Una avería provoca un corte parcial en el suministro de gas de Argelia a España

El flujo a través del gasoducto Medgaz vio reducido temporalmente su caudal este domingo por un fallo que fue reparado en poco tiempo

Estación de bombeo del gasoducto Medgaz en la provincia de Almería.
Estación de bombeo del gasoducto Medgaz en la provincia de Almería.JON NAZCA (REUTERS)

Un “incidente” registrado a última hora de la mañana de este domingo en la vertiente española del gasoducto Medgaz, el único activo entre Argelia y España, ha provocado una “interrupción momentánea” del suministro de gas, según ha informado la empresa energética estatal argelina Sonatrach. Los medios públicos argelinos fueron los primeros en informar de que los equipos técnicos españoles trabajaban “a pie de obra” para restablecer el suministro lo antes posible.

“En el sistema gasista español no ha habido ninguna afección a la seguridad de suministro, no ha habido ningún motivo técnico que haya producido esta situación, ni se ha precisado de actuación alguna para solventar la misma.Este mediodía, según información recibida de Medgaz, durante unos trabajos de mantenimiento rutinarios en la Estación de Compresión de Beni Saaf, se ha producido el cese temporal -de dos horas de duración- de los flujos que parten desde la planta de Argelia hacia la Conexión Internacional de Almería.Esto ha provocado una disminución –que no cese- en los caudales de entrada a España por dicha Conexión Internacional. El problema se ha solventado y se están recuperando los flujos con normalidad. El caudal mínimo ha sido de 704.000 Nm/h”, ha señalado este domingo Enagás en un comunicado.

“Este domingo se ha producido un fallo de corta duración en la planta de Beni Saif, en Argelia. Hacia las 12.30 horas los flujos de entrada se han reducido en 200.000 Nm3/h (normal metro cúbico por hora) hasta los 704.000 Nm3/h. A estas horas el flujo ya ha sido restablecido y normalizado”, corroboraron poco después desde el Ministerio para la Transición Ecológica español.

Las primeras noticias llegadas desde Argelia hicieron saltar las alarmas por motivos obvios: la relación entre ambos países atraviesa uno de sus momentos más tensos en años y su aportación es fundamental para España. Aunque la irrupción de Estados Unidos ha relegado al país magrebí al segundo puesto en la tabla de suministradores de gas, este sigue aportando más de la cuarta parte del combustible consumido en España en lo que va de año, según los últimos datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores). Pero la incidencia no tiene nada que ver con el posible conflicto diplomático, según insisten todas las fuentes consultadas.

La instalación submarina en la que se ha producido el fallo tiene capacidad para transportar 8.000 millones de metros cúbicos de gas natural al año a través del Mediterráneo, a 2.160 metros de profundidad entre la ciudad costera de Beni Saf y Almería, donde se conecta a la red española. Es de propiedad compartida: Sonatrach posee el 51%, y la española Naturgy y el fondo estadounidense BlackRock controlan a medias el restante 49%.

Las relaciones entre Argelia y España se enturbiaron después de que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, enviase una carta el 14 de marzo al rey Mohamed VI en la que se mostraba partidario de la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental. Cuatro días después, el palacio real marroquí filtraba gran parte del contenido de la carta. Y al día siguiente, Argelia retiró a su embajador en Madrid, Said Moussi, quien acaba de ser propuesto este mes como responsable de la diplomacia argelina en Francia.

Argelia ha garantizado que mantendrá sus compromisos contractuales de suministro de gas con España. Pero también ha advertido, a través de Sonatrach, que algunos contratos serán revisados al alza.

El año pasado, España ya se vio obligada el año pasado a pagar más caro el gas procedente de Argelia a causa del enfrentamiento diplomático que mantienen Argel y Rabat con el Sáhara Occidental. El principal perjuicio indirecto llegó el 31 de octubre, cuando Argelia rescindió el contrato con Marruecos que permitía el transporte de gas hacia España mediante el gasoducto Magreb-Europa (GME), más antiguo pero mayor que el Medgaz. El Magreb-Europa fue inaugurado hace un cuarto de siglo y cuenta 1.400 kilómetros de longitud, de los cuales 540 kilómetros atraviesan territorio marroquí. Desde entonces, permanece inactivo.

Marruecos dejó de percibir entre 50 y 200 millones de euros anuales que cobraba como “derechos de paso” y se quedó sin gas para alimentar sus dos centrales eléctricas de ciclo combinado que le permitían cubrir en torno al 10% de la producción marroquí de electricidad. Y España, por su parte, se vio obligada a comprar Gas Natural Licuado (GNL) y transportarlo a través de barcos metaneros, para suplir parte de los 6.000 millones de metros cúbicos que llegaban a través del gasoducto GME. El transporte en barcos metaneros suele ser más caro que el que se efectúa a través de los tubos. Sobre todo en un momento como ahora, en el que la demanda internacional —y, muy particularmente, la europea— está en máximos.



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