Libertad de prensa

Pekín detiene a una periodista china de Bloomberg como sospechosa de “amenazar la seguridad nacional”

Haze Fan fue detenida el lunes por agentes de seguridad vestidos de paisano

Dos soldados montan guardia frente a la imagen de Mao Zedong en la Ciudad Prohibida de Pekín.
Dos soldados montan guardia frente a la imagen de Mao Zedong en la Ciudad Prohibida de Pekín.Mark Schiefelbein / AP

Las autoridades en China han detenido en Pekín a una periodista de esta nacionalidad de la agencia de noticias estadounidense Bloomberg, como sospechosa de poner en peligro la seguridad nacional. La periodista, Haze Fan, estuvo en contacto con uno de sus editores por última vez en torno a las 11.30 de la mañana el lunes pasado. Poco después se la vio salir de su bloque de apartamentos escoltada por agentes de seguridad vestidos de paisano, según ha indicado el medio de comunicación en un comunicado.

En los cuatro días transcurridos desde su desaparición, indica Bloomberg, la compañía ha tratado de esclarecer el paradero de su empleada a través de la Embajada china en Washington y del propio Gobierno chino en Pekín. La familia de Fan fue informada en 24 horas. El medio de comunicación recibió el jueves la confirmación de que la periodista se encuentra retenida como sospechosa de “participar en actividades que ponen en peligro la seguridad nacional”.

El arresto se produce en un año de marcado deterioro de las condiciones en las que los medios de comunicación occidentales pueden ejercer su trabajo en China. Según la comunicación que ha recibido Bloomberg, “la ciudadana china señora Fan ha sido detenida por la Agencia de Seguridad Nacional de Pekín de acuerdo con las leyes chinas pertinentes, como sospechosa de participar en actividades delictivas que ponen en peligro la seguridad nacional”.

“El caso se encuentra actualmente bajo investigación. Los derechos de la señora Fan están totalmente garantizados y su familia ha sido notificada”, agregan las autoridades chinas.

Los cargos relacionados con la seguridad nacional en China equivalen a una acusación de espionaje y pese a la vaguedad con la que generalmente se aplican están considerados de enorme seriedad. La legislación permite que una persona acusada de este tipo de delitos pueda permanecer aislada y sin acceso a un abogado en un lugar desconocido hasta un máximo de seis meses mientras se investiga su caso.

“Estamos muy preocupados por ella, y hemos estado en contacto con las autoridades chinas para entender mejor la situación. Seguimos haciendo todo lo que podamos para apoyarla mientras buscamos más información”, ha declarado un portavoz de Bloomberg. Fan trabaja para la agencia de noticias desde 2017 y había colaborado con anterioridad para otros medios de habla inglesa. La legislación china impide que sus ciudadanos puedan trabajar como reporteros para medios de otros países y solo pueden hacerlo como asistentes, sin autorización para desarrollar investigaciones periodísticas por su cuenta. En su posición, la periodista detenida estaba asignada al área de noticias económicas, consideradas generalmente menos “sensibles” que las informaciones políticas.

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“Muy alarmante. Trabajé con Haze durante casi dos años cuando era nuestra productora de televisión en China. No es ninguna exageración decir que es una de las mejores, más comprometidas y más entusiastas periodistas que hay”, ha tuiteado el corresponsal de Bloomberg TV en Pekín, Tom Mackenzie.

En el último informe del Club de Corresponsales Extranjeros de China (FCCC) sobre las libertades para ejercer el periodismo en este país, publicado en marzo, esta organización denuncia un “marcado deterioro” en las condiciones para trabajar.

“Los empleados chinos en las diversas organizaciones internacionales de prensa -que ejecutan una variedad de tareas exigentes e importantes- siguen encarando una intimidación y acoso cada vez más intensos, incluido el ser detenios, interrogados y amenazados”, explica el informe del FCCC.

En la primera mitad de este año China expulsó a 17 corresponsales estadounidenses como represalia a la cancelación de visados a sesenta de sus trabajadores de prensa en Estados Unidos, y otra docena ha recibido penalizaciones de distinto tipo. Entre ellas, acreditaciones y visados de trabajo para plazos mucho más cortos -de un mes, en ocasiones- que el habitual de un año.

Otros periodistas bajo arresto por informar sobre Wuhan

También mantiene bajo arresto, o en paradero desconocido, al menos a tres periodistas ciudadanos -Zhang Zhan, Chen Qiushi y Fan Bing- que documentaron el caos que se vivió durante las primeras semanas de pandemia en Wuhan, la urbe en el centro de China donde se detectaron los primeros contagios de covid.

Desde entonces, Pekín también ha detenido a una periodista australiana de origen chino, Cheng Lei, que trabajaba en el canal en inglés de la televisión estatal, CGTN. Cheng también está considerada sospechosa de haber puesto en peligro la seguridad nacional. Otros dos corresponsales australianos abandonaron el país por temor a ser arrestados ellos mismos, después de que la Policía les interrogara sobre su relación con esa presentadora.

“A medida que China ha alcanzado cada vez cumbres más altas de influencia económica, ha mostrado una disposición creciente a utilizar su considerable poder de Estado para suprimir informaciones factuales que no casen con la imagen global que busca presentar”, indica el FCCC en su informe.

Un 55% de los periodistas encuestados por la organización consideró que las condiciones de trabajo han empeorado, y un 82% aseguró haber sufrido injerencias, acoso o violencia durante el desempeño de su trabajo. Un 70% informó de la cancelación o retirada de entrevistas que saben o suponen que se debió a medidas tomadas por las autoridades chinas, y un 44% denunció la existencia de presiones sobre sus colaboradores chinos.

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