EE UU escenifica en Dajla su apoyo a Marruecos sobre el Sáhara Occidental

El subsecretario de Estado visita un edificio que la Administración de Trump contempla como posible sede de su consulado en la ciudad saharaui

El embajador de EE UU en Marruecos, David Fischer (centro), y el subsecretario de Estado David Schenker (derecha), este domingo en Dajla.
El embajador de EE UU en Marruecos, David Fischer (centro), y el subsecretario de Estado David Schenker (derecha), este domingo en Dajla.FADEL SENNA (AFP)

Una delegación de EE UU ha visitado este fin de semana, por primera vez en dos siglos de historia, el Sáhara Occidental, territorio catalogado por la ONU como pendiente de descolonización. La expedición ha llegado este domingo a la ciudad sureña de Dajla, y ha visitado uno de los edificios que la Administración de Donald Trump contempla como posible sede del consulado de EE UU en el Sáhara Occidental. El encuentro se produce un mes después de que Trump reconociera la soberanía de Marruecos sobre la zona, al tiempo que Rabat iniciaba relaciones diplomáticas con Israel.

La expedición, encabezada por David Schenker, subsecretario de Estado para Oriente Próximo y el Norte de África llega después de que Marruecos se convirtiera en el cuarto país musulmán –tras Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Sudán– al que Washington convence desde el pasado agosto para que inicie relaciones con Israel, a cambio de diversos beneficios geopolíticos. Mientras la postura de Rabat señala desde 2007 que la única solución “seria”, “realista” y “creíble” para el Sáhara Occidental es una autonomía dentro del reino marroquí, el Frente Polisario reclama un referéndum de autodeterminación.

El subsecretario de Estado ofreció junto al ministro de Exteriores marroquí, Naser Burita, una conferencia de prensa en la que afirmó que las relaciones de EE UU con Rabat están mejor que nunca. “Y lo mejor está por llegar”, aseguró. Subrayó que ese acuerdo alcanzado ha sido posible gracias a las reformas de “largo alcance” emprendidas por Mohamed VI en las últimas dos décadas y al “continuo apoyo” que ha mostrado el monarca en temas clave como la paz en Oriente Próximo.

A Schenker, que venía de visitar Argelia, le preguntaron tanto en Argel como en Dajla (antigua Villa Cisneros), si el Gobierno del presidente electo Joe Biden, que tomará posesión el 20 de enero, asumirá el acuerdo de Trump. Y Schenker respondió en Argel este viernes: “Cada Administración tiene la prerrogativa de definir su política exterior”. Para después concluir: “Nosotros pensamos que las negociaciones –entre Marruecos y el Frente Polisario– deberían producirse en el marco de una autonomía marroquí”.

El Frente Polisario decidió llamar la atención el pasado noviembre con el bloqueo de la carretera de Guerguerat, la que une el Sáhara Occidental con Mauritania. La medida perjudicaba el tráfico comercial de unos 200 camiones diarios que bajan sobre todo con frutas y hortalizas de Marruecos hacia Mauritania. El Ejército marroquí disolvió la protesta y se produjo un intercambio de tiros sin heridos entre las fuerzas rivales. Los saharauis abandonaron la zona y Rabat aprovechó la crisis para plantar su bandera en el área neutral y asentar su dominio hasta las puertas de Mauritania.

“Apoyo incondicional”

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

Schenker ha ensalzado los lazos históricos que unen a Marruecos y EE UU: “2021 marca el 200º aniversario desde que EE UU abrió su primera misión diplomática en Marruecos, que fue la primera que tuvimos en el mundo (…)”. Ha declarado que también les une una gran asociación militar. Y ha recordado que Marruecos es el único país de África con el que Washington mantiene un tratado de libre comercio. David Fischer, embajador de EE UU en Marruecos, dijo que el objetivo de la visita era remarcar el “apoyo incondicional” al proceso de Trump. El Gobierno de Marruecos fletó un avión con decenas de periodistas nacionales y varios corresponsales extranjeros que partió a las cinco de la mañana desde Rabat y llegó a Dajla tres horas después.

La delegación visitó después un edificio entre los que Estados Unidos contempla para establecer su consulado. El embajador estadounidense, David Fischer, ataviado junto a su esposa con la derrá, el traje típico saharaui, indicó que desde el lunes varios representantes estadounidenses han visitado edificios en Dajla para ver dónde instalar definitivamente el consulado. De momento, el consulado será solo virtual, por Internet. “Un equipo de expertos de Estados Unidos llegarán como muy tarde este mes para inspeccionar otros edificios (…) y ver cómo preparamos un consulado tan pronto como sea posible”. Aclaró que el proceso de abrirlo no debe tomarse a la ligera.

El diplomático comenzó su discurso con una broma, advirtiendo que estaba dispuesto a cambiar toda la Embajada de Estados Unidos desde Rabat a Dajla, “solo por el buen tiempo”. Y terminó diciendo que fue un gran placer ser el primer embajador de Estados Unidos en visitar el Sáhara y sentir “el suelo de Marruecos” bajo su pie.

Al llegar Mohamed VI al trono, en julio de 1999, dejó claro que no pensaba ceder un solo gramo de arena del “Sáhara marroquí”. Superó las mayores presiones internacionales, que llegaron en 2003, cuando el miembro del Partido Republicano James Baker, entonces representante para el Sáhara de la ONU, presentó su plan para solucionar el conflicto. Baker preveía la celebración de un referéndum “no antes de cuatro años y no después de cinco”. Baker dimitió en 2004.

Una política de reconocimiento implícito

Marruecos emprendió hace un tiempo una política de atraer consulados hacia el Sáhara Occidental, como apoyo implícito hacia la marroquinidad del territorio en disputa. En total, ya ha conseguido atraer a 20 países, la mayoría de ellos africanos, aunque también está entre ellos Emiratos Árabes Unidos. Hasta el momento, Estados Unidos es el único país occidental que ha anunciado que abrirá un consulado en el Sáhara.

Sobre la firma

Francisco Peregil

Es corresponsal para el Magreb desde 2015, con sede en Rabat. Antes ejerció desde Buenos Aires durante tres años como corresponsal para Sudamérica. Comenzó en EL PAÍS en 1989, después de trabajar varios meses en 'El Mundo'. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS