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Nueva demostración de fuerza sindical en Francia ante un Gobierno a la defensiva

La organización de trabajadores moderada CFDT se une a la movilización en protesta por la jubilación a los 64 años

Un grupo de pasajeros de cercanías camina por el andén en la estación de Saint-Lazare.

La protesta contra la reforma de las pensiones no cede en Francia. Centenares de miles de franceses salieron el martes a las calles de las ciudades del país con la exigencia de que el Gobierno retire su plan o al menos lo enmiende en algunos puntos esenciales.

El miércoles y el jueves el primer ministro, Édouard Philippe, se reunirá con sindicatos y patronal para buscar una salida a la crisis y evitar que el bloqueo en los transportes arruine las vacaciones navideñas a millones de ciudadanos. Philippe podría ofrecer concesiones como la renuncia a los 64 años como edad de referencia para jubilarse.

Era la tercera gran jornada de huelgas y manifestaciones desde el 5 de diciembre. Aquel día se manifestaron en todo Francia 810.000 personas, según el Ministerio del Interior. El 10 de diciembre, segunda jornada de movilización nacional, fueron 339.000. El martes la asistencia volvió a subir hasta los 615.000.

El mensaje es claro: el pulso se mantiene y, si nadie lo remedia, estas serán unas Navidades particulares con el país medio paralizado y el conflicto social más intenso de la presidencia de Emmanuel Macron sin visos de apagarse. La discusión, en las próximas horas, será si conviene o no una “tregua navideña”.

En la manifestación de París, no había consenso. “¿Qué quiere que hagamos? ¿Qué paremos por Navidad y después retomemos la huelga? ¿Sabe lo duro que es una huelga? Nos cuesta dinero cada día”, decía Franck Viger-Brunet, ferroviario del sindicato CGT. “No nos importa parar por Navidad, en seguida, es sencillo: el Gobierno anuncia que retira la reforma, y se acabó, volvemos a trabajar y dejamos de perder dinero”, añadió.

“No podemos continuar penalizando a los usuarios. Muchos asalariados y ciudadanos irán de vacaciones y querrán reunirse con sus familias”, sostenía Rui Portal, secretario general de la rama de la construcción del sindicato moderado CFDT.

Si la huelga indefinida en los transportes crea un caos durante la Navidad, la clave será a quién culpan los franceses, si a los sindicatos o a Macron (o a ambos). La SNCF, la compañía pública de ferrocarriles, garantizó que el fin de semana podrá transportar a todos los viajeros que hayan reservado billete.

El Gobierno está a la defensiva, sin un mensaje claro y con una estrategia errática que alimenta la confusión. El lunes sufrió un contratiempo con la dimisión del alto comisionado para las Pensiones, el veterano político Jean-Paul Delevoye. La sucesión de revelaciones sobre los cargos paralelos que Delevoye ostentaba —un ministro oficioso de la reforma— se había vuelto insostenible, pero su marcha deja a Macron sin una pieza fundamental en su equipo.

El martes, la CFDT, que es el primer sindicato de Francia, participó por primera vez en la movilización. El sindicato apoya la idea del Gobierno de fusionar en un único sistema los 42 regímenes de pensiones actuales. Algunos, como el de los ferroviarios, permiten jubilarse desde los 52 años.

El líder de este sindicato, Laurent Berger, era el principal aliado de Philippe y del presidente Emmanuel Macron. Hasta que, la semana pasada, Philippe presentó los detalles de la reforma e incluyó los 64 años como edad pivote a partir de la cual podrá cobrarse toda la pensión. Hoy la edad legal de jubilación es de 62 años. Era una "línea roja" para Berger.

La CDFT y la mayoría de sindicatos —con la CGT a la cabeza— desfilaron juntos, pero no revueltos. En París los miembros del sindicato moderado se situaron al final del desfile. La diferencia entre ambos no es solo en la posición ante la tregua navideña, sino también respecto al conjunto de la reforma, que la CFDT defiende en sus líneas generales y la CGT repudia por completo hasta pedir su retirada.

El Gobierno podría ceder en la edad de jubilación a los 64 años para reconquistar a la CFDT y acreditar su voluntad negociadora. Casi dos semanas después del inicio del conflicto, Macron y Philippe no han dado con la fórmula.

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