidente turco mantuvo este jueves una conversación telefónica con Putin en la que urgió al líder ruso a declarar “un alto el fuego unilateral” en Ucrania como apoyo a su llamamiento a la negociación. No es el primer llamamiento de este tipo que hace el mandatario turco a su homólogo ruso, con el que mantiene una estrecha relación con constantes encuentros presenciales y conversaciones telefónicas.

Putin respondió a su contraparte turca que Rusia está dispuesta a mantener “un diálogo serio” con Ucrania, aunque la seriedad de esta predisposición está absolutamente condicionada a que Kiev “tenga en cuenta las nuevas realidades territoriales” de su país. Es decir, que Ucrania renuncie como mínimo a Crimea y las cuatro provincias anexionadas unilateralmente por Rusia el pasado año, aunque estas últimas ni siquiera están totalmente controladas por Moscú.

Hasta ahora, las peticiones de alto el fuego de Erdogan no han logrado convencer a Putin, aunque sí ha sido capaz de arrancarle concesiones en otras negociaciones como las relativas al corredor del cereal a través del mar Negro y al intercambio de prisioneros. Turquía se ha convertido en una de las principales vías para burlar las sanciones occidentales impuestas a Moscú, tanto ejerciendo de puerta de entrada de productos a Rusia como de salida de productos rusos al exterior a través de mecanismos de reexportación que camuflan su origen o destino, ya que Ankara se ha negado a secundar las medidas de sus socios pese a ser miembro de la OTAN.

Al mismo tiempo, Erdogan es muy dependiente de las decisiones que tome el Kremlin: en un año en que se juega su continuidad en el poder, las rebajas en el precio del gas que le vende Rusia, la transferencia de divisas desde Moscú y la mediación rusa entre el Gobierno turco y el régimen de Bachar el Asad en Siria resultarán cruciales para el esfuerzo electoral del presidente turco, por lo que tampoco tiene fuerza para imponerle condiciones a Putin.

En la conversación telefónica de este jueves, también se trató la oferta que ha hecho Putin a Erdogan de convertir Turquía en un centro de distribución del gas ruso, además de las exigencias turcas de actuar contra las milicias kurdas en el norte de Siria, según un comunicado de la oficina del presidente turco.

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