Siria

El ISIS tiraba a sus víctimas a una sima del norte de Raqa, convertida en una enorme fosa común

Los yihadistas transformaron un paraje natural en un “lugar del horror” en el que ejecutaron a civiles arrojándolos al vacío

Human Rights Watch descubre una fosa de víctimas del ISIS al norte de Raqa, en Siria.Human Rights Watch

La ONG Human Rights Watch (HRW) ha localizado una fosa común de víctimas del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) en el interior de un cañón profundo cerca de Raqa, en Siria. La organización yihadista estableció esta ciudad como su capital de facto cuando la ocupó en 2014, y durante años el área fue testigo de atrocidades contra la población civil. La propia HRW recopiló miles de detenciones y ejecuciones producidas durante esos años en un informe publicado el pasado febrero.

Uno de los puntos negros que sale ahora a la luz es la garganta de Al Hota, un cañón de 50 metros de profundidad y al que los yihadistas habrían arrojado víctimas que no profesaban su sangrienta ideología. Una investigación de HRW ha sacado a la luz la transformación de lo que era un “bonito enclave natural” en un “lugar de horror”, según las palabras de la investigadora Sara Kayyali, que ha llamado a seguir trabajando para sacar a la luz las “miles” de ejecuciones perpetradas por el ISIS mientras controlaba amplias zonas de Siria e Irak.

En 2014, el dependiente de una tienda de informática en la ciudad siria de Tel Abiad, descubrió en el ordenador de uno de sus clientes —un militante del ISIS— vídeos de ejecuciones en la garganta de al Hota, área que acababa de empezar a controlar la organización terrorista. El informático copió en secreto el vídeo y lo difundió ese verano a través de una web siria. Las imágenes desencadenaron una investigación por parte de HRW, que usando imágenes satélite y el rastreo de algunos vídeos que circulaban por Internet sobre la guerra civil siria consiguieron geolocalizar el lugar.

“Queríamos saber qué ocurrió allí”, comienza el informe de la ONG. En 2017, con el ISIS expulsado de la zona, que ahora yace controlada por el Ejército Nacional Sirio (rebeldes apoyados por Turquía), HRW desplegó un equipo en el área para comenzar las pesquisas sobre el terreno. Tras un año recabando testimonios, los investigadores pudieron acceder al lugar con un equipamiento especial y un dron.

En la primera inspección aérea se han detectado al menos seis cadáveres flotando al fondo de la garganta, pero corresponderían a muertes más recientes, de acuerdo al estado de descomposición de los cuerpos. Los mapas geológicos muestran una profundidad mayor a la que se ve a simple vista, por lo que HRW considera “probable” que haya más restos. Vecinos de la zona dan cuenta de oídas de que también otros grupos rebeldes han lanzado al cañón a militares de las fuerzas de Bachar el Asad y milicias afines.

“Aunque no sabemos de quiénes son los cuerpos que yacen en Al Hota, cuántos hay o cómo llegaron hasta ahí, descubrir qué ocurrió en este lugar —otra fosa común más al noreste de Siria— es esencial para descubrir el destino de las miles de personas que fueron ejecutadas por el ISIS y hacer a estos responsables de los crímenes que cometieron”, concluía el informe.

En toda Siria se han localizado ya más de una veintena de fosas comunes correspondientes a la guerra civil que se desató en 2011 y que perdura hasta hoy.

Mientras que el área de Al Hota permanece en mano de los rebeldes sirios apoyados por Turquía, la ciudad de Raqa está controlada por las milicias kurdoárabes de las Fuerza Sirias Democráticas, que se la arrebataron al ISIS en 2017. La lucha por el control del territorio se ha convertido en una de los mayores retos para el avance de esta investigación. “Quien controle la garganta, tiene la obligación de preservar el sitio, identificar a los desaparecidos e investigar sus muertes”, ha apuntado HRW en un comunicado en el que ha lamentado la falta de avances en las pesquisas llevadas a cabo sobre otras fosas comunes.

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