Una protesta de la extrema derecha rumana genera el caos en Bucarest

Los manifestantes agreden a la policía en una manifestación contra las restricciones por la pandemia convocada por una formación antisistema

Decenas de ciudadanos protestaban contra las nuevas restricciones por el aumento de casos de covid-19, en Bucarest este lunes.
Decenas de ciudadanos protestaban contra las nuevas restricciones por el aumento de casos de covid-19, en Bucarest este lunes.DANIEL MIHAILESCU (AFP)

La extrema derecha rumana se suma a los grupos que se están apropiando del concepto de libertad para arremeter contra las políticas restrictivas a causa del coronavirus. Convocados por el partido antisistema Alianza para la Unión de Rumanos (AUR, que significa oro en rumano), miles de ciudadanos protestaron en la noche del lunes, por segundo día consecutivo, en 70 ciudades del país del este de Europa contra las nuevas medidas impuestas por el Gobierno para atajar la abrupta escalada de casos de covid-19 notificados en los últimos días. Los manifestantes incumplieron el toque de queda desde las 20.00 horas —que entró en vigor el pasado fin de semana— y provocaron incidentes violentos en Bucarest, la capital del país, que culminaron con 12 gendarmes heridos y casi 200 personas fichadas.

La Fiscalía ha comunicado que investiga actos de ultraje, alteraciones del orden público, quema de contenedores y la destrucción de escaparates y mobiliario urbano. También se analiza la posesión de objetos peligrosos, como cuchillos. Mientras, continúa los interrogatorios de los sospechosos y se han impuesto multas por un valor de 40.000 euros. Las protestas se extendieron también a otras ciudades como Cluj-Napoca, Constanza, Sibiu, Brasov, Timisoara e Iasi. Además, un grupo de unas 300 personas se sentó en medio de la calzada, cerca de la plaza de la Universidad, y cortaron el tráfico de la principal arteria de la capital rumana.

El director general de la Gendarmería de Bucarest, el coronel Ionel-Catalin Stegaroiu, ha explicado este martes en rueda de prensa que “con la intervención de los policías, todos ellos se volvieron violentos y empezaron a arrojar piedras” contra los agentes. Stegaroiu ha felicitado a sus compañeros por la “calma” y “profesionalidad” que demostraron durante los enfrentamientos.

Protesta de este lunes en Bucarest contra las restricciones impuestas por la pandemia.
Protesta de este lunes en Bucarest contra las restricciones impuestas por la pandemia.DANIEL MIHAILESCU (AFP)

Otra de las medidas contra las que protestaban los manifestantes es el horario de cierre de las tiendas comerciales, que recientemente se ha adelantado de las 21.00 horas a las 18.00. “Estamos hartos y cada vez vamos a ser más los que salgamos a la calle. Hay muchos jóvenes que necesitan trabajar porque sus padres no los pueden mantener, apenas tienen medios para sobrevivir a causa de las restricciones contra la covid-19”, afirmó una joven en declaraciones recogidas por los medios locales.

Rumania, un país con 19 millones de habitantes, también se está viendo afectada por la nueva ola de coronavirus que está afectando a Europa. Las autoridades rumanas han notificado este martes 6.204 nuevos casos de covid-19 y 175 fallecidos en el último día, lo que eleva el número a casi un millón de contagios y más de 23.000 muertes.

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“Dictadura sanitaria”

Los manifestantes, entre los que se encontraba el líder del partido AUR, George Simion, vociferaban “Libertad, te queremos”, y pedían la dimisión del Gobierno de centroderecha y del presidente, el conservador Klaus Iohannis, en medio de banderas rumanas y el estruendo monocorde de las vuvuzelas.

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Rumania está hirviendo y quiere recuperar su libertad. El Gobierno es sordo y mudo. La prensa corrupta es cómplice,” publicó el partido de extrema derecha en su cuenta de Facebook para alentar a la ciudadanía a participar en la protesta. “Vivimos en un Estado en el que el Gobierno secuestra a sus propios ciudadanos y los aterroriza todos los días con amenazas, estadísticas de pánico y multas. Todos estamos bajo arresto domiciliario por un acto que nadie ha cometido”, arremetió la formación política en otra publicación en la misma red social.

Entre sus reivindicaciones figuraban el levantamiento de las restricciones a la circulación vial, de la obligación de usar la mascarilla en espacios públicos, y la reapertura del sector de la hostelería. También denunciaban lo que llaman “dictadura sanitaria”.

El analista político Dan Tapalaga explica a EL PAÍS que “los extremistas y conspiradores fueron movilizados por los líderes de AUR, el partido de los inconscientes e irresponsables”. Tapalaga añade que la formación “socava metódicamente cualquier confianza en las restricciones, máscaras, esfuerzos en la lucha contra la pandemia”, y considera que los responsables de las violentas protestas son hinchas —como George Simion— de la selección rumana de fútbol. “Los ultras, como de costumbre, con un pequeño incentivo económico siempre están listos para una pelea con los gendarmes, especialmente desde que no se divierten [por el cierre de los estadios]; otros regresaron de Europa occidental, donde no está claro en qué trabajaban, y por aquí tampoco saben qué hacer”.

El politólogo Cristian Parvulescu señaló a la cadena Digi24 que “el hecho de que [los ultras] utilicen el lema de la libertad es una forma de expresar el mal entendimiento del mundo en el que viven. No puedes detener la propagación del virus con protestas; al contrario, estás acelerando los contagios y es muy probable que algunas personas se enfermen por esto, y esto afecta a los negocios de los que hablan”.


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