Detenidos en Alemania 25 miembros de un grupo de extrema derecha, sospechosos de planificar un golpe de Estado

Más de 3.000 policías han participado en una operación realizada simultáneamente en 11 Estados federados

Agentes de policía detienen a Heinrich XIII Prince Reuss, uno de los presuntos cabecillas de 'Ciudadanos del Reich'. Foto: Boris Roessler/ AP | Vídeo: EPV

Pretendían armarse y asaltar el Bundestag, el Parlamento alemán, para dar un golpe de Estado. Las fuerzas de seguridad alemanas han arrestado la madrugada de este miércoles a 25 miembros y simpatizantes de un grupo de extrema derecha que planeaba derrocar al Gobierno y emplear “medios militares” para atentar contra las instituciones del Estado. En una de las mayores redadas antiterroristas en Alemania, más de 3.000 agentes de distintos cuerpos policiales han participado en una macrooperación en 11 de los 16 Estados federados. Entre los arrestados hay seguidores de los llamados Reichsbürger (Ciudadanos del Reich), movimiento que no acata la Constitución alemana, y seguidores de diversas teorías de la conspiración.

Las autoridades califican a la red de organización terrorista. Entre los detenidos figuran antiguos miembros de las Fuerzas Armadas (Bundeswehr), un expolicía y una exdiputada del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) que ejercía como juez en Berlín. La Fiscalía sospecha que preparaban una acción armada en el Bundestag, lo que recuerda al asalto al Capitolio que protagonizaron los seguidores del expresidente estadounidense Donald Trump el año pasado. El grupo pretendía pedir ayuda a Rusia para derrocar al Gobierno.

Los investigadores aseguran que los detenidos empezaron a organizar la red terrorista a finales de noviembre de 2021 con el objetivo de derrocar “el orden estatal existente en Alemania y sustituirlo por una forma de gobierno propia”, explica la Fiscalía federal en un comunicado. Los miembros de la asociación son conscientes, añade, de que su objetivo solo puede llevarse a cabo mediante el uso de medios militares y violencia contra los representantes del Estado. “Esto también incluye cometer homicidios”, destaca. A los acusados les une un profundo rechazo a las instituciones estatales y al orden básico democrático de la República Federal de Alemania. En total, hay 52 sospechosos de haber participado de alguna forma en la conspiración.

La operación para detener a todos los miembros identificados de la organización sigue en marcha. Los 22 miembros del grupo detenidos hasta el momento son de nacionalidad alemana. Las fuerzas de seguridad han arrestado también a otras tres personas, a quienes se considera simpatizantes del grupo terrorista. En este caso se trata de dos alemanes y una ciudadana rusa. A las detenciones, que también se han producido en Austria e Italia, se suman redadas y registros en 130 propiedades en Alemania.

Los supuestos cabecillas del grupo han sido identificados como Heinrich XIII P. R. y Rüdiger v. P. El primero, un aristócrata alemán, estaba encargado del sistema político, mientras el segundo, al que los medios identifican como antiguo teniente coronel de las Fuerzas Armadas, se ocupaba presuntamente del brazo militar. Los líderes de la red trataron de captar a nuevos miembros en el Ejército y la Policía y llegaron a hacer prácticas de tiro para prepararse para el asalto.

Los acusados tienen en común el rechazo a las instituciones del Estado y que eran seguidores de movimientos conspiranoicos como los Reichsbürger y QAnon, asegura la Fiscalía. Los Ciudadanos del Reich son un grupo radical que no reconoce la Constitución alemana, sus instituciones ni sus fronteras. QAnon agrupa un sinfín de teorías conspirativas que en Estados Unidos dieron alas al bulo del fraude electoral que atribuye, sin ninguna prueba, la victoria de las presidenciales de 2020 a Donald Trump y difunden historias delirantes como la existencia de una red pedófila dirigida por los líderes del Partido Demócrata. En Alemania, el equivalente serían los Querdenker (pensadores laterales, en la traducción literal), un grupo heterogéneo de fanáticos esotéricos, nacionalistas, extremistas de ultraderecha y negacionistas del coronavirus que están siendo vigilados por la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, el servicio secreto interior germano, por su peligrosidad.

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La policía escolta este miércoles a uno de los detenidos en Karlsruhe vinculado a los planes de intentona golpista de la extrema derecha.
La policía escolta este miércoles a uno de los detenidos en Karlsruhe vinculado a los planes de intentona golpista de la extrema derecha. HEIKO BECKER (REUTERS)

Para conseguir su propósito de subvertir el orden actual, el grupo pretendía formar un Gobierno militar de transición con el que negociar el nuevo orden en Alemania con las potencias aliadas victoriosas de la II Guerra Mundial, una idea que manejan los Ciudadanos del Reich. El contacto principal para estas negociaciones era Rusia, según la Fiscalía. De hecho, Heinrich XIII ya se había puesto en contacto con representantes de ese país, aunque no consta que hubiera recibido respuesta positiva a sus intenciones. La Fiscalía asegura que los detenidos están firmemente convencidos de que Alemania está actualmente gobernada por miembros de un llamado “Estado profundo” del que habría que liberar a los ciudadanos.

