Arabia Saudí se desmarca de Emiratos y no mantendrá relaciones con Israel sin un Estado palestino

Riad reafirma su compromiso con la Iniciativa de Paz Árabe pactada en 2002

Protesta palestina en contra la normalización entre Israel y Emiratos, el miércoles en Cisjordania.
Protesta palestina en contra la normalización entre Israel y Emiratos, el miércoles en Cisjordania.MOHAMAD TOROKMAN / Reuters

Tras una semana de silencio, Arabia Saudí se desmarcó este miércoles de Emiratos Árabes Unidos, que el pasado jueves anunció la normalización de relaciones de Israel. Riad advierte de que no establecerá lazos con el Estado judío mientras no exista un Estado palestino, al tiempo que reafirma su compromiso con la Iniciativa de Paz Árabe que la monarquía saudí promovió en 2002. De acuerdo con este plan, los países de la Liga Árabe se mostraron dispuestos a reconocer a Israel tras un acuerdo definitivo de paz con los palestinos que permita la creación de una Palestina independiente dentro de las fronteras anteriores a la guerra de 1967 (Cisjordania y Gaza), con capital en Jerusalén Este, y que ofrezca una solución justa al retorno de los más de cinco millones de refugiados de la diáspora palestina.

El ministro de Exteriores saudí, Faisal bin Farhan al Saud, sostiene que su país “considera que cualquier medida unilateral de Israel para anexionarse territorio palestino y construir asentamientos socava la solución de los dos Estados”. También recalca que “Arabia Saudí sigue comprometida con una opción estratégica de paz regional basada en la Iniciativa Árabe; y cuando se haya conseguido, todo será posible”.

El jefe de la diplomacia de Riad hizo esta declaración en un acto celebrado en Berlín que fue citado en la cuenta de Twitter de su departamento y por las agencias internacionales de noticias. El príncipe Al Saud matizó, no obstante, que mientras rechaza por completo la anexión parcial de Cisjordania, el acercamiento entre Israel y Emiratos, aunque unilateral, puede ser visto de forma positiva.

El anuncio de Arabia Saudí –nación cuna del islam y custodia de sus santos lugares– viene a enfriar las intenciones de otros países del Golfo, como Baréin y Omán, que se habían mostrado favorables en los últimos días a seguir los pasos dados por Emiratos para normalizar sus relaciones con Israel.

A pesar de ser un estrecho aliado de Estados Unidos y de mantener contactos no oficiales con Israel en materia de seguridad, el régimen de Riad no se ha sumado al plan del presidente Donald Trump para Oriente Próximo, que permite la anexión de hasta un 30% del territorio de Cisjordania y que ha sido rechazado de plano por los líderes palestinos. Mientras el anciano rey Salmán ha mantenido la vigencia de los principios de la Iniciativa de Paz Árabe, su hijo y heredero del trono, príncipe Mohamed Bin Salman, se ha mostrado proclive a un acercamiento a Israel en el marco de una alianza de intereses frente Irán como enemigo común.

Tras el acuerdo diplomático, el primer ministro Benjamín Netanyahu abogó el lunes por la apertura de un corredor aéreo directo entre Israel y Emiratos a través de los espacios aéreos jordano y saudí, a fin de estrechar los contactos con los países del Golfo.

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Arabia Saudí, sin embargo, no permite que los aviones israelíes sobrevuelen su territorio. Mientras la compañía Air India cuenta con autorización de paso desde 2018 en el trayecto Nueva Delhi-Tel Aviv, el veto de Riad sigue en vigor sobre los aparatos de la línea israelí El-Al, que se ven obligados a dar un largo rodeo por el mar Rojo que alarga tres horas más el viaje a India.

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