La explosión de un arsenal militar en Guinea Ecuatorial provoca 30 muertos y 600 heridos

El presidente Obiang asegura que la causa ha sido una quema incontrolada próxima al cuartel y “el manejo negligente de dinamita en la base”

Imagen de la Televisión de Guinea Ecuatorial (TVGE) en la que dos personas trasladan un cadáver en una sábana tras la explosión en la ciudad de Bata.Vídeo: REUTERS TV / REUTERS | EUROPA PRESS

La explosión de un arsenal en el interior de una base militar de la ciudad ecuatoguineana de Bata, que se produjo este domingo, provocó al menos 30 muertos y unos 600 heridos, según aseguró la televisión pública TVGE después de que este lunes aparecieran diez cadáveres bajo los escombros de los edificios destruidos. El presidente del país, Teodoro Obiang, atribuyó los hechos a una quema descontrolada próxima al cuartel y al “manejo negligente de dinamita” por parte de los propios militares, comentó mediante un comunicado leído en la televisión pública el domingo. “Mucha gente se ha quedado sin hogar”, asegura un residente en Bata que pidió no ser identificado.

Las cuatro detonaciones principales, a las que siguieron pequeñas explosiones, se produjeron a partir de las 13.30 hora local del domingo en el cuartel de Nkuantoma de Bata, la ciudad más poblada del país con unos 300.000 habitantes y capital económica de Guinea Ecuatorial. Numerosos edificios sufrieron daños y todos los que se encontraban cerca del cuartel, especialmente las viviendas de militares y fuerzas especiales, se derrumbaron con “muchos desaparecidos bajo los escombros”, según el Ministerio de Sanidad, que declaró la emergencia sanitaria y pidió a los ciudadanos que acudieran a donar sangre a los distintos hospitales de la ciudad.

El servicio de Protección Civil, con el apoyo de la empresa privada Martínez Hermanos, órdenes religiosas presentes en el país y organizaciones como Aldeas Infantiles, está prestando desde este lunes asistencia a cientos de personas que han perdido sus casas. “Ha sido algo brutal, nadie estaba preparado para algo así. Hemos visto el caos, policías llorando de la desesperación”, asegura este residente. Otra vecina explicó el domingo que “los hospitales están desbordados, muchas casas destrozadas, niños caminando por las calles sin saber dónde están sus padres”.

Las comunicaciones telefónicas y el servicio de internet se vio fuertemente alterado el domingo y los militares salieron a las calles para controlar el acceso de los civiles a la zona. Los bomberos llevan a cabo el desescombro y la búsqueda de desaparecidos. Según la televisión estatal, tres niños fueron encontrados con vida entre los restos de sus viviendas y trasladados al hospital general de Bata este lunes. Pequeñas explosiones se escucharon durante toda la noche en los alrededores de la zona siniestrada.

Por su parte, la ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación española, Arancha González Laya, anunció este lunes el envío de un cargamento de ayuda humanitaria a Guinea Ecuatorial en respuesta a la situación creada por las explosiones. La titular de Exteriores manifestó a su homólogo ecuatoguineano, Simeón Oyono Esono, el “pesar” del Gobierno español por las víctimas provocadas por “las devastadoras explosiones” registradas en Bata.

Teodoro Nguema Obiang, vicepresidente ecuatoguineano e hijo del presidente, y el primer ministro Francisco Pascual Obama se trasladaron el domingo al barrio de Nkuantoma para seguir de cerca los trabajos de desescombro y comprobar la magnitud de los daños.

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El principal partido de oposición, Convergencia para la Democracia Social de Guinea Ecuatorial (CPDS) ha denunciado mediante un comunicado la “ausencia” del Gobierno en la gestión de esta crisis, que calificó como “la peor catástrofe humanitaria de la historia del país”. Según este partido, “el hecho de ser los familiares los que acogen a los suyos que han perdido sus casas o han sido evacuados por temor a nuevas explosiones; ver a los heridos ir al hospital por su propio pie, y a otros llegar en taxis y furgonetas, sin ambulancias ni camillas, con heridos y personas sanas mezclados con el escaso personal sanitario sin equipamiento alguno, ya es un indicador suficiente de que Guinea Ecuatorial está en muy malas manos. No hay Gobierno”.

Sobre la firma

José Naranjo

Colaborador de EL PAÍS en África occidental, reside en Senegal desde 2011. Ha cubierto la guerra de Malí, las epidemias de ébola en Guinea, Sierra Leona, Liberia y Congo, el terrorismo en el Sahel y las rutas migratorias africanas. Sus últimos libros son 'Los Invisibles de Kolda' (Península, 2009) y 'El río que desafía al desierto' (Azulia, 2019).

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