Francia sella su amistad con Argelia tras un año de crisis

Macron concluye la visita con acuerdos para abordar juntos la historia colonial y la voluntad de reforzar los vínculos políticos, económicos y humanos

Emmanuel Macron (izquierda) con el presidente de Argelia, Abdelmayid Tebún, después de firmar un nuevo acuerdo bilateral entre ambos países este sábado en Argel.
Emmanuel Macron (izquierda) con el presidente de Argelia, Abdelmayid Tebún, después de firmar un nuevo acuerdo bilateral entre ambos países este sábado en Argel.LUDOVIC MARIN (AFP)

Emmanuel Macron no ha ocultado su “entusiasmo” y “emoción” durante los tres días que ha durado la visita a Argelia, país de origen de millones de residentes en Francia y antigua colonia francesa que, hace exactamente 60 años, se independizó tras una guerra, cuyos heridas nunca se han acabado de cerrar. El presidente francés y su homólogo argelino, Abdelmayid Tebún, acordaron el sábado una serie de medidas para reforzar una relación que hace menos de un año entró en crisis precisamente por las diferencias sobre la interpretación del pasado común y por la política migratoria del Gobierno francés.

Macron hizo el sábado una escala imprevista en Argel ―se encontraba en Orán, la segunda ciudad del país, desde donde debía regresar directo a París― para firmar junto a Tebún la Declaración de Argel por una Asociación renovada entre Francia y Argelia. La ceremonia concluyó un viaje en el que el presidente francés ha logrado avanzar en lo que él llama “la reconciliación de las memorias”; y señalar, en un momento de inestabilidad global y pugna geopolítica en el Mediterráneo y el norte de África, que Francia considera a Argelia un “socio privilegiado”.

“Nos hemos puesto de acuerdo sobre el futuro, que nos afecta a ambos”, ha declarado Tebún en la comparecencia final junto a Macron. Y ha añadido: “Actuaremos juntos en muchos terrenos fuera de Argelia y Francia, en interés de África, que siempre defendemos”. Coincidió Macron: “Hemos vivido junto a usted, estos últimos días, momentos fuertes, emocionantes, en lo que yo creo, como usted, que hemos construido los fundamentos de lo que ahora empieza”.

Entre el jueves y el sábado, ambos mandatarios se han reunido cinco veces, una de ellas acompañados por sendos jefes del Estado mayor de los Ejércitos y por los máximos responsables en materia de seguridad. Nunca había ocurrido desde la independencia en 1962. Macron también ha mantenido encuentros con jóvenes argelinos y el sábado, en Orán, almorzó con el escritor Kamel Daoud y visitó la vieja tienda de discos Disco Maghreb.

El comunicado final parte de la constatación de que “ha llegado la hora de favorecer una lectura objetiva y verdadera de un parte de [la] historia común que tenga en cuenta sus etapas para abordar el futuro desde la calma y el respeto mutuo”. Uno de los detonantes de la crisis, que a finales de 2021 llevó a Argelia a retirar su embajador en París y cerrar el espacio aéreo a los aviones militares franceses que volaban a Malí, fueron las críticas de Macron a lo que denomino “rentas de la memoria” usadas por el régimen argelino.

Francia y Argelia, además, se conjuran en el documento para “poner en valor su pertenencia a un mismo espacio geográfico mediterráneo, sus convergencias políticas y sus complementariedades económicas para edificar una relación estratégica sobre la base de una confianza mutua y de un diálogo renovado”. El comunicado prevé la creación de un Alto Consejo de Cooperación que cada dos años reunirá a ambos jefes de Estado. También instaura una comisión de historiadores franco-argelinos con acceso al “conjunto de los archivos” de ambos países para abordar la historia colonial y la guerra de la independencia.

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La visita no ha resuelto el contencioso por la reducción en un 50% a los visados para los visitantes argelinos a Francia, que fue otro de los detonantes de la crisis. La declaración promueve la circulación entre ambos países de estudiantes, empresarios, científicos, artistas y universitarios, pero Macron quiere que, en paralelo, se refuerce el control sobre los inmigrantes sin papeles. El texto, aunque no menciona el suministro de gas argelino ante la amenaza de los recortes rusos, cita la “cooperación en los terrenos del gas y el hidrógeno”. El presidente francés dijo el viernes que Francia no necesitaba gas argelino ahora, pero sí podía ser útil para otros países europeos. Citó a Italia, conectada por gasoducto con Argelia. Sobre las acusaciones de violaciones de derechos humanos en este país, afirmó que lo había hablado “con mucha libertad y de manera integral” con Tebún, pero que “no [le correspondía] inmiscuirse en la política argelina”.

La enfática reconciliación entre Francia y Argelia amenaza con provocar recelos en Marruecos, tercer vértice de un triángulo en el que París siempre intenta mantener el equilibrio. También subraya, por contraste, el enfriamiento de la relación entre España y Argelia desde que, en un abrupto giro diplomático, se acercó a la posición marroquí sobre el Sáhara Occidental, posición opuesta a la argelina.

El jueves, durante una visita en París, el ministro español de la Presidencia, Félix Bolaños, dijo: “Nosotros deseamos tener una relación diplomática, comercial, económica con Argelia, que sea una relación fluida, estable. Consideramos que Argelia es un socio estable en materia de provisión energética, de gas. Y queremos afianzar nuestra relación con Argelia, así como con otros países del entorno”. Bolaños, que respondía a la pregunta sobre si deseaba que París intercediera con Argel por una mejora de la relación hispano-argelina, añadió: “No es necesario que España tenga que hacer otro tipo de intervenciones diplomáticas porque nosotros podemos garantizar que tenemos y que estamos buscando la mejor relación posible con Argelia”.

Uno de los mensajes de Macron durante la visita es que, tras la retirada de Francia de su misión antiterrorista de Malí, “Argelia tiene un papel totalmente clave en el Sahel, geográficamente y políticamente”.

Otro mensaje lanzado sobre Rusia, país ligado a Argelia desde la independencia y hoy cada vez más activo en el Mediterráneo. Al presidente francés le gustaría que Argel se sumase al campo de los que apoyan a Ucrania ante la invasión. “La nación argelina”, dijo el viernes en declaraciones a la prensa, “se construyó contra el colonialismo y el imperialismo, y la guerra de Ucrania es una guerra de una potencia colonial e imperial, que va a invadir a un vecino. Así que, de este silogismo, saco una conclusión simple: el pueblo argelino solo puede estar en contra de una guerra colonial que consiste en invadir un Estado soberano y en violar su soberanía e integridad territorial”.

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Sobre la firma

Marc Bassets

Es corresponsal de EL PAÍS en París y antes lo fue en Washington. Se incorporó a este diario en 2014 después de haber trabajado para 'La Vanguardia' en Bruselas, Berlín, Nueva York y Washington. Es autor del libro 'Otoño americano' (editorial Elba, 2017).

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