Macron amaga con nuevas elecciones legislativas si la oposición bloquea su nueva reforma de las pensiones

El presidente francés resucita el proyecto para subir la edad de jubilación ante un amplio rechazo político y sindical

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, en el centro, rodeado de la primera ministra, Elisabeth Borne, y de la ministra de Deportes, Amélie Oudéa-Castéra, este jueves en el palacio del Elíseo.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, en el centro, rodeado de la primera ministra, Elisabeth Borne, y de la ministra de Deportes, Amélie Oudéa-Castéra, este jueves en el palacio del Elíseo.BENOIT TESSIER (AFP)

Emmanuel Macron ha esgrimido por primera vez desde que accedió al poder en 2017 el botón nuclear de la política en Francia: la disolución de la Asamblea Nacional y la convocatoria de nuevas elecciones legislativas. El presidente francés ha dicho a sus aliados parlamentarios que, si la oposición bloquea la reforma de las pensiones, no excluye llamar de nuevo a las urnas.

Macron esgrimió la amenaza durante una cena, el miércoles en el palacio del Elíseo, con los dirigentes de los partidos que le apoyan en el Parlamento. El objetivo era definir el plan para resucitar la más polémica de sus reformas, que quedó archivada al inicio de la pandemia, en marzo de 2020, tras semanas de huelgas y manifestaciones.

El nuevo intento —una promesa electoral de Macron en la campaña que llevó a su reelección en las presidenciales de mayo— coincidió este jueves con la primera jornada de huelgas y manifestaciones de este otoño, jornada que marca la rentrée o inicio del curso sindical.

“Aumenten los salarios, no la edad de jubilación”, era el lema de las más de 200 protestas en todo el país. Las convocaban, entre otros sindicatos, la CGT. No participaron dos de las grandes centrales, CFDT y Force Ouvrière. “Que se jubile Macron, y rápido”, se leía en un cartel en París, donde desfilaron en ambiente festivo 40.000 manifestantes, según los organizadores. Un sindicalista de Correos, micrófono en mano, repetía una misteriosa letanía: “¡15, 32, 60!” El 15, explicó después, es por los euros que reclaman como remuneración horaria mínima; 32, por las horas de trabajo a la semana; 60, por la edad de jubilación que pide la CGT.

“Trabajar menos para trabajar todos”

“Queremos trabajar menos para trabajar todos”, declaró a EL PAÍS, mientras se manifestaba en París, el secretario nacional del Partido Comunista Francés (PCF), Fabien Roussel. “En Francia se produce la riqueza suficiente para financiar una reforma progresista que permita aumentar las pensiones y vivir dignamente, y que también permita a los asalariados marcharse antes, con 60 años, porque queremos que los jóvenes entren en el mercado de trabajo.”

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Macron quiere aumentar la edad legal de jubilación de los 62 a los 64 o a los 65 años, pero choca no solo con los sindicatos, sino con la oposición de izquierda y la extrema derecha, reforzadas en las legislativas del pasado junio. También disgusta a algunos miembros de la llamada mayoría presidencial, mayoría relativa desde las legislativas. Temen que el proyecto encienda los ánimos en la calle y arruine el segundo quinquenio de Macron.

La cena del Elíseo debía servir a Macron para afinar la estrategia con sus socios. Quedó descartada la vía exprés, la preferida del presidente, pero que aliados como el veterano centrista François Bayrou consideraban un error. Habría supuesto imponer la reforma mediante una enmienda en la Ley de Presupuestos de la Seguridad Social, este mismo otoño y esquivando el diálogo social.

El acuerdo consistió, al final, en darse un poco más de tiempo. Primero, y para demostrar que Macron no actúa unilateralmente y está dispuesto a escuchar, el Gobierno buscará durante unas semanas de “concertación” con los sindicatos y la patronal. Después, presentará la reforma como una propuesta de ley, y no como una enmienda. Pretende que se adopte antes del fin del invierno y que entre en vigor en el verano de 2023.

Los partidos que apoyan a Macron forman el primer bloque del hemiciclo en número de diputados, con 250, pero están lejos del umbral de la mayoría absoluta, 289. Sin votos de la oposición, no hay reforma. Los macronistas confían en el apoyo de la derecha tradicional de Los Republicanos, históricamente favorable a reformar las pensiones y cuarta fuerza parlamentaria. Pero no pueden dar nada por seguro.

Ante el bloqueo, Macron podría recurrir al artículo 49.3 de la Constitución. Este artículo permite aprobar una ley sin votación. En este caso, la única opción para frenarla es una moción de censura. En la Asamblea actual, las oposiciones (la coalición de izquierdas, Los Republicanos, la extrema derecha de Marine Le Pen) podrían ganarla si se unen.

“Si todas las oposiciones se coaligasen para adoptar una moción de censura e hiciesen caer al Gobierno, [Macron] apelaría a los franceses y los franceses decidirían y dirían qué nueva mayoría desean”, declaró, en la cadena de televisión LCI, el ministro de Trabajo, Olivier Dussopt.

El último presidente que disolvió la Asamblea Nacional antes del fin de la legislatura y convocó elecciones anticipadas fue el conservador Jacques Chirac en 1997. Le salió mal. Se quedó sin la mayoría holgada de la que disfrutaba y tuvo que cohabitar el resto de su presidencia con un primer ministro socialista, Lionel Jospin, y un Gobierno de izquierdas. Ahora la alternativa a Macron es la izquierda que lidera el anticapitalista y euroescéptico Jean-Luc Mélenchon, y la ultraderechista Le Pen.

En la manifestación de París, el líder comunista Roussel reaccionó: “Es violento lo que hace [Macron], no está bien, no es serio. Los franceses no están pensando ahora en una disolución, sino que se preguntan cómo pagarán la próxima factura energética y cómo pasarán las navidades. La disolución es, sobre todo, una trampa para la derecha”.

La amenaza de Macron puede interpretarse como un llamamiento a cerrar filas. Se dirige a Los Republicanos, que tendrían mucho que perder en unas nuevas legislativas. Pero también a quienes, en su propio campo, no acaban de estar convencidos de que sea el momento de lanzarse a la peligrosa batalla de las pensiones. Sus aliados son menos disciplinados que en la anterior legislatura, cuando el presidente tenía mayoría absoluta. El jefe no puede presentarse una tercera vez en 2027. Su autoridad ya no es la que era.

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Sobre la firma

Marc Bassets

Es corresponsal de EL PAÍS en París y antes lo fue en Washington. Se incorporó a este diario en 2014 después de haber trabajado para 'La Vanguardia' en Bruselas, Berlín, Nueva York y Washington. Es autor del libro 'Otoño americano' (editorial Elba, 2017).

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