Las tropas de China e India vuelven a enfrentarse en la frontera

El choque tuvo lugar el miércoles pasado en el área de Sikkim, según el Ejército indio, que no ha confirmado la existencia de heridos

Un soldado indio hace guardia en un puesto de control en una carretera de camino a una de las áreas fronterizas en disputa con China
Un soldado indio hace guardia en un puesto de control en una carretera de camino a una de las áreas fronterizas en disputa con ChinaDanish Ismail / Reuters

La tensión ha vuelto a crecer en la frontera entre India y China. El Ejército indio ha reconocido que tropas de ambos países se enfrentaron en una “pequeña escaramuza” en la zona de Sikkim, en la zona este del Himalaya, el primer incidente de este tipo en lo que va de año después de que ambas fuerzas armadas protagonizaran sus roces más duros en décadas en 2020. El enfrentamiento ocurrió el miércoles pasado -día de la toma de posesión del presidente estadounidense, Joe Biden- y medios indios aseguran que dejó veinte soldados chinos y cuatro indios heridos. India no ha confirmado si se produjeron bajas, aunque ha pedido cautela a los medios sobre esas informaciones. Hasta el momento, China no ha ofrecido su versión del incidente, y se ha limitado a lanzar un llamamiento a la calma.

“Clarificamos que ocurrió una pequeña escaramuza en el área de Nakula, en el norte de Sikkim el 20 de enero, y que quedó resuelto por los mandos locales siguiendo los protocolos establecidos”, ha señalado el Estado Mayor indio, sin aportar detalles ni confirmar la existencia de heridos. El domingo, los mandos militares de los ejércitos celebraron conversaciones para tratar de calmar la situación.

Las dos potencias nucleares se miran a cara de perro en la inestable frontera de 3.488 kilómetros de largo -con numerosos puntos en disputa- desde que en mayo del año pasado sus tropas protagonizaran un primer choque. En junio ocurrió el peor incidente en décadas, cuando soldados de ambos países se enfrentaron con palos y piedras en la oscuridad en el valle del Galwan, en el área de Aksai Chin, en la zona occidental de la línea de separación que separa los dos países. Veinte soldados indios murieron y un número indeterminado de militares chinos quedó herido, en el incidente más sangriento entre ambas fuerzas desde 1967.

Aquel incidente causó un grave deterioro en las relaciones entre los dos países, que aún no han recuperado el nivel previo. También ha llevado a un refuerzo de las posiciones de cada ejército en sus respectivos lados de la frontera occidental, uno de los lugares más inhóspitos del mundo.

“Quiero subrayar que las tropas fronterizas de China están comprometidas a respetar la paz y la tranquilidad a lo largo de la frontera con India. Instamos a la parte india a colaborar en la misma dirección que nosotros y a abstenerse de acciones que puedan aumentar la tensión o completo la situación en la frontera”, ha declarado el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Zhao Lijian, en la rueda de prensa diaria de su departamento en Pekín.

Las disputas territoriales, que tienen su origen en el siglo XIX, se centran especialmente en tres áreas: 90.000 kilómetros cuadrados en Arunachal, en el este; cerca de Nepal, en el centro, y 30.000 kilómetros cuadrados en Aksai Chin/Ladakh, al oeste. Esta última es de especial importancia para Pekín: por ella pasa la única carretera que conecta Xinjiang con Tíbet, dos regiones autónomas chinas, que necesitaría utilizar en caso de disturbios graves.

Las diferencias ya causaron una guerra entre los dos países más poblados del mundo en 1962, en la que la India sufrió una contundente derrota. Desde entonces, y aunque los roces han continuado -sin armas para evitar una escalada indeseada, está pactado no utilizarlas en caso de choque-, en las últimas décadas los dos países optaron por dejar sus diferencias sobre la soberanía en un segundo plano y potenciar sus relaciones económicas y diplomáticas: los dos cooperan en el grupo BRICS, el foro de los grandes países emergentes; China es hoy el principal socio comercial de la India, en una relación que entre enero y noviembre de 2019 alcanzó los 84.320 millones de dólares.

Pero desde la llegada al poder de Xi Jinping en China en 2012 y de Narendra Modi en la India en 2014 -dos líderes que quieren llevar a sus países al centro del escenario global-, los incidentes fronterizos han ido en aumento. En 2015 se produjeron 428 incidentes, 342 de ellos en la zona occidental de la frontera. En 2019 fueron 663, de los que 497 ocurrieron en el área occidental. Un encontronazo en el área de Doklam en 2017 requirió que los dos presidentes se reunieran en la ciudad china de Wuhan en 2018 para poder templar por completo los ánimos.

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