Un juez acusa de negligencia al primer ministro libanés por la explosión en el puerto de Beirut

Otros tres antiguos ministros han sido encausados por la colosal deflagración que dejó 205 muertos y más de 6.500 heridos.

El primer ministro interino, Hassan Diba, en el palacio de Baabda el 10 de diciembre de 2020.
El primer ministro interino, Hassan Diba, en el palacio de Baabda el 10 de diciembre de 2020.Dalati Nohra (Reuters)

El primer ministro interino libanés, Hassan Diab, ha sido acusado de negligencia este jueves en la investigación en marcha sobre la colosal explosión que sacudió el puerto de Beirut el pasado 4 de agosto. Diab presentó su dimisión pocos días después de la deflagración, que dejó 205 muertos, más de 6.500 heridos y desplazó a 300.000 vecinos de sus hogares. El juez Fadi Sawan también ha encausado por negligencia a otros tres antiguos ministros en relación con las 2.700 toneladas de nitrato de amonio que durante seis años permanecieron almacenadas en el silo de Beirut en condiciones inadecuadas.

“Sus manos están limpias y ha manejado el caso de la explosión de manera responsable y transparente“, ha respondido en un comunicado la oficina de prensa del expremier tras acusar al juez Sawan de “violar la Constitución” e intentar “arremeter contra el cargo de primer ministro”. Si bien unas 25 personas han sido arrestadas desde la apertura de la investigación, incluido el jefe de aduanas portuarias, se trata de los primeros políticos que se sentarán en el banquillo de los acusados pendientes de ser llamados a declarar la próxima semana.

La decisión del juez llega después de que se confirmara que los cuatro sospechosos “recibieron varios escritos advirtiendo sobre el peligro que suponía posponer la eliminación del nitrato de amonio”, según ha asegurado una fuente judicial al diario libanés Al Nahar. Cuatro primeros ministros han pasado por el puesto, incluido el actual Saad Hariri, desde que el nitrato de amonio fuera confiscado en el puerto de Beirut en 2013. Todos niegan haber sido informados del peligro que suponía.

La mortífera deflagración provocó un estallido de rabia entre unos ciudadanos que desde octubre de 2019 se manifiestan en las calles contra la clase política libanesa, a la que tachan de corrupta. A pesar de haber perdido la confianza de la población, el Gobierno se ha opuesto a las peticiones de la sociedad civil de abrir una investigación internacional. Transcurridos cuatro meses desde la explosión, los familiares de las víctimas siguen pidiendo justicia.

Inestabilidad

Líbano prosigue en caída libre desde que en el pasado marzo proclamara su primer impago de deuda. La libra libanesa se ha devaluado drásticamente frente al dólar, mientras que los precios de los alimentos se disparan. El aviso la semana pasada por parte del Banco Central de la incapacidad de mantener más allá de dos meses las subvenciones estatales para medicamentos, harina o del combustible han hecho cundir el pánico en la población.

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El presidente francés, Emmanuel Macron, volvió a presionar el pasado jueves a los políticos libaneses para que aceleren la formación de un nuevo Ejecutivo capaz de implementar las reformas necesarias. Sin estas, no habrá ayuda internacional, ha asegurado el mandatario.

El pasado 22 de octubre, Saad Hariri volvió a ocupar por tercera vez el cargo de primer ministro, un año después de su renuncia. A cargo de formar un nuevo Gobierno, las diferencias entre los diferentes líderes políticos sobre los nombres y las carteras que ocupar mantienen una vez más el proceso encallado.

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