Revés para los candidatos afines a Bolsonaro en las elecciones municipales de Brasil

Los partidos con un discurso moderado ganan en la primera vuelta o pasan a la segunda en las capitales importantes

Una mujer vota el 15 de noviembre de 2020 en Amapá (Brasil).
Una mujer vota el 15 de noviembre de 2020 en Amapá (Brasil).Myke Sena (EFE)

El resultado de las elecciones municipales que se celebraron este domingo en Brasil refleja un interesante cambio de tendencia: cae el populismo y gana el discurso moderado. Una coalición de partidos sin programa específico ni ideología marcada conocido como Centrão, que aglutina al Movimiento Democrático Brasileño (MDB), a los Progresistas (PP), al Partido Social Democrático (PSD) y a los Demócratas (DEM), ha sido la fórmula ganadora. También el partido centrista PSD ha sido uno de los grandes vencedores de estas elecciones, al obtener 627 Ayuntamientos en ciudades medianas y pequeñas. Los partidos de derecha y los candidatos respaldados por el presidente Jair Bolsonaro, sin embargo, han sufrido un importante revés.

Un total de 147,9 millones de brasileños estaban llamados a las urnas en 5.567 ciudades. Pero la pandemia ha provocado una abstención del 23,14%, según los datos publicados por el Tribunal Superior Electoral. Hace cuatro años esa tasa fue del 17,5%. Aun así, las calles de Brasil estaban llenas de electores con mascarilla que salían de casa para votar en uno de los momentos más complicados para el país sudamericano, con más de 165.000 muertos por la covid-19 y un presidente que refuerza las crisis a diario. Algo ha cambiado en Brasil este 2020.

El coronavirus ha polarizado todavía más el discurso político y los candidatos que apostaron por defender los mensajes de los científicos para abordar esta crisis sanitaria han ganado en la primera vuelta o han pasado a la segunda en capitales importantes. Es el caso de Alexandre Kalil, del PSD, que fue reelegido en Belo Horizonte con el 63% de los votos; Rafael Greca (DEM), en Curitiba, con el 59% y Bruno Reis (DEM), en Salvador, con el 64%. Reis era el vicealcalde de Antônio Carlos Magalhães Neto, que condicionó el regreso del tradicional carnaval a que hubiera vacuna contra la covid-19. El actual alcalde de São Paulo, Bruno Covas, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que ha gestionado de forma diligente la crisis de covid-19 en la ciudad, ha liderado las encuestas en todo momento y ha conseguido pasar a segunda vuelta, que disputará contra Guilherme Boulos, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL).

Los resultados de la primera vuelta en las capitales brasileñas muestran que la ola populista de derecha que arrasó en 2018 y llevó a la elección del ultranacionalista Bolsonaro disminuye. Así ha sucedido con los candidatos apoyados por el presidente. El sábado, el mandatario publicó en sus redes sociales la lista de los aspirantes a los que respaldaba. En las capitales, además de a Celso Russomanno (São Paulo) y Marcelo Crivella (Río de Janeiro), el presidente también apoyó a la comisaria Patrícia (Podemos) en Recife, el Capitán Wagner (Partido Republicano de Orden Social, Pros) en Fortaleza, y Bruno Engler (Partido Renovador Laborista Brasileño, PRTB) en Belo Horizonte. Solo Wagner ha pasado a segunda vuelta. El mensaje fue eliminado el domingo por la mañana. Su hijo, Carlos Bolsonaro, ha conseguido sin embargo ser reelegido como concejal en Río de Janeiro, pero con la mitad de votos que hace cuatro años, cuando fue el edil de la ciudad con más apoyos.

La figura de los outsiders, que triunfó en 2016, no ha destacado en la primera vuelta de este año. Por otro lado, algunas candidatas trans han sido elegidas concejalas, como la profesora Duda Salabert, la más votada en la historia de Belo Horizonte.

En estos comicios también han destacado algunos jóvenes líderes de partidos de izquierda que están eclipsando la hegemonía del Partido de los Trabajadores y han conseguido llegar a segunda vuelta en capitales importantes. Es el caso de Guilherme Boulos (PSOL) en São Paulo y Manuela D`Ávila, del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), en Porto Alegre. Sin embargo, estas victorias simbólicas no representan una tendencia nacional. El votante medio se resiste a las sorpresas y prefiere apostar por nombres conocidos de la política tradicional.

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El recuento del domingo sufrió notables retrasos por un problema técnico en un ordenador del Tribunal Superior Electoral, lo que fue aprovechado por candidatos y parlamentarios alineados con el presidente Bolsonaro para desacreditar el sistema de votación en urna electrónica y lanzar, sin pruebas, acusaciones de fraude.

La influencia de los padrinos

En São Paulo, la diputada Joice Hasselman, del Partido Social Liberal (PSL), se presentaba a alcaldesa con la misma receta que en 2018, un discurso liberal y antizquierdista, pero esta vez no ha calado. Si en 2018 fue la diputada más votada de la historia del Estado de São Paulo con un millón de votos —289.404 en la capital—, en los comicios municipales solo ha conseguido el 1,84%: 98.239. Su ruptura con Bolsonaro podría considerarse uno de los factores que ha influido en el resultado. Pero el diputado Celso Russomanno, del partido Republicanos, hizo lo contrario y tampoco ha tenido éxito. Russomanno dejó de ser el candidato favorito al principio de la campaña y cayó a un exiguo cuarto lugar poco después de vincular su nombre al de Bolsonaro. “Russomanno echó mano del padrino y ha pagado el precio, lo mismo que le ha pasado a Jilmar Tatto [con Lula]. Bruno Covas no ha echado mano de [el gobernador] João Doria y no ha pagado el precio”, admitió al periódico O Globo Elsinho Mouco, responsable de la campaña de Russomanno.

El expresidente Lula hizo campaña por Tatto en la capital, pero el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) ha conseguido solo el 8,65% de los votos, quedando por detrás incluso del aspirante de Patriotas, Arthur Do Val, que ha obtenido el 9,78%. Pero Tatto había empezado la campaña con una previsión de voto del 1%, mientras que Russomanno llegó a tener el 29% y acabó consiguiendo el 10,5% de los votos. Covas ha pasado a segunda vuelta como favorito manteniendo las distancias con Doria, que es muy poco popular en la capital.

Por otro lado, en Río de Janeiro, el actual alcalde Marcelo Crivella (Republicanos), que busca la reelección, sí ha conseguido llegar a segunda vuelta después de mostrar públicamente su alianza con Bolsonaro. Crivella ha obtenido el 21,9% de los votos, por detrás del exalcalde Eduardo Paes (DEM), que ha logrado el 37,01%.

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