Los preparativos para llevar a cabo el golpe de Estado se intensificaron a finales de noviembre de 2021, según los investigadores. Los detenidos llevaban al menos desde entonces reuniéndose en secreto para planificar el derrocamiento del Gobierno. Crearon “estructuras similares a la Administración”, designando incluso a posibles ministros de los distintos departamentos. Reclutaron nuevos miembros, compraron material y establecieron un campo de entrenamiento de tiro. Estaban organizados en un “consejo” que presidía Heinrich XIII, al que se consideraba el futuro jefe de Estado. Un tal Thomas T. sería su asesor personal y, además, existiría un Gobierno regular que se ocuparía de los asuntos gubernamentales, como exteriores o sanidad.

Un personaje destaca entre todos los detenidos. Heinrich XIII, o Enrique XIII, de 71 años, es miembro de una antigua familia aristócrata alemana, a quien también se conoce como príncipe Reuss. Los investigadores creen que es la figura central de la red ultraderechista y el ideólogo de la organización que planeaba actos violentos. Hace años que los investigadores vigilaban al príncipe, al que tenían clasificado como uno de los llamados ciudadanos del Reich. Los servicios de inteligencia descubrieron que contaba con una amplia red de personas afines que se organizaban a través de grupos de chat, relata el diario Süddeutsche Zeitung. Las alarmas saltaron cuando quedó claro que el grupo no se limitaba a fantasear con un golpe de Estado, sino que tenía planes concretos para preparar acciones violentas y había adquirido armas.

La exdiputada de AfD y jueza del Tribunal Regional de Berlín Birgit Malsack-Winkemann está también entre los arrestados, según los medios alemanes. Ella iba a ser la ministra de Justicia en el nuevo Gobierno que planeaban los conspiradores e iba a desempeñar un papel activo en las acciones. Al haber formado parte del Bundestag entre 2017 y 2021, el grupo planeaba usar su antigua acreditación para facilitar el acceso al edificio a los asaltantes. El plan era, según el Süddeutsche Zeitung, arrestar a los parlamentarios y sacarlos esposados de la sala de sesiones. Con esta acción creían que se desataría una revolución en el resto del país.

Entre los detenidos figuran varios antiguos oficiales del Ejército alemán. Sus domicilios han sido registrados en busca de armas de fuego. Der Spiegel ha publicado que entre los lugares registrados están los cuarteles de la unidad especial de la Bundeswehr KSK (Comando de Fuerzas Especiales), en la ciudad de Calw, en el suroeste del país. Esta unidad de élite ha estado bajo sospecha por las presuntas simpatías de sus miembros por la extrema derecha. En junio de 2020, el Ministerio de Defensa tuvo que disolver una de las compañías que formaban la unidad. Uno de sus miembros había sido detenido un mes antes por ocultar en su casa explosivos y armas que habían sido robados al Ejército y por posesión de parafernalia nazi. La Fiscalía no ha confirmado el registro del cuartel.

Las autoridades alemanas llevan tiempo alertando de que las redes de ultraderecha se han vuelto más radicales y más violentas en los últimos años, especialmente durante la pandemia de coronavirus, que les sirvió de excusa para asegurar que sus derechos se veían coartados. Los servicios secretos cada vez detectan a más personas con actitudes de extrema derecha, muchas de las cuales se cree que son violentas. El extremismo de derechas es la mayor amenaza para la seguridad de Alemania, han reiterado los responsables de Interior y de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, el nombre oficial de la agencia de inteligencia policial alemana.

“Nuestro Estado constitucional es fuerte. Sabemos defendernos con todas nuestras fuerzas contra los enemigos de la democracia”, ha señalado la ministra alemana del Interior, Nancy Faeser, en una comparecencia en Berlín. Los militantes de los Reichsbürger “están unidos por su odio a la democracia, a nuestro Estado y a las personas que defienden a nuestra comunidad. Por eso estamos actuando contra tales intentos con toda la fuerza del Estado de derecho. Seguiremos adoptando esta postura firme”, ha añadido.

Las detenciones de la macrooperación policial se han desarrollado en los Estados alemanes de Baden-Württemberg, Baviera, Berlín, Hesse, Baja Sajonia, Sajonia, Turingia, además de Austria e Italia. Los detenidos comparecerán entre este miércoles y el jueves ante el juez de instrucción, que decidirá si ingresan en prisión provisional. La operación sigue abierta y podrían producirse más arrestos.

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Sobre la firma

Elena G. Sevillano

Es corresponsal de EL PAÍS en Alemania. Antes se ocupó de la información judicial y económica y formó parte del equipo de Investigación. Como especialista en sanidad, siguió la crisis del coronavirus y coescribió el libro Estado de Alarma (Península, 2020). Es licenciada en Traducción y en Periodismo por la UPF y máster de Periodismo UAM/El País.

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