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El candidato socialdemócrata gana la primera vuelta de las presidenciales en Croacia

Zoran Milanovic, ex primer ministro, y la actual presidenta conservadora, Kolinda Grabar-Kitarovic, se enfrentarán en la segunda vuelta dentro de dos semanas, tras el escrutinio del 99% de los votos

Zoran Milanovic saluda a sus seguidores, este domingo en Zagreb tras conocerse los resultados electorales.
Zoran Milanovic saluda a sus seguidores, este domingo en Zagreb tras conocerse los resultados electorales. AP

Croacia tendrá que elegir el próximo día 5 entre un ex primer ministro socialdemócrata, Zoran Milanovic, y la actual presidenta, la conservadora Kolinda Grabar-Kitarovic, según los resultados, con el 99% de los votos escrutados, de las elecciones presidenciales celebradas este domingo. Milanovic, que ejerció como primer ministro —lastrado por la crisis del euro— entre 2011 y 2016, ha logrado un resultado (29,5% de los sufragios) por encima del que le vaticinaban los sondeos, mientras que la segunda ha obtenido un 26,6% tras una campaña salpicada de errores que comenzó como favorita. El ultranacionalista y popular cantante folk, Miroslav Skoro, se queda fuera de la segunda vuelta al sumar 24,4%.

"Lo que tenga que suceder sucederá dentro de dos semanas. Creo en la victoria. No tengo ni amargura ni miedo", ha afirmado Milanovic en su discurso de victoria. Votaron un 50% (un 2,5% más que en los anteriores comicios) de los 3,8 millones de inscritos en el censo, 177.000 de ellos en el extranjero, la mitad bosniocroatas.

Los tres principales candidatos (en total había 11) habían tratado de jugar sus cartas en la campaña. La presidenta, ante la amenaza de un Skoro que le comía terreno por la derecha e iba creciendo en intención de voto según se acercaba la jornada de este domingo, escogió la ciudad de Vukovar, símbolo de la agresión serbia contra Croacia en los noventa, para poner fin a su campaña dos días antes. Los croatas que allí perdieron la vida, dijo buscando el voto más nacionalista, "no lamentan su muerte porque aquí está Croacia". Recientemente, apareció publicada —y luego borrada— en su cuenta de Instagram una imagen en recuerdo de Slobodan Praljak, el bosniocroata que se suicidó teatralmente dentro del tribunal internacional que le condenaba por crímenes de guerra. Una más en una serie de desatinos, como prometer sueldos en abstracto de 8.000 euros para frenar la sangría migratoria o felicitar el cumpleaños al alcalde de la capital, recién imputado por un caso de corrupción.

En este contexto, Milanovic apostó por presentarse como una suerte de alternativa moderada frente a una derecha dividida y escorada. Se definió como la "única opción normal" y como garantía de moderación y apertura al mundo.

Pese a haber formado parte del ala más derechista del partido de la presidenta, la Unión Democrática Croata (HDZ), Skoro trató por su parte de explotar su condición de outsider de la política dispuesto a acabar con la corrupción y el bipartidismo. "Devolver Croacia al pueblo" —como ha reiterado este domingo al depositar su voto—, amnistiar al criminal de guerra Tomislav Mercep si resultaba elegido presidente o desplegar el Ejército en la frontera para impedir el paso a migrantes fueron algunas de sus promesas. Es el único de los tres candidatos que abogaba por aumentar los poderes presidenciales, hoy protocolarios, según la Constitución, pero con la influencia que otorga ser el rostro del país en el exterior.

El resultado que depare la segunda vuelta dentro de dos semanas tiene una dimensión interna y otra comunitaria. La primera, porque sirve de examen para las elecciones legislativas del año que viene, en las que la HDZ aspira a reforzar su mayoría y los socialdemócratas —que en las europeas de mayo obtuvieron un resultado mejor del esperado— a regresar al poder. El partido de la presidenta gobierna ahora en coalición con una formación liberal y con el apoyo de varios partidos pequeños y de independientes. La segunda está relacionada con que Croacia, el último país en ingresar a la UE (2013) (justo antes de que comenzase la actual paralización de facto de la ampliación comunitaria) ocupará la presidencia rotatoria de la Unión en el primer semestre de 2020, en el que muy probablemente se consume el Brexit.

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