Putin insta al Ejército ucranio a dar un golpe de Estado

“Tomen el poder en sus manos. Para nosotros será más fácil llegar a un acuerdo con ustedes”, arenga el jefe del Kremlin

Vladímir Putin, este viernes en Moscú, antes de la reunión con el Consejo de Seguridad.
Vladímir Putin, este viernes en Moscú, antes de la reunión con el Consejo de Seguridad.ALEXEI NIKOLSKY (EFE)

El Ejército ucranio no escuchó la petición del presidente ruso de deponer las armas, y ahora Vladímir Putin les pide que den un golpe de Estado. “Tomen el poder en sus manos. Para nosotros será más fácil llegar a un acuerdo con ustedes que con esta pandilla de drogadictos y neonazis que ocuparon Kiev y tomaron como rehén a todo el pueblo ucraniano”, dijo el mandatario con la vista fija en la cámara durante una reunión de su Consejo de Seguridad, donde escuchó las últimas novedades del frente. En el segundo día de la invasión de Ucrania, las tropas rusas ya han llegado a Kiev, pero el Ejército ucranio se resiste a rendirse.

“Hago una vez más un llamamiento al personal de las Fuerzas Armadas de Ucrania. No permitan que los neonazis y los Banderivtsi usen a sus hijos, esposas y mayores como escudos humanos”, afirmó Putin en referencia a Stepan Bandera, uno de los líderes de los nacionalistas ucranios que colaboraron con el Eje en la Segunda Guerra Mundial. Según el discurso del Kremlin, los extremistas ucranios controlan el poder del país, aunque la realidad es que en las elecciones de 2019 el partido de ultraderecha Svoboda, uno de los grandes protagonistas de las protestas del Maidan, apenas superó el 2,1% de los votos.

El Gobierno ucranio propuso al ruso negociar su estatus de neutralidad a cambio de la paz. El portavoz de Putin, Dmitri Peskov, confirmó que el mandatario está dispuesto a hablar con las autoridades ucranias en Minsk, la capital de Bielorrusia, pero ello no significa una tregua. Según la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajarova, “las acciones que fueron ordenadas por el presidente al inicio de las operaciones especiales no han sido anuladas, son relevantes”.

Horas antes, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, había subrayado durante una rueda de prensa que Zelenski “ya perdió su oportunidad” y que las negociaciones solo se retomarían “después de la restauración del orden democrático”.

El portavoz del presidente ruso insinuó además que la idea de negociar en Bielorrusia bajo la mediación del régimen de Aleksandr Lukashenko podría acabar en agua de borrajas. “Después de una pausa, los ucranios reconsideraron ir a Varsovia, y después desconectaron de nuevo por completo”, afirmó Peskov, que acusó al Gobierno de Zelenski de utilizar la negociación para defenderse: “Esta pausa ha ido acompañada de que los elementos nacionalistas están desplegando lanzacohetes múltiples en áreas residenciales, incluso en Kiev”.

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El propio Putin ahondó en esta idea durante el Consejo de Seguridad para asegurar que si hay más víctimas civiles en las ciudades, será culpa de los ucranios. “Planean devolver el fuego de los sistemas de ataque rusos desde áreas residenciales. Actúan igual que los terroristas en el resto del mundo, se esconden detrás de la gente con la esperanza de culpar luego a Rusia de las víctimas civiles”, dijo el mandatario, y acusó de estar detrás de ello a los consultores extranjeros, “especialmente estadounidenses”.

Las afirmaciones de las autoridades rusas provocan algunas dudas sobre las acciones militares. La prensa recoge por fuentes del Ministerio de Defensa que “ningún cohete cayó sobre Kiev”, aunque horas antes el alcalde de la capital, Vitali Klichkó, mostró una foto de un edificio residencial destruido; y aún no se ha informado de ninguna baja militar rusa, pese a las imágenes de cadáveres en algunos combates. Asimismo, el único avión perdido se debió, según Moscú, a “un error humano”.

El secretario de Defensa británico, Ben Wallace, afirmó este viernes que, según los datos que maneja Londres, Rusia habría perdido unos 450 militares en dos días de ofensiva. El portavoz del Ministerio de Defensa ruso ironizó con que los juicios del alto cargo británico sobre la eficacia de la operación rusa “no son más profundos que su conocimiento histórico de la batalla de Balaclava (Crimea, 1854)”, donde participó el Reino Unido, y aseguró que solo era una justificación por “los millones de libras gastados ineptamente en entrenar a las tropas ucranias”. Sin embargo, dos días después, la guerra continúa.

